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Fiestas

Arróniz dedica su primer día a quien plantó cara al covid

Se homenajeó a los que mantuvieron la actividad durante el confinamiento y el chupinazo fue para el médico y la enfermera

Ampliar Comerciantes, sanitarios y fuerzas del orden homenajeadas por su labor durante el confinamiento
Comerciantes, sanitarios y fuerzas del orden homenajeadas por su labor durante el confinamientomontxo a.g.
Publicado el 04/09/2022 a las 06:00
Arróniz no quiere olvidar por qué lleva dos años sin fiestas; o para ser más exactos, no quiere olvidar a quienes durante el confinamiento durante la pandemia arriesgaron la salud de ellos y sus familias para dar servicio a la localidad, subrayó su alcalde Ángel Moleón (PSN). Y lo dijo en el homenaje que, media hora antes del cohete, se hizo a quienes mantuvieron su actividad aquellos días,
“A la Guardia Civil y Policía Foral que fueron nuestros ángeles de la guardia, a los comercios, convertidos en despensa o trabajadores del Ayuntamiento que arriesgaron su salud”, dijo el primer edil antes de entregar las placas a, por parte de la Guardia Civil, el capitán del cuartel de Arróniz, Sergio García Álvaro, al jefe de Policía Foral en Tierra Estella, Javier Bueno Ocáriz, a la farmacéutica Ana García Zúñiga; a los comerciantes María Jesús Barbarin Hita (frutería); Rubén Villar (carnicería); José Ángel Solchaga Ábrego (estanco); Marisol García Echeverría (autoservicio), Javier Delgado Arce (casa rural) y Maider Vergara Beloqui (Caixa) y a los empleados municipales Óscar Arbeo López (alguacil) y Javier Díaz Fernández (administrativo).
Y también a Eva Urzainqui Osés y Goyo Aramendía Vergaraechea, enfermera y médico respectivamente del consultorio de Arróniz, a quienes el Ayuntamiento encomendó este sábado lanzar el chupinazo. “Dos profesionales que se pusieron al frente y nos cuidaron”, remarcó el alcalde, Ángel Moleón. Sobre las fiestas, que tienen un presupuesto entre 80.000 y 90.000 euros, el primer edil destacó como novedad la comida popular de este sábado. “Nos la pidieron los colectivos porque hay ganas de reunirse, y no sólo el viernes de la pochada. Se han apuntado 550 personas”.
En cuanto a los homenajeados, el alguacil Óscar Arbeo López, agradeció el gesto municipal y también el aplauso que, de forma espontánea, le brindaron los asistentes al acto. “Aunque ya le dije al alcalde que no hacía falta, que en definitiva es mi trabajo”, comentó el empleado del Ayuntamiento que cogió el coronavirus nada más iniciarse la pandemia. “Se me complicó con una neumonía pero en cuanto me dieron el alta me vine aquí. Tenía respeto, claro, pero había que estar”.
Chus Osés, hija de Marisol García, a quien ha relevado en el autoservicio, también definió aquellos días con la palabra respeto a la que añadió incertidumbre. “Nadie nos decía nada, así que nosotros, gracias mi prima que es médico y asesorados por ella, aplicamos los protocolos de seguridad de distancia o desinfectar las estanterías. Además, tenías que lidiar con los proveedores que no siempre te servían cuando aquí la gente, como es lógico, demanda la comida para su desayuno, comidas y cenas. Estuve 90 días seguidos trabajando y ahora agradeces que te reconozcan esa labor”,
A LOS QUE YA NO ESTÁN
En el discurso que Eva Urzainqui y Goyo Aramendía dieron antes de prender la mecha, se quiso recordar a quienes se llevó la pandemia. Y entre ellos, al propio padre de Eva, a quien esta enferma con 33 años de andadura en el consultorio de la localidad dijo que mentalmente le brindaría el chupinazo. Porque a viva voz se mencionó a sus compañeros sanitarios, a los comerciantes, autoridades locales y a la población. “Estoy súper agradecida”, decía momentos antes del cohete Eva Urzainqui. “Fueron días muy duros por el desconocimiento que nos generaba mucha incertidumbre. Pero formamos un buen equipo tanto sanitario como con otra gente del pueblo que también trabajaba”. Goyo Aramendía, que suma 23 años como médico de Arróniz, también habló de jornadas llenas de incertidumbres, carencias y miedos que quiso dejar atrás. Porque ayer, subrayó, era momento de agradecer el que se hubieran acordado de él para abrir las fiestas. “Después de tanto tiempo acabas conociendo a tres generaciones del pueblo y terminas, como es lógico, creando vínculos con la gente”. Después de prender la mecha los dos repitieron el mismo sentimiento: emoción.
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