El covid-19 golpea a la verdura de Tudela en su mejor época del año
El cierre de restaurantes ha reducido las ventas y mucho producto se quedará sin recoger


Actualizado el 18/04/2020 a las 06:00
Cuando llega la primavera, los campos riberos lucen en todo su esplendor con los mejores productos que ofrece la tierra.
Este año no es una excepción, pero en esta ocasión se han topado con algo inesperado, la crisis del coronavirus, que está afectando al sector en las fechas del año en las que se producen más ventas.
Por un lado, los establecimientos se están manteniendo, con pequeñas variaciones al alza y a la baja en la venta al pormenor, gracias sobre todo a que en estos días de confinamiento todos comen y cenan en casa y, por tanto, adquieren más verduras.
Pero, por otro, hay dos factores que están lastrando a comercios y agricultores. Uno es el ya prolongado cierre de restaurantes, hoteles y bares, clientes muy potentes por el volumen de sus compras.
Y, el otro, la suspensión de las Fiestas de la Verdura de Tudela y la Ribera, que cada año atraen a miles de personas a la ciudad y que convierten estas fechas en las de mayores ventas en los comercios.
Y es que muchas de ellas aprovechan su visita a estas jornadas para hacer compras importantes y repartir luego los productos entre familiares y amigos.
Estos dos factores provocarán, según agricultores y comerciantes consultados ayer, que mucho producto se quede en el campo sin recoger ante la imposibilidad de venderlo.
ESPÁRRAGOS Y ALCACHOFAS
Sobre todo están los dos estrellas de esta temporada, el espárrago fresco y la alcachofa, aunque también otros como el guisante, las habas, los ajos tiernos o las cebolletas para estofar.
MÁS PEDIDOS DE FUERA
Pero estas situaciones también traen algo positivo y es que las fruterías sí han notado en estas fechas que se han incrementado los pedidos desde otras ciudades de España. Sobre todo son de gente de Tudela que vive fuera o personas que han estado en las Jornadas de la Verdura y que, al suspenderse este año, no han querido perderse la calidad de los productos de la huerta de esta zona.
Por lo demás, todos los comerciantes reconocen que han tenido que cambiar su forma de trabajar desde que comenzó la crisis sanitaria. Además del aumento de pedidos desde otras ciudades, también se han incrementado los repartos a domicilio en Tudela y los encargos para recoger en los propios establecimientos.
“El sector está muy mal. La situación del mercado del espárrago fresco y la alcachofa es gravísima porque han cerrado todos los hoteles, restaurantes y bares, que son los consumidores más potentes en fresco, y tampoco hay mercadillos. Solo se vende para consumo en casa y eso no es suficiente y los comercios también se resienten”, lamenta Serrano.
Añade que todo esto va a suponer “dejar mucha producción en el campo, sobre todo de espárrago en fresco”, ya que el destinado a conserva podrá mantenerse al haber acuerdos cerrados entre agricultores y conserveras.
Serrano también señala que la suspensión de las Fiestas de la Verdura de Tudela o de otros actos como la recogida del primer espárrago de Navarra es un punto más en contra. “Sirven para la promoción de los productos y eso es muy importante para la agricultura y algo que venimos demandando desde hace mucho tiempo”, indica.
Y también cuenta dos problemas que se están encontrando los agricultores. “Por un lado está la falta de personal para recoger producto, sobre todo alcachofa, y también el transporte del mismo, que es complicado por las limitaciones. O se hace en autobús, solo los que tienen más gente, o con muchos viajes en furgonetas porque solo pueden ir tres en cada uno”, concluye.
Pili Gil Rubio lleva 15 años al frente de Frutas y Hortalizas Pili, comercio ubicado en la calle Yanguas y Miranda. Con la característica de que, además, todas las hortalizas son de producción propia, algo de lo que se encarga su marido, Tomás Casado.
Gil reconoce que todo ha cambiado con el coronavirus. “Se vende algo menos, pero trabajamos más porque hay mucho encargo por teléfono, compras a domicilio... Y mandamos mucho fuera de Tudela. Se trabaja con más estrés”, explica.
Añade que las compras son más grandes porque la gente no acude tan a menudo y que su objetivo es seguir dando servicio. “Estamos enviando mucho fuera limpio y envasado al vacío.
Muchos no son de aquí, pero saben de las verduras por amigos, y otros son gente de fuera que ha estado en las Jornadas de la Verdura y, como este año no pueden venir, las encargan. Y gente de Tudela que tiene los hijos fuera y les quieren mandar verdura”, señala Pili Gil.
Pero, en lo negativo, está, por un lado, el cierre de restaurantes, cuyas compras significan un volumen importante, y la suspensión de las citadas Fiestas de la Verdura. “Es el mejor momento del año. Viene mucha gente de paso que hace compras muy grandes. En los últimos años ha sido exagerado y ahora lo vamos a perder”, lamenta. Y lo mismo ocurre con los encargos de peñas y sociedades para la ruta de pinchos que se celebra en esas fechas. “Hacían pedidos importantes, como de cebolletas, y eso ya no existe”.
Gil lamenta que en sus campos habían hecho previsión para estos pedidos, y que ahora se quedarán productos sin recoger. “Es una pena que cosas tan buenas se queden en el campo”, concluye.
Como sus compañeros, Jesús Arriazu Bermejo, de la frutería De la Huerta a la Mesa, que abrió en febrero de 2019 en la calle Pablo Sarasate, destaca que ahora son las mejores fechas del año para vender verdura, sobre todo alcachofas y espárragos, “los productos estrellas”.
Y, al igual que el resto, lamenta la suspensión de las Jornadas de la Verdura. “Es una pena. Atraen a mucha gente de fuera y es una ocasión para promocionar el producto de Tudela. A nosotros también nos afecta porque son fechas en las que viene mucha gente que hace compras muy importantes para toda la familia. Eso lo vamos a perder”, señala.
Por contra, destaca que han aumentado mucho los pedidos desde otras ciudades. “Estamos enviando mucha verdura fuera, aunque las ventas no llegan a ser las mismas. Es gente que vive fuera, pero también de Tudela que quiere enviar a amigos”, añade.
Lo que también explica es que el coronavirus ha incrementado las ventas en el local. “Todo el mundo está en casa y se consume más. Hace compras más grandes, aunque la forma de trabajar es complicada. Hay muchos encargos, tienes que estar con la mascarilla, guardar las normas de seguridad...”, indica, al tiempo que destaca que la calidad “es igual de buena que siempre”.
Para él, esta crisis ha variado mucho la forma de trabajo. “Por un lado, la venta en el local ha aumentado. Pero, por otro, yo me dedico desde hace mucho a servir a hostelería y ahora está todo cerrado y ha bajado el volumen de trabajo. Me ha compensado un poco la venta al público, pero la de los restaurantes es mucho mayor”, indica.
Señala que la gente compra más porque está en casa y que aprovechan para adquirir productos para varios días y no salir tanto. También tiene muchos encargos y envíos que manda a otras ciudades.
Pero, como el resto, lamenta que se van a perder “los días más fuertes del año” con las Fiestas de la Verdura. “Aumenta mucho la venta con gente que viene y se lleva muchos productos para familias y amigos. Es una pena que no se puedan celebrar y vamos a perder ese empujón, aunque todavía tengo la esperanza de que en mayo podamos resarcirnos. Pero, por mucho que sea así, no se va a llegar a lo que se vendía en estas fechas”, concluye,
Como el resto, explica que toda esta situación ha hecho que hayan tenido que adaptar las ventas a las circunstancias. “Te llaman por teléfono, te hacen el pedido y lo llevas a casa. Y también han aumentado bastante los envíos fuera. Gente que venía en esta época y que tienen la verdura de Tudela en el recuerdo, pero no es lo mismo, la verdad”, señala.
Reconoce que han bajado las ventas porque gente que antes iba al mercado desde otros barrios de Tudela ahora no lo hace. “No se mueven tanto, les dicen que es mejor comprar cerca y ya no vienen”, señala.
Y también lamenta la pérdida de clientes al suspenderse las Jornadas de la Verdura. “Es el mejor momento del año. El año pasado fue increíble porque duraron casi un mes. Ya no vendrá gente de fuera y, además, los restaurantes y alguna peña a la que servíamos están cerrados y eso se ha perdido por completo. Eso no se recupera, pero seguiremos dando servicio”, indica.