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Epidemia de coronavirus

Atravesar Europa en plena pandemia

El camionero tudelano Jesús Calvo Loygorri es uno de los muchos que, con su trabajo, permite que los supermercados no queden desabastecidos. Esta semana llevó verdura congelada navarra a Bruselas y volvió con cervezas para Mercadona

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Atravesar Europa en plena pandemia
Actualizado el 19/04/2020 a las 06:00
La llamada telefónica comienza en los alrededores de Bruselas, justo después de que el camionero tudelano Jesús Calvo Loygorri, empleado de la empresa de transportes Molinero Logística, haya descargado 24 toneladas de verdura congelada de la planta de Congelados de Navarra en Fustiñana y cargado casi 65.000 latas de cerveza Hacendado para Mercadona. Salió el martes de la base de su empresa en Alfaro (La Rioja) y ayer ya estaba en Tudela tras recorrer unos 3.500 kilómetros y haber atravesado toda Francia para llegar a Bélgica.

Calvo, de 53 años, es un viajero empedernido no solo por trabajo, por el que ha recorrido casi todos los rincones de Europa, sino también por ocio, ya que llega visitados 101 países de todo el mundo. Pero este último es especial, ya que supone el primero en el que ha atravesado la frontera y en plena crisis de coronavirus.

CAMBIOS POR EL COVID-19

Para él no ha supuesto ningún problema, aunque sí reconoce que ha tenido que cambiar alguno de sus hábitos, fundamentalmente en dos cuestiones, la alimentación y la higiene, y que es la situación más extraña que se ha encontrado desde que trabaja en el mundo del transporte. “Antes podías parar en cualquier sitio y ahora hay que buscarse la vida. Comer sentado en un restaurante es dificilísimo porque en muchos te sacan las cosas y comes fuera. Y la otra opción es comprar en supermercados. Hay muchos compañeros que se quejan de esto, pero en una situación como en la que estamos, con gente muriendo, a mí me parece de mucha frivolidad y no me identifico. El tema está peor, pero ¿quién no está peor? No es para quejarse”, refleja.

En cuanto a la higiene, Calvo también explica que es complicado encontrar sitios para ducharse. “Antes había 1.000 y ahora 250. Y luego también tienes que ver que el lugar sea saludable, que esté limpio. Para mí ducharme es un placer, pero si ahora no puedo hacerlo, no me parece tan grave”, añade.

Lo que también ha cambiado son los protocolos de trabajo. “Totalmente. Aunque siempre se comprueba que la carga está de forma correcta, ahora prácticamente no sales del camión. Por mensaje de indican el muelle en el que tienes que cargar y, cuando terminan, te salen los papeles por la impresora y te vas. La protección en las empresas es muy seria, con muchas medidas de seguridad”, indica, aunque reconoce que otros compañeros, sobre todo en España, se encuentran con que tienen que cargar y descargar ellos mismos cuando es una función que no les corresponde.

Y también se ha encontrado con alguna sorpresa agradable, como en una carga que hizo en la papelera navarra de Allo. “Han puesto servicios adicionales y además te dan una bolsa con un sandwich, agua y una manzana. Es un detallazo”, reconoce.
Algo que también le ha llamado la atención es la diferencia con la que están tratando los países esta pandemia. “En Francia están igual que en España. No hay diferencia. Pero en Bélgica hay más manga ancha. Salen a pasear en bici, andando o corriendo y se ven niños con sus padres por la calle. Sí es verdad que la circulación en bici, muy arraigada en este país, ha bajado mucho. Puede ser un 2 o 3% de la que había”, señala.

MENOS TRÁFICO Y APLAUSOS

Y otra cosa que le ha sorprendido es, por ejemplo, el momento de cruzar París. “El tráfico ha bajado muchísimo. Antes solía tardar de 2 a 4 horas y esta vez lo he hecho en 40 minutos”. Y también la preferencia que dan en España y Europa el tránsito de camiones. “No nos paran en ningún control y, por ejemplo, hay más facilidad para parar en sitios que antes no podías”, indica.

Un caso curioso le pasó cuando, al iniciar este viaje, fue a comprar en el Mercadona de Tafalla. “Tuve que aparcar en la carretera, la gente no protestó y, cuando salí del camión, varios me aplaudieron y me animaron. Primero me lo tomé a risa, pero luego me di cuenta que me aplaudían a mí y la verdad es que flipaba”, reconoce.

Y es que, como él mismo dice, sabe que está contribuyendo a que la gente pueda abastecerse en los supermercados y que su trabajo es clave, pero para nada considera que esté haciendo algo extraordinario. “Yo solo estoy poniendo mi granito de arena sin exponerme mucho. El mérito lo tienen otros, como trabajadores de residencias, sanitarios...”, concluye cuando está a punto de entrar en Francia.
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