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Una 'Fachada Viva' para alegrar Tudela
La Residencia Nuestra Señora de Gracia de Tudela retomó ayer la actividad ‘La Fachada Viva’ tras el parón por la pandemia. En el proyecto, los usuarios decoran los balcones del centro para sentirse partícipes de la vida en la ciudad


Actualizado el 02/07/2020 a las 06:00
Proteger y preservar el patrimonio tudelano y hacer visibles y partícipes a las personas mayores en el día a día de su cuidad. Esos son los objetivos principales del proyecto ‘La Fachada Viva’, llevado a cabo desde octubre de 2019 por la Residencia Nuestra Señora de Gracia de Tudela y la Fundación Don Miguel Eza, y que se retomó ayer a las doce del mediodía tras el parón por la pandemia de coronavirus.
Entre flores y globos de colores, y al son del Resistiré del Dúo Dinámico, que ya se ha convertido en el himno del confinamiento en España, los residentes, acompañados de sus cuidadores y de las Hermanas de la Caridad, se asomaron a los balcones que dan a la plaza de los Fueros para saludar a sus familiares y demás vecinos y mostrarles la decoración con la que celebran el inicio del verano.
Desde abajo, fueron muchos los ciudadanos que se acercaron a aplaudirles, animarles y mandarles mensajes de ánimo en este “reencuentro a distancia”, marcado por las normas de distanciamiento por las que se rige la ‘nueva normalidad’.
EN EL CORAZÓN DE TUDELA
La iniciativa comenzó con la rehabilitación de la fachada principal de la residencia, que se había visto deteriorada con el paso del tiempo y la climatología. La reforma se consideraba esencial, ya que es un edificio emblemático, situado en el corazón de Tudela y en uno de los puntos más turísticos y transitados de la ciudad. Por tanto, con el proyecto se ha contribuido a la mejora estética de la plaza de los Fueros.
Por ello, a partir del final de las obras en octubre, la residencia ha desarrollado actividades y decoraciones en la fachada con las temáticas de los acontecimientos principales del calendario festivo, como Halloween, Navidad y Carnaval, entre otros, y en colaboración con diversas entidades de la ciudad.
La idea es que sigan siendo los residentes los que puedan elaborar estos adornos y plasmarlos al público a través de sus balcones, favoreciendo los sentimientos de utilidad e integración en la sociedad en la que viven.
APOYO Y PRUDENCIA
Una de las residentes, Mari Llamazares Chavarri, aprovechó el momento para agradecer públicamente a todos los trabajadores que hayan hecho realidad “los milagros de la Milagrosa-nombre con el que se conoce al centro-, por no haber dejado entrar al virus”. Estas palabras se deben a que, como se recordará, dicho centro no tuvo contagios por coronavirus durante el estado de alarma, y es que los trabajadores se confinaron con los residentes durante toda la cuarentena en varios turnos.
Por su parte, la directora de la residencia, Begoña Moreno Valencia, recalcó que “continúa el proyecto para seguir celebrando la vida”. Sin embargo, recordó que “todavía hace falta mucha prudencia así que nos quedamos aquí”, a lo que añadió: “Gracias por vuestro apoyo, os seguimos necesitando día a día”.
Moreno insistió en que “se apueste por la continuidad de esta iniciativa” para darles visibilidad. La razón es que “tras meses en los que se ha vivido el miedo de cerca, se necesita más que nunca transmitir esperanza y pedir solidaridad y colaboración para seguir cuidando de las personas que se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad”, explicó.
Con la reanudación de esta actividad lúdica, que es una de las favoritas de los residentes por su vistosidad y significado, se va a proceder a los trabajos de decoración y jardinería propios de la época estival con la instalación de un sistema de riego y jardineras, que serán cuidadas por los propios residentes.
El proyecto tiene un presupuesto auxiliable de 32.720,43 euros. El importe de la ayuda concedida ha sido de 26.176,34 euros, de los que un 65% han sido financiados por FEADER y el 35% restante lo ha aportado el Gobierno de Navarra.