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¿Es opsible ser joven y emprendedor en la Ribera navarra? Tres emprendedores te cuentan su experiencia

¿Es posible ser joven y emprendedor en la Ribera navarra? Tres emprendedores te cuentan su experiencia

Guillermo García (Electrodomésticos Jata), Jaime Castel-Ruiz (Frutas y verduras Castel-Ruiz) y Mario Cornago (Burcor Producciones), tres jóvenes empresarios de la Ribera, ofrecen su visión sobre el presente y el futuro de la comarca

08/03/2021 a las 06:00

Entrar en el almacén logístico de Electrodomésticos Jata impresiona. 12.000 metros cuadrados de planta, con 13 metros de altura y capacidad para 23.500 palés con miles de artículos perfectamente organizados de esta conocida compañía que, desde 2016, ha centralizado su actividad en Tudela. Al frente de esta empresa con 70 empleados, 50 de ellos en la capital ribera, y una facturación de 32 millones de euros al año, está Guillermo García Martínez, un joven tudelano de 34 años que lleva en el puesto de director general desde 2013.

Tiene en el mercado 600 artículos diferentes, desde pequeños electrodomésticos de cocina a básculas, balanzas, ollas, sartenes, tablas de planchar, matamosquitos eléctricos y su producto estrella, las planchas para asar, el único que se monta en sus instalaciones de Tudela, ya que el resto se fabrica en países asiáticos, fundamentalmente China. Y todos esos productos salen desde la capital ribera a todos los rincones de España y también a otros países, ya que el 20% de su facturación proviene de la exportación.

Como muchos riberos, Guillermo se marchó a estudiar fuera y reconoce que daba por hecho que su carrera profesional se iba a desarrollar lejos de Tudela.

Eligió Administración y Dirección de Empresas. Pasó tres años en Zaragoza, uno en Escocia, hizo un máster en Barcelona y una extensión del mismo en Francia. Empezó a enviar curriculums. Pero se le abrió otra oportunidad. Jata, de la que su familia tenía una pequeña parte y que acabó comprando íntegramente hacia 2014, abrió un proceso de selección para contratar un nuevo director general. “Mi familia no estaba ni en el día a día de Jata. Una empresa externa realizó un proceso de selección y con 23 años me ofrecieron el puesto. Te entra miedo, era una empresa que facturaba 15 millones de euros... Empecé en 2010 y pasé por todos los departamentos: pedidos, descargando camiones, producción, arreglando productos... Fue casi una semana con cada persona de la empresa y, al final, en 2013 me quedé como director general. Desde entonces la plantilla habrá crecido un 20% y hemos duplicado la facturación”, explica.

Guillermo García, director general de Electrodomésticos Jata, explica el almacén de logística que la empresa tiene en Tudela.

La empresa se fundó en 1943 en Eibar, pero luego pasó a Abadiano. Pero hacía falta darle un giro. Llegó el momento de modernizarla, de plantearse una inversión importante y eligió Tudela. ¿Por qué? Por varias razones. Una la sentimental, pero, por supuesto, no la única. “Ser de Tudela no fue la clave, pero influyó. Valoramos alternativas. Una importante era el personal, que es el gran valor de la empresa porque hay gente que lleva 40 años y la siente como propia. Y no podíamos dejarla en la estacada. Pero vimos que el 80% se jubilaba y podía acceder a contratos relevo entre 2016 y 2020 y, a pesar de ser algo más costoso, valoramos un traslado gradual”, cuenta.

Y, entre las distintas opciones, vieron que en Tudela había terreno disponible, más asequible que en otras ubicaciones y, además, otro factor era su situación estratégica. “Tienes casi todos los servicios y Zaragoza está a 90 km con unas plataformas logísticas punteras. Y otro factor importante es la facilidad para recibir visitas porque de Madrid a Zaragoza en AVE no hay nada. De Tudela se puede llegar al mundo sin ningún problema y, siendo de aquí, por qué te vas a ir a Zaragoza. Y, además, ganas en calidad de vida. Al final, metes muchas horas en el trabajo, sales muy tarde y, al menos, cuando acabas en 10 minutos estás en casa, no como en Madrid, que tardas una hora. Y eso es calidad de vida”, indica.

Otra de las políticas de la empresa, que redunda en el beneficio de la comarca, es que siempre ha buscado a su personal en el área de influencia de Tudela. “Su buena ubicación también tiene su parte negativa. Estamos entre Zaragoza, Pamplona y Logroño y si contratas a gente de estas ciudades, en cuanto tiene oportunidad se marcha. A día de hoy solo hay una persona de Pamplona. Incidimos mucho en la formación y por eso buscamos a gente que pueda continuar”, explica.

Y rompe una lanza por que los jóvenes valoren quedarse en la zona. “Necesitamos que valoren lo positivo de estar aquí. Tenemos empresas muy importantes, punteras en muchos sectores y que lideran sus mercados. Siempre es importante salir para conocer, pero también volver para devolver ese conocimiento a nuestra zona”, recalca.

Y también cree que algo positivo sería que Tudela tuviera la Carta de Capitalidad porque la ve necesaria para la ciudad y toda la zona. “Se mejorarían servicios y haría que se valorara más venir y quedarse”, señala, al tiempo que también reclama más apoyo para la comarca. “Desde el Gobierno de Navarra hay que dar un empuje a la Ribera. Lo que sea bueno para la Ribera lo será para todos. Es un foco de huida porque estamos muy cerca de La Rioja y Aragón y lo que hay que intentar es que no se vayan empresas, que se vea que las ayudan para quedarse aquí. Y, además, estamos en una de las zonas con peores datos de Navarra y hay que nivelar esa situación. Es algo a largo plazo, pero hay que hacerlo”, resume.

Y, por último, también ve positivo romper con la idea de que en la Ribera solo pueden existir las empresas agroalimentarias. “Son el motor de la zona, pero no nos quedemos solo ahí. Hay empresas punteras de muchos sectores y eso hay que resaltarlo”, concluye.

Verdura de calidad para toda España

Una opinión que comparte Jaime Castel-Ruiz Solana, precisamente responsable de la empresa agrícola Frutas y Verduras Castel-Ruiz, una de las más importantes de la Ribera. “El sector agrícola y agroalimentario son súper importantes en esta zona. Hay congeladoras y conserveras súper potentes, con grupos que han hecho instalaciones nuevas con inversiones muy grandes. Pero no deberíamos cerrarnos a nada. Siempre se puede potenciar estos sectores, pero también otro tipo de industrias. Estamos en un eje de comunicaciones excepcional y una ubicación buenísima. Ya hay industrias importantes, pero entiendo que podría haber más y eso habría que potenciarlo desde los Ayuntamientos y el Gobierno de Navarra. Siempre está la imagen de que Pamplona es industrial y Tudela agrícola, pero no sé por qué no podemos tener aquí también industria”, explica.

A sus 40 años, lleva al mando de la empresa familiar, fundada en 1940 por sus abuelos Joaquín y Sebastiana, desde 2013. Cultiva, no todo en propiedad, 1.000 hectáreas de regadío con la alcachofa como producto estrella (unas 2.500 toneladas anuales de producción) y toda con las condiciones que marca la Indicación Geográfica Protegida (IGP). Pero también hay otros cultivos importantes como coliflor y brócoli, a los que se suman manzana, melocotón y otros de rotación (guisantes, habas, maíz, cebada...). Cuenta con una plantilla de entre 100 y 120 trabajadores, pero en los picos de verano (unos 4 meses) roza los 200. También destaca la planta de alcachofa. “Es muy, muy valorada y, aunque también tienen su planta, mandamos mucha a Cataluña, Alicante o Murcia”.

Y, todo, en una zona privilegiada para estos productos. “Las condiciones son óptimas. La tierra es excepcional y tenemos un agua muy buena, a diferencia de otras zonas que cogen de desaladoras. Y luego está el clima. Aunque el invierno es frío, el crecimiento es más suave, no como en zonas cálidas que crecen más deprisa, y eso hace que las hortalizas tengan algo especial”, destaca.

Jaime Castel-Ruiz, responsable de Frutas y Verduras Castel-Ruiz, posa en medio de un gran campo de alcahofas.

Distribuyen por toda España y un alto porcentaje va para la industria congeladora y la conservera, aunque reconoce que el mercado es complicado. “Que los márgenes son pequeños es una realidad total, sin paliativos, no se puede esconder. Hay un aumento de costes en producción o mano de obra que no se repercute luego en los precios que se pagan. Las superficies de cultivo de alcachofa de IGP o brocoli están en retroceso y esa es la causa principal. Se hacen inversiones muy potentes, los costes de producción son altísimos y los rendimientos bajos. A veces, no hay ni beneficios y es complicado. Lo que está claro es que sería más fácil si los precios de la industria subieran y otra clave es aplicar tecnología para ser más eficientes”, recalca.

Algo que también le lleva a reclamar la llegada del Canal de Navarra. “También es clave. Traerá agua buenísima y, sobre todo, permitirá que las zonas con altitud suficiente no necesiten instalaciones de bombeo para elevar el agua, que tienen un coste muy alto. Es fundamental”.

Otro reto es la mano de obra. Por un lado, la de personal más técnico. “A veces es complicado encontrar gente cualificada para algunos puestos. Estarían bien nuevas carreras universitarias, que llevamos con dos desde hace años. Y también módulos de FP enfocados a la agricultura o la agroindustria, pero sin olvidarnos del resto para impulsar otros sectores”. Pero también reconoce que tienen problemas para encontrar mano de obra para la recolección. “Es complicado encontrar gente”.

Festivales y eventos musicales desde Cintruénigo

A quien la pandemia le ha cambiado sus planes de futuro es a Mario Cornago Burgos, un cascantino-cirbonero, como él mismo se define, de 22 años, que ocupa la dirección ejecutiva de Burcor Producciones, empresa familiar que organiza festivales y todo tipo de eventos musicales con 7 y 8 personas de plantilla fija que, en festivales concretos, pueden llegar a superar los 500 empleos. Su empresa tiene como puntas de lanza al Holika, que logró reunir a 25.000 personas en Cortes, y al Ribera Sound de Tudela, con 10.000 asistentes en 2019.

Fue su mejor año con una facturación que se acercó al millón de euros, que se ha despeñado este año por la pandemia en un 90%. “Y eso que la proyección para 2020 era única, iba a ser un salto tremendo a nivel empresarial porque también empezamos a representar a artistas influyentes como Ocer y Rade, unos raperos de Torrejón con los que íbamos a hacer una gira por toda España con 35 fechas. Pero llegó esto y todo cambió”, afirma Cornago.

Burcor fue creada por sus padres, Mario y Rosa, siempre relacionados con el mundo de la música, pero centrada en servicios y preparación de eventos para la zona de Navarra y Aragón y fue el joven Mario el que le quiso dar otro impulso. “Pensé que había que darle una vuelta y este año nos ha servido, a pesar de todo, para preparar próximos proyectos. El impacto económico negativo no ha tenido precedentes, pero le he dado la vuelta a la situación”.

Mario Cornago, director ejecutivo de Burcor Producciones, con dos baquetas.

Y esa vuelta ha incluido a su vida. “Yo nunca pensé en volver al pueblo. Me veía en el AVE gastando mucho tiempo y alquilando alguna oficina en Madrid. Pero me he dado cuenta de que me confundía. Tengo claro que el nuevo modelo de vida y empresarial va de la mano de ser más sostenibles. Antes había que ir a trabajar a fábricas a grandes ciudades, pero ahora se puede hacer desde cualquier sitio y la calidad de vida es mucho mayor. La empresa ha nacido, crecido y sobrevivido porque los miembros de Burcor eran de aquí y quiero devolver ese amor que he recibido por parte de mi tierra. Las ventajas de vivir en un pueblo son incalculables”, apunta.

Sobre si echa en falta algo en la comarca para desarrollar su trabajo, apunta a que habría que mejorar las conexiones de transporte. “Veo problemas en conseguir los recursos humanos porque si alguien tiene que venir de Castilla y León y no tiene coche, es un problema. O el tema de la vivienda, porque en Cintruénigo no hay nada para alquiler. Pero se puede trabajar desde aquí, por supuesto”, asegura.

Y al igual que Guillermo García y Jaime Castel-Ruiz, opina que hay que tener mente abierta en cuanto a los sectores que se pueden desarrollar en la zona. “Falta emprendimiento y también incubadoras de empresas, ayudas y apoyo institucional y fiscal. Y no centrarnos siempre en lo agroalimentario. Somos una potencia, pero no nos tenemos que encasillar. La verdura es un potencial enorme, pero igual hay que dar un paso más. Hay que buscar la cohesión territorial”, concluye.


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