Bares, qué lugares
Bar Pigor de Estella: nos vemos donde siempre
Roberto Comas Zudaire está al frente de este emblemático establecimiento fundado en 1966


Publicado el 03/12/2024 a las 19:00
Éste era un proyecto también para Andrea. Pero al mes de que el marido de su madre cogiera el traspaso del bar Pigor de Estella, que había sido el 6 de enero de 2023, se marchó. Roberto Comas Zudaire apretó los dientes, colocó el retrato de la joven en un lugar destacado de este emblemático establecimiento hostelero fundado en 1966 en el número 6 de la calle Estrella y siguió adelante. Se le entrecorta l voz cuando recuerda la ilusión que le hacía a Andrea que asumieran las riendas de uno de los negocios hosteleros históricos de la ciudad del Ega. "La idea era que a futuro se quedara ella de encargada".
A favor para seguir en solitario ha contado la amplia experiencia de Roberto, de 59 años, en la hostelería. "Oficialmente empecé con 15 en el negocio familiar. Pero si naces en el piso de arriba de un bar, enseguida te metes detrás de la barra cuando hay que echar una mano. Y a mí me gustaba más que estudiar", narra sobre otro bar que también ocupó el podium de los clásicos de Estella, el bar Izarra. "Pero mi hermana y mi cuñado se jubilaron y para mí era mucho trabajo ya que, además de tener una terraza más grande, había un comedor con menú del día. Necesitaba como a diez empleados".
Ahora trabaja con cinco cubriendo un amplio horario que va desde las diez de la mañana (11 los sábados y 12 los domingos) para despachar los tentepié de mediodía y llegar hasta la noche una amplia oferta de bocadillos, hamburguesas y picoteo. "Apostando también por lo de siempre, como los fritos o las croquetas que son la marca del Pigor. "¿Cerrar? Entre semana me voy cuando se marcha el último cliente. Y vísperas de festivos y sábados también trabajamos la noche, así que de madrugada".
Y todo envuelto en otro clásico del Pigor, su música. "Aquí, de siempre, se ha escuchado blues y rock del bueno, lo que engancha a la gente de mediana edad pero también a los jóvenes. Por eso nuestra clientela abarca muchas generaciones. Los festivos igual me pongo un poco más pachangero, pero poco. En el Pigor, el reguetón está prohibido", ríe Roberto.