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El mercado laboral en la Ribera navarra visto por 6 recién graduados

El mercado laboral en la Ribera visto por 6 recién graduados

Son muchos los jóvenes que optan por completar su formación con la oferta que ofrece la Ribera. Unos estudios con los que ven “una salida laboral”

  • M.T.
08/03/2021 a las 12:14

Con el objetivo de labrarse un futuro profesional, acceden a las opciones de estudios superiores en la Ribera. Tres están en Tudela -UPNA, UNED y CIP ETI, de FP- y una en Corella, la Escuela de Arte y Superior de Diseño (EASDI). La UPNA , con 349 alumnos en los grados de Fisioterapia (252) e Ingeniería en Diseño Mecánico (97), tiene una inserción laboral, según encuestas a graduados del curso 2016/17, del 100%. En la UNED, con cerca de 30 grados, curso de acceso, másteres y CUID, estudian 741 alumnos. En FP, el CIP ETI, con 1.317 alumnos, oferta 11 ciclos de Grado Superior, 12 de Grado Medio, 4 de FP Básica, 2 FP Especial y Bachillerato de Ciencia y Tecnología; y en la EASDI hay 275 estudiantes -2 bachilleratos, un ciclo de GM, 2 de GS y estudios superiores de diseño gráfico-. La inserción laboral de GM y GS en el curso 2018-19, según el Gobierno foral, incluyendo a los de San Adrián y Peralta, fue del 84,3%. Seis jóvenes riberos cuentan su experiencia en estos centros y sus expectativas de futuro.

ETI, una formación muy ligada a la empresa

Tras estudiar dos cursos de ADE (Administración y Dirección de Empresas) en Pamplona, una experiencia que, según indica, no le gustó, decidió cursar en el CIP ETI de Tudela el Grado Superior de Transporte y Logística, en modalidad Dual, que está a punto de terminar. La cirbonera María Mateo Montes, de 23 años, reconoce que optó por este ciclo formativo porque fue a las jornadas de puertas abiertas del centro y les informaron de que “tenía muchas salidas laborales debido al crecimiento de Internet y la globalización”. “Me decanté por este grado y me alegra haberlo cogido”, señala, al tiempo que explica que optó por la modalidad de FP Dual “porque durante el segundo semestre combinamos el estudio en el centro de ETI situado en la plaza de San Juan con prácticas en empresas”. “En Dual, en vez de 350 horas de práctica son 660, con lo que puedes adquirir mayor experiencia en una empresa. Ha sido muy bueno para mí. Desde el primer momento, en Finca Señorío de Rioja, donde hago las prácticas hasta la primera quincena de mayo, me han explicado todo lo que hacían para que pudiera incorporarme en el minuto uno”, afirma Mateo, quien considera que este grado “tiene muchas salidas laborales porque es sobre un sector que está en crecimiento”.

María Mateo Montes, en una de las aulas del CIP ETI de la capital ribera.

Cuando lo finalice, se plantea hacer el Grado Superior de Comercio Internacional que supondría, según dice, “poder hacer otras prácticas y otra experiencia, pero depende de si encuentro trabajo cuando acabe el de Transporte y Logística... A ver qué pasa en mayo, cuando lo finalice, ya que también me planteo poder hacer el de Comercio Internacional de distancia”. Un trabajo que, como dice, ve “la posibilidad de encontrarlo aquí, pero bueno, la vida es larga, hay muchos cambios, te tienes que adaptar y no sabes dónde acabaremos”.

María Mateo no duda al afirmar: “Soy de Cintruénigo, me siento cirbonera y ribera, y me gustaría quedarme y hacer mi vida en la comarca, donde creo que puedo tener una posibilidad de futuro”. Considera que las ventajas de vivir en la Ribera son estar cerca de su familia y amigos. “Además, para ser pueblos pequeños, no nos falta de nada. A mí nunca me ha faltado nada en Cintruénigo, y si no, está muy cerca”, expone Mateo, quien insiste en que “la Ribera puede tener oportunidades para los jóvenes”. “Ahora estamos en una época mala con la covid-19, pero suponemos que algún día terminará y, entonces, a ver si se puede impulsar un poco la economía también”. “Tengo confianza en que saldremos adelante”, explica.

VOLVER A ESTUDIAR

A sus 30 años, Imanol Martínez Merino, natural de Ablitas, está a punto de finalizar el Grado Superior de Mecatrónica Industrial en el CIP ETI. Una formación que concluirá este mes de marzo en las instalaciones centrales del centro donde previamente había cursado FP básica de Soldadura y el grado medio de Mantenimiento Electromecánico. Eso sí, con un paréntesis de 4 o 5 años ya que, entre el grado medio y el superior, estuvo trabajando. “Tuve una experiencia laboral que no me resultó satisfactoria y decidí volver a estudiar porque vi que si ampliaba mi formación podía optar a un empleo mejor”. De hecho, según indica, “cuando acabe en marzo haremos tres meses de prácticas en empresas con las que tiene convenios el centro y, además, ya tenemos ofertas de trabajo que llegan a la ETI de empresas para gente que ha hecho este grado superior”. En este sentido, reconoce que le hubiera gustado “hacer prácticas en el extranjero con un Erasmus de 3 meses ya que aprendes idiomas y maneras de trabajar, pero me las han denegado por la pandemia de covid, y es una pena”.

Martínez reside en Ablitas, donde ha vivido siempre a excepción de un año que lo hizo en Irlanda “para aprender inglés y adquirir experiencia”. “Cogí una excedencia en el trabajo y me busqué la vida allí. Creo que ha sido la mejor experiencia de mi vida. No obstante, notaba la falta de sol, también eran distintos los horarios y la calidad del trabajo es muy diferente que para quien es de allí”, señala.

Imanol Martínez Merino, en el laboratorio de Mecatrónica del edificio central del CIP ETI.

Considera que los estudios que ha realizado tienen “muchas salidas laborales”. “No paran de llegarme ofertas de trabajo en InfoJobs para mantenimiento industrial porque, la verdad, es que es una rama muy solicitada y que me gusta”. Reconoce que su primer objetivo tras concluir sus estudios “sería quedarme y estabilizarme aquí, en la Ribera, donde he estudiado lo que he querido”. No obstante, reconoce que cuando tenía 18 años quería hacer grado medio de Soldadura “y como entonces no había en este centro -ahora ya sí- miré para hacerlo en Pamplona, pero era un gasto muy alto”. En cualquier caso, no cree que haya perdido una oportunidad en cuanto a su formación por vivir en la Ribera y considera que el CIP ETI “es de los mejores” centros de FP de España. Su intención sería “buscar una empresa navarra que también haga cosas en el extranjero y poder ir, por ejemplo, a trabajar un año a América con ellos, pero siempre volviendo luego”. También se plantea hacer un máster para poder ser profesor del Grado Superior que ha estudiado. “Podría compaginarlo con el trabajo y, si aprobara la oposición, me gustaría dedicarme a la docencia”, explica.

A la hora de analizar la situación actual de la comarca, afirma: “La veo bien, igual no tanto como la zona de Pamplona, donde hay más movimiento y dinero que aquí, pero creo que forzando un poco podremos conseguir ponernos a nivel. Soy optimista y veo que la Ribera tiene muchas posibilidades”. A nivel laboral, indica que cuenta con “empresas fuertes que necesitan mucha gente, y gente nueva para dar relevo a la que se va a jubilar”. No obstante, reconoce que el inconveniente es que son pocas las grandes empresas, mientras que el resto son muy pequeñas, “demasiado, quizás”, y que habría que atraer a la comarca industrias “un poco más fuertes”.

Su planteamiento es seguir viviendo en Ablitas. “Cuando eres más joven igual echas de menos el ambiente de la ciudad pero ahora, y más con la situación por el coronavirus, valoras más tener un campo, jardín en casa... Además, son pueblos pequeños pero situados muy cerca unos de otros y conoces a mucha gente de la Ribera. Geográficamente, estamos bien situados, a una hora de Zaragoza y de Pamplona. No me gustaría vivir allí, prefiero aquí. Tenemos una calidad de vida buena. Si el trabajo fuera un poco mejor y los sueldos más altos, estaríamos ya en la gloria”, dice.

Arte y diseño, “un pequeño tesoro” en Corella

La corellana Cristina Baigorri Sáez, de 36 años, terminó en julio de 2020 sus estudios superiores de Diseño Gráfico en la Escuela de Arte y Superior de Diseño (EASDI) de Corella, un centro que no duda en calificar “como un pequeño tesoro” en su localidad natal. Reconoce que el diseño es su vida, y que ha tenido la suerte de tener “unos estudios tan importantes justo al lado de casa”. En su caso, vive enfrente del centro, lo que, como indica, hizo que “no tuviera que subir a Pamplona”, algo que, por contra, hizo que su hermana dejara de cursar Enfermería.

Baigorri recuerda que, con 18 años, empezó el Grado Superior de Diseño Gráfico en la EASDI. “Cuando terminé, no encontré trabajo por la crisis y me puse a trabajar en una empresa de limpieza, donde estuve 8 años. De repente, me di cuenta de que no quería estar el resto de mi vida allí. Quería hacer algo que me gustara y disfrutar de ello. Vi en Diario de Navarra que se implantaban estos estudios superiores en Corella -equivalentes al título universitario oficial de Grado-, y no llegué al primer año, pero sí al segundo”, señala.

Cristina Baigorri Sáez, ante un grupo de alumnos de la Escuela de Arte y Superior de Diseño (EASDI) de Corella.

En ese momento dejó su trabajo fijo en la empresa de limpieza y al año siguiente comenzó a trabajar como autónoma “porque tenía una edad, 32 años, en la que estudiar suponía un esfuerzo económico bastante grande”. “Vi que podía empezar así, por lo menos para tener algo para sobrevivir mientras acababa los estudios, y lo conseguí”, añade. Y se deshace en halagos sobre el nivel de los profesores y de la formación que oferta la EASDI. “Es una escuela pequeñita, con un profesorado muy cercano y una enseñanza muy personalizada, por lo que sacas el máximo partido, y es como una familia bastante unida”, explica la diseñadora gráfica corellana. Ahora trabaja como autónoma, con su propia marca ‘COCO en estado puro’, desde el estudio que tiene en Corella.

MÁS APOYO PARA LA COMARCA

Baigorri considera que “estos estudios permiten muchas posibilidades, y estoy trabajando todo lo que engloba el diseño gráfico”. Reconoce que “estaba muy bien de trabajo, pero ahora con la covid-19 la situación es complicada para todos aunque, en principio, no me puedo quejar”.

No cree haberse perdido nada por vivir en una localidad pequeña como Corella y, de hecho, afirma: “He salido fuera para conocer otros lugares, algo que merece la pena, y siempre he vuelto”. “Creo que el estilo de vida en la Ribera es ideal. De esta zona me gusta, sobre todo, el entorno rural y ver cómo se puede compaginar el estilo de vida que tenemos con los nuevos tiempos, la actitud que tenemos, la gastronomía, la cercanía de todo, los lazos familiares...”. Considera que la Ribera “por supuesto que tiene futuro, pero creo que necesita más apoyo y que se nos reconozca y nos valoren, que parece que aquí solo están las Bardenas, y hay muchísimo más”.

Respecto a su trabajo, reconoce que se ha planteado ir a Pamplona, pero hacerlo todos los días, con los consiguientes gastos, “no me sale rentable”. Añade que gente de Pamplona querría ir a estudiar a la EASDI corellana “pero no hay una comunicación en cuanto, por ejemplo, disponer de unos autobuses que los trasladen y regresen en horario escolar”. “No tengo conocimientos de gestiones, pero esa podría ser una opción buena”, refleja Baigorri.

UNED, un método que “te ayuda a organizarte”

A los 14 años, el fútbol lo llevó desde su Ablitas natal a la Ciudad Condal, donde estuvo 4 temporadas en el F.C. Barcelona. Luego pasó por el Bilbao Athletic y Osasuna Promesas hasta que hace un año dejó este deporte porque necesitaba “un pequeño respiro”, aunque no descarta volver. Julen Arellano Sandúa, a sus 24 años, ha compaginado el fútbol con sus estudios, y se graduó el pasado mes de junio en Piscología, una carrera que ha estudiado en la UNED -el primer año en Bilbao, el segundo en Pamplona y los dos últimos en el centro de Tudela-. Ahora, está preparando las oposiciones del PIR (especialista en Psicología Clínica) algo para lo que, como indica, le está sirviendo “la capacidad de trabajo que te hace adquirir la UNED, que la puedes aplicar luego en muchos ámbitos de la vida”. Y es que la universidad a distancia supone “otro método totalmente diferente que el de la presencial, pero yo cogí una capacidad de organización, y también de disciplina, porque es muy fácil dejarte las cosas para el final al no ser clases presenciales”, dice. “Una vez que la adquirí, esa disciplina de estudio te ayuda muchísimo, en general, a organizarte, a ser más responsable, y te hace también madurar mucho porque lo puedes aplicar luego en muchos ámbitos de la vida”, señala, al tiempo que indica que optó por la UNED porque, a nivel de universidades era lo que mejor se adaptaba al ritmo de vida que llevaba en ese momento. “En el mundo del fútbol, en el que un día estas en un sitio y otro en otro, con entrenamientos todas las mañanas que podían cambiar, es muy difícil adaptarte a las clases presenciales”.

Julen Arellano Sandúa, en las instalaciones del centro de la UNED de Tudela.

LA EXPERIENCIA DE VIVIR FUERA

Su objetivo ahora es sacar las oposiciones y “hacer los 4 años de residencia que te proporciona el PIR para, después, seguir especializándome un poco más en este campo, que es muy amplio, y no descartaría también, el día de mañana, poder integrarlo igual con mi experiencia en el deporte metiéndome un poco en la Psicología Deportiva”. No obstante, reconoce que “tienes que tener tus propias aspiraciones, pero también ser un poco realista de ver en qué ámbito serías mejor”.

Para la residencia del PIR le gustaría quedarse en Navarra. “Oferta 4 plazas que están en Pamplona, y también hay otras en Aragón y País Vasco, que está cerca”. Entre sus opciones laborales para el futuro, tampoco descarta involucrarse en la empresa familiar, Aceites Sandúa. En este sentido, indica que su madre, Laura Sandúa, gerente de esta empresa, siempre le ha dicho que “lo primero es mi formación en lo que me gusta, y luego, si alguna vez decidiera entrar en el negocio, que fuera teniendo mis conocimientos”.

Arellano reconoce que haber vivido fuera desde los 14 años hace “madurar de una forma muy rápida”. Incide en que “el grado de responsabilidad que te exige estar en un equipo profesional como el Barcelona te aporta una madurez muy amplia que, luego, lo bueno que puedes hacer es aplicarla en distintos ámbitos de tu vida”.

Dice tener sentimientos “un poco encontrados” respecto a si echa de menos su vida en grandes ciudades. “Claro que la echas de menos por lo que te aporta de estar en lugares distintos, conocer cosas nuevas y a mucha gente o viajar mucho, aunque el mundo del deporte profesional supone una vida muy variable porque al año siguiente puede que no estés allí. Pero también ahora estoy recuperando el tiempo perdido al haberme ido a los 14 años, ya sea con la familia, con amigos y en el propio pueblo”, explica.

Considera que la Ribera es “sin duda” un buen lugar para vivir. “Siempre vamos a ser más pequeños que otras ciudades grandes como Pamplona, y no tenemos tantos recursos, por ejemplo, a nivel de entretenimiento, pero creo que se va avanzando poco a poco”. “Es una zona rica, por ejemplo, en el tema del sector de alimentación, y el ritmo de vida aquí es un poco más tranquilo. Una de las ventajas de vivir en un pueblo, con la pandemia de la covid-19, es tener más libertad para pasear y vivir un poco más en la naturaleza”, indica, al tiempo que añade que “muchas veces tienes las opciones un poco más limitadas que en una ciudad grande, pero todo se compensa”.

 

UPNA, una oferta presencial que “estaría bien ampliar”

Estudiar Fisioterapia fue siempre su primera opción y considera que tuvo suerte de contar con estos estudios en Tudela. La murchantina Leyre García García, de 21 años, finalizará este curso el Grado de Fisioterapia en el Campus de la UPNA de la capital ribera al que accedió hace 4 años, según explica, “estudiando mucho para la selectividad, ya que pedían una nota muy alta porque está muy demandado, y la conseguí”. Valora de forma muy positiva su paso por el Campus de la UPNA de Tudela, tanto en lo referente a profesorado como a instalaciones y a la formación recibida ya que, “aparte de teoría, hay mucha práctica, que es lo principal en Fisioterapia”.

Leyre García García, entre dos de las camillas para prácticas de Fisioterapia con las que cuenta el Campus de la UPNA de Tudela.

Cuando termine, su intención es ponerse a trabajar “por ahora en lo público, y compaginar ese trabajo con seguir formándome”. “Me gustaría trabajar en Ubarmin porque me atrae la rama de fisio neurológica y en la Ribera hay menos posibilidades para esta rama, aunque preferiría quedarme en la comarca si hay lo que quiero hacer porque, si pudiera, no me iría del pueblo”, señala, al tiempo que reconoce que, a pesar de tener en mente un trabajo en lo público, “igual luego encuentro otro que me gusta más”. En este sentido, indica que, en su promoción, la mayoría de los estudiantes son del País Vasco o Pamplona. “De la Ribera estamos tres o cuatro, con lo que creo que tendremos trabajo aquí”, considera García, quien insiste en la suerte de haber podido optar a Fisioterapia en Tudela porque “la gente de mi edad se tiene que ir fuera porque aquí no hay más ofertas de carreras”. “Mi hermana, por ejemplo, estudia en San Sebastián. Me gusta irme con ella un tiempo, pero volver. Mis amigas no vienen tanto porque estudian en Barcelona, y todas dicen que quieren volver. A mí me gusta mucho la vida de aquí. Somos gente abierta, hay buenas comunicaciones, el sol... No me quiero ir. En el ámbito de la salud creo que hay posibilidades para que los jóvenes nos labremos un futuro. De lo demás, no sé”, señala. al tiempo que indica que igual, lo que sí le gustaría es una mayor oferta de ocio en la comarca.

EL REGRESO COMO OBJETIVO

La otra rama que oferta la UPNA en Tudela es el Grado de Ingeniería en Diseño Mecánico. Unos estudios que el tudelano José María del Castillo Vicente, de 21 años, acaba de finalizar porque en este último curso ha ido adelantando asignaturas. Este es el grado que quería estudiar. “Me presenté para hacerlo en Cambridge (Inglaterra) y no me cogieron, y para ir a otras universidades de España que me ofrecían lo mismo que la de Tudela, decidí quedarme aquí”, señala. “Me habían hablado muy bien de esta universidad, y mi experiencia ha sido muy buena por el trato cercano de los profesores, una formación muy personalizada y adaptada a las necesidades del alumnado y unas muy buenas instalaciones” indica. En cuanto a estudios, considera que “estaría bien que la UPNA pudiera tener más oferta de grados en Tudela”. “Al ser un campus en el que la gente está tan contenta en las dos carreras que hay, podría ofertar algún grado más. Ayudaría y daría un poco más de ambiente universitario a Tudela”, refleja.

José Mª del Castillo, en la UPNA, con prototipos de un taladro y un dron realizados en 3D.

Del Castillo, que de niño vivió en Luxemburgo un par de años, quiere ahora realizar un máster, también de diseño de maquinaria industrial, en Suecia, como primera opción, y si no, en Dinamarca. “He elegido países nórdicos por tener una nueva experiencia cultural y por las diferencias que hay en las formas de educación que, por lo que he oído, son mucho más prácticas que en España. Si me cogen, haría ese máster antes de entrar en el mercado laboral y, tras terminarlo, incluso poder estar unos años trabajando fuera para luego volver, porque mi objetivo sería, al final, regresar aquí, a mi tierra”, señala. Considera que la Ribera tiene posibilidades de futuro y que tiene “salida laboral” en la comarca. “Tudela es un buen lugar para vivir, y la Ribera lo mismo. El inconveniente que puede tener ser una ciudad pequeña es que igual hay menos oferta en algunos sectores de trabajo. La industria agroalimentaria es muy importante. Aquí hay empresas grandes, pero si hubiera más sería mejor”, afirma, al tiempo que apunta que, con la pandemia de la covid-19, la comarca de la Ribera, al tener menos densidad de población que otros lugares “te ofrece más tranquilidad, lo que hace que sea una vida más agradable a la que puedes optar, además de ese ambiente de ‘buen rollo’ entre las personas que siempre ha habido, gente acogedora, maja y simpática”, explica. Termina diciendo que la mayoría de sus amigos, algunos de los cuales se han ido a estudiar fuera, “también quieren tener un futuro aquí”.

 

 

 

 


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