Mejores amigos

Ager ya tiene a quien lo encontró

Este pequeño podenco abandonado en una carretera, y cuyo nombre en euskera significa aparecer, vive en Estella con una extensa familia de padres, hijos y abuelos

José Ruiz Polo y Mari Carmen Aisa Olcoz, con el pequeño Ager en el paseo de los Llanos de Estella
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José Ruiz Polo y Mari Carmen Aisa Olcoz, con el pequeño Ager en el paseo de los Llanos de Estella
José Ruiz Polo y Mari Carmen Aisa Olcoz, con el pequeño Ager en el paseo de los Llanos de Estella

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Myriam Munárriz

Publicado el 04/09/2025 a las 07:24

Ager tira de la correa y sus puntiagudas orejas, típicas de la raza podenco, aún parecen más afiladas. Está en alerta. "Le dan miedo tantas cosas, un palo, otros perros, los hombres...", explica Mari Carmen Aisa Olzcoz, que pasea al cachorro junto a José Ruiz Polo, una pareja jubilada de Estella. "En realidad no es nuestro, es de nuestra hija. Pero se ha ido de vacaciones y nos lo quedamos nosotros", añaden. No es la primera vez. "Somos un poco su guardería", sonríe esta pareja que ya había tenido perros antes. "Siempre hemos pensado que son muy beneficiosos para los hijos, les enseña a querer a los animales y a ser generosos". Y la suya aprendió la lección. "Le encantan y quería para su familia lo mismo que ha vivido ella".

Pero no buscaba un perro de raza o de compra. "Tenía muy claro que debía ser un perro abandonado, darle un hogar a alguien que no le habían querido". Y este pequeño podenco de pocos meses apareció en una curva de una carretera navarra junto al que creen podría ser su hermano, por el parecido, aunque de mayor envergadura. "Por eso la chica que lo rescató le puso Ager (aparecer). Era un saco de huesos y se asustaba tanto que le daba pena llevarlo a una protectora, así que lo anunció por internet. Mi hija lo vio y se lo trajo a casa".

Mari Carmen reconoce que al principio no quería ni mirarlo. "Es que me daba una tristeza enorme verlo así, tan delgado...". Pero ahora ya es otro referente familar más para Ager gracias a que ha llegado a un hogar tejido por abuelos, padres e hijos. "En tan poco tiempo ya le tenemos un gran cariño. Y él también nos ha empezado a querer. ¡Ya nos lame un poquito!".

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