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Suplemento Tudela y Ribera

45 km de vida de Milagro a Cortes

La Ribera no sería lo mismo sin el Ebro, con sus cosas buenas y también malas. Un río que todavía tiene mucho potencial por explotar

45 km de vida de Milagro a Cortes
Actualizado el 26/06/2021 a las 06:00
De historias del pasado como los míticos pontones de la familia ‘Patolea’ de Tudela, que vendía en el mercado lo que pescaba en el Ebro, pero también ayudaba en casos de riadas o rescates en el río, a esa barca de Buñuel que, cuando no existía el puente actual, se encargaba de pasar ganado, maquinaria o a los propios vecinos a la otra margen del río.
Del enorme desarrollo del sector agroalimentario, que ha colocado a Navarra en lo más alto gracias al empuje y las inversiones de varias empresas importantes, a pequeñas iniciativas que intentan aprovechar su potencial turístico para generar negocio.
Y de esas dos caras que también tiene el río más caudaloso de España. La buena, con sus paisajes, su fauna, flora, las posibilidades que ofrece de realizar distintas prácticas deportivas o fotografías de imágenes inigualables. Y, la mala, esas riadas que arrasan con todo lo que encuentran, desde campos a comercios o viviendas, pero que, a su vez, convierten las tierras de cultivo en el mejor espacio para conseguir las más afamadas verduras y todo tipo de productos.
Estos son algunos de los temas que incluye este especial sobre el Ebro a su paso por la Ribera, que llega a la comarca por Milagro y abandona Navarra en Cortes tras completar un recorrido de unos 45 kilómetros.
HISTORIAS PERSONALES
Unos temas narrados a través de historias personales. Uno de los reportajes está protagonizado por la citada familia ‘Patolea’, en concreto por Inocencio Lamana, el único de los 5 hijos con vida del patriarca, Joaquín, y que, a sus 92 años, recuerda todo tipo de anécdotas y cómo se convivía entonces con el río. Historias de pesca, pero también de rescates de personas ahogadas o de cuando su padre hacía de ‘taxista’ para los vecinos cuando el agua inundaba las calles.
O la historia de Josefina Bordonaba, la hija de Raimundo, el último barquero de Buñuel antes de que se construyera el puente en 1965. Una barca que cruzaba el Ebro con ganado, carros, bicicletas, mulas... y que era la única forma de llegar a la otra orilla.
Ahora, muchos intentan promover otros aprovechamientos para el río, sobre todo el turístico. Como David Espino, de La Vereda del Cierzo, que ofrece excursiones en piraguas. O como iniciativas que está tomando el Consorcio Eder, entre ellas la apertura de observatorios de aves, o un plan para crear embarcaderos y mejorar los senderos.
LAS DOS CARAS DEL EBRO
Y también están esas vivencias que reflejan lo bueno y lo malo de convivir con el río. Desde el fotógrafo José Antonio Martínez, que alerta sobre la amenaza a su hábitat; al vecino de Buñuel Enrique Villafranca, que sufre en su vivienda las crecidas; el agricultor de Ribaforada Alejandro Zardoya, que refleja los pros y contras de cultivar junto al río; o el deportista Alberto Cebollada.
Opiniones y visiones que ayudan a entender mejor un río al que se suele decir que la Ribera le ha dado la espalda, pero que ahora se ve como una oportunidad de futuro.
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