Juzgan a un policía por herir a un hombre al que pilló orinando: "No le empujé, solo le toqué"
Fiscalía pide 5 meses de cárcel y 5.000 euros de indemnización al denunciante, que necesitó puntos de sutura en una ceja en Estella


Actualizado el 18/09/2024 a las 20:16
Un policía municipal de Estella se enfrenta a 5 meses de cárcel y al pago de 5.000 euros de indemnización como acusado de haber empujado y causado lesiones a un hombre al que pilló orinando en un callejón de la plaza de Santiago de la ciudad. El agente lo negó en el juicio, celebrado este miércoles en la Audiencia Provincial. “Solo le toqué, fue una identificación normal”, declaró el policía, que añadió que el denunciante estaba “totalmente borracho” y que se cayó al girarse. El herido rechazó esta versión. Aseguró que el agente le empujó con las dos manos por detrás y lo tiró contra la pared, abriéndose una herida en la ceja que precisó de puntos de sutura.
Fiscalía y acusación particular acusan al policía de un delito de lesiones por imprudencia grave, mientras que la defensa solicita la absolución. Todas las partes coinciden en que los hechos ocurrieron a las 4.45 horas del día 17 de diciembre de 2022, un día de muchas comidas y cenas de empresas previas a la Navidad. El policía afirmó que había salido con otros dos agentes en una patrulla a dar una última vuelta, cuando vieron a tres personas que estaban orinando en un callejón oscuro de la plaza. “Al bajarnos, dos echaron a correr, pero el tercero no se enteró. Me acerqué, le puse la mano en el hombro y, al girarse, por la inercia, se golpeó con la pared, que era rugosa”, declaró. Agregó que “en ningún momento” le empujó y que el hombre iba “totalmente borracho”: “Se tambaleaba, se le trababa la lengua y tenía los ojos rojos”. Al ver que sangraba, se ofrecieron a llevarlo a un centro de salud, pero el denunciante prefirió ir por su cuenta. Dos agentes ratificaron esta versión ante el tribunal.
La del herido fue muy distinta. Contó que iba hacia la discoteca con unos compañeros de trabajo y que entró a orinar a un callejón porque no se aguantaba. “Oí que gritaban “documentación” y me dieron un empujón por detrás. Como tenía las manos ocupadas me di de cara contra la pared”, contó. “Me vi sangre. Y le dije al policía: ‘Asumo lo que estoy haciendo, la denuncia, pero no me rompas la ceja’. Una agente me dio un pañuelo y se ofrecieron a llevarme al centro de salud, pero le dije que ya sabía ir”. Contó que había tenido cena, en la que bebió algo de vino, y que después fueron por bares, pero negó que estuviera influenciado por el alcohol: “Estaba totalmente consciente. Escuché documentación y vino el empujón. Noté las dos manos en la espalda”, repitió. Tras el incidente acudió al centro de salud, donde le cosieron la herida, y al día siguiente denunció. Un compañero refrendó su relato.
La Fiscalía apoya la versión del denunciante. Destaca que cumple con los requisitos de credibilidad y que un testigo la corroboró. Por el contrario, aprecia contradicciones en una agente. “Para que se dé esa intensidad de las lesiones, la rotura de una ceja, tiene que haber algo de fuerza, algo más que un ‘se gira y se tambalea’”, valora. El letrado de la acusación particular subraya que su defendido ha declarado ya tres veces, "sin un atisbo de duda ni contradicción".
Para el abogado defensor, Guillermo Chaverri, las lesiones son compatibles con la dinámica descrita por el agente y destaca que entre dos versiones contradictorias ofrecidas por personas en “un presumible estado de embriaguez y los agentes de la autoridad” debe prevalecer la presunción de inocencia.