Fabianne, vecina de San Adrián cuya casa se quemó el lunes
"Se me han quemado hasta las mochilas de los niños"
Un fuerte olor a humo despertó el lunes de madrugada a esta mujer de 40 años, vecina de San Adrián y madre de tres hijos. Al mirar, el pasillo estaba “lleno de fuego y de humo”. Ella y los menores saltaron 5 metros al patio interior


Publicado el 05/12/2023 a las 19:45
Fabianne dormía en la misma habitación con sus 3 hijos de 13, 11 y 6 años. Es una práctica habitual de los cuatro inquilinos de este segundo piso de un inmueble de San Adrián.
La vivienda tiene cortada la luz y el agua desde febrero, y durmiendo juntos mantienen el calor, relataba la madre, de 40 años y vecina de esta localidad desde hace 9. Habían conciliado ya el sueño cuando le despertó un olor a humo que iba a más.
Tenían la puerta cerrada, como la del resto de habitaciones de la casa, una circunstancia que a la postre resultó positiva. “Abrí la puerta para ver de dónde venía el olor y vi el pasillo lleno de humo y de fuego”, relataba este martes.
Rápidamente, despertó a los pequeños y llamaron para pedir auxilio. “Empezamos a meter mucho ruido, a llamar a los bomberos...”. No se quedaron quietos para esperar a la ayuda y desde la ventana arrojaron un colchón al patio interior del bloque.
En el piso inferior vive un cuñado de Fabianne, hermano del padre de sus hijos. Se encuentra separada de él, y el padre reside en la localidad, aunque no en ese edificio.
“Con ayuda de los vecinos y muertos de miedo, pues saltamos. Los críos estaban asustados y llorando, pero son unos guerreros. Saben hacerlo muy bien para salir adelante. El pequeño también”.
Saltaron para salvar una distancia que el cabo de Andosilla de la Guardia Civil calculó en unos 5 metros y se pusieron a salvo. El fuego quedó extinguido sobre las 2.30 horas. Fabianne está muy agradecida a todas las personas que les ayudaron. “Vecinos, la Guardia Civil y los bomberos hicieron un trabajo muy bonito”.
EN BUSCA DE UNA SOLUCIÓN
Su cuñado ha acogido provisionalmente a los tres menores y fue en esta vivienda, en el primer piso, donde todos pasaron la noche. Este martes por la mañana Fabianne hacía inventario de daños en el inmueble, limpiaba las estancias con el padre de sus hijos, que le ayudó en la labor, y se reunía con la alcaldesa para intentar buscar una solución a su problema de vivienda.
“Así no podemos seguir. Hay muchos restos de humo, baldosas quemadas, hasta una bolsa con algo de dinero he perdido, las mochilas de los niños...”. El mayor, de 13 años, estudia en el instituto de la localidad, mientras que la niña de 13 y el pequeño, de 6, acuden al colegio.
Fabianne, que cobra una renta básica y encadena empleos esporádicas, desea mejorar la situación de la familia, aunque no oculta su nostalgia por regresar a Brasil. Este martes conversaba con su madre, que sigue en el país, contándole que estaban bien. “Yo me muero de ganas de volver”.
Dentro de la mala noticia, al menos ‘Manchas’, el gato familiar, salió también ileso del incendio. “Al principio no sabíamos qué había sido de él, pero luego ya lo encontramos. Para los niños fue una alegría”.