Tierras de Iranzu

Expedición con agua y sal a la montaña

Salinas de Oro acogerá el sábado 3 de julio, desde las 10 horas, la jornada de la Sal con un programa sostenible que incluye una visita al corazón del diapiro con el geólogo José Luís Piedrafita, degustaciones y una charla con el montañero Mikel Zabalza

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Expedición con agua y sal a la montañaMontxo A.G.
Expedición con agua y sal a la montaña

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Susana Esparza

Actualizado el 27/06/2021 a las 06:00

Tierras de Iranzu ha organizado este año una expedición para conocer el origen de la sal del diapiro de Salinas de Oro en un programa sostenible que incluye una muestra para conciencias sobre el uso responsable del agua, una visita guiada con el geólogo y docente José Luis Piedrafita con degustaciones de distintas variedades del mineral y una charla con el montañero navarro Mikel Zabalza que transportará a los asistentes a la mítica Torre sin Nombre en la Changui Tower y en la mole granítica del Karakorum, recordando una de las aventuras vividas allí por el guía.

La asociación turística ha ideado un programa adaptado a la situación sanitaria al que ha bautizado De sal, agua y montaña junto con el Ayuntamiento de Salinas de Oro y la colaboración de la Mancomunidad de Valdizarbe. Se presentó el viernes, en la casa de cultura Fray Diego de Estella con la participación de Charo Apesteguía e Íñigo Legaria, gerente y técnico de Tierras de Iranzu; Santiago Jiménez, de Sidrería Etxesakan y miembro del colectivo, y el salinero Gregorio Gironés. “Hemos diseñado una jornada sostenible, destinada a todo el público en general con el objetivo de concienciar de la gran necesidad de cuidar nuestras áreas naturales, ríos, embalses y bosques, sensibilizando a toda la población del cuidado de nuestros espacios naturales y del consumo responsable del agua”, apuntó Apesteguía en la presentación.

La jornada es gratuita, pero es necesario reservar plaza para controlar el aforo. Se concierta en el correo electrónico info@tierrasdeiranzu.com, a través del teléfono 646 18 52 64 (también por WhatsApp) y en la página web www.tierrasdeiranzu.com. El programa se abrirá a las 10 horas con un recorrido guiado por José Luis Piedrafita al diapiro y a las salineras. “Explicará todos los secretos del diapiro de Salinas de Oro, el origen de estas milenarias salinas, además de la singularidad y el valor natural del río salado y, por supuesto, conoceremos el proceso de producción artesanal de estas sales milenarias”. Después de la visita, habrá una degustación de minerales con aceite de oliva virgen ecológico en las instalaciones que gestiona la empresa Hermanos Gironés.

En la iglesia de San Miguel, a las 12, el guía de montaña Mikel Zabalza presentará Escaladas por el Karakorum. “Es uno de los mejores alpinistas del mundo. Nos hablará de sus arriesgadas expediciones en alta montaña en lugares como Nepal, India, Pakistán, Tíbet, Patagonia, Tierra de Fuego, Groenlandia y Antártida”, añadió Apesteguía. Una hora después, Mario Merino, técnico de sostenibilidad de la Mancomunidad de Valdizarbe explicará la muestra Los otros peces del río en la iglesia y en el frontón. “Hablará del ciclo del agua y de esta didáctica exposición que, por medio del humor, combina dos grandes temas sobre la calidad ambiental, como son la gestión de los residuos y la calidad de nuestras aguas, en concreto de nuestros ríos”.

Evolución con el mercado sin perder la esencia artesanal


La familia Gironés lleva tres generaciones explotando una de las salineras de Salinas de Oro. El primer documento escrito que las nombra data de 1492, aunque se cree que son anteriores a esta época. Entonces, la sal jugaba un papel esencial en la conservación de los alimentos e incluso sirvió como moneda de cambio. Esta salinera se caracteriza por la producción artesanal con agua de manantial mediante un proceso ecológico que les ha merecido sellos internacionales de calidad. Su distribución ha ido variando según la demanda del mercado. “Hay una fuerte competencia con los minerales extraídos del mar para alimentación y carreteras, porque su proceso es industrial y más barato, no artesanal, así que se hizo un hueco en el mercado gourmet por las altas propiedades que da la sal de este singular manantial”, indicó Apesteguía. Gregorio Gironés, añadió, que, además de para alimentación, las sales que produce su familia se utilizan también para preparar el agua destinada a producir conservas que requieren cierto grado de salinidad, entre otras industrias. “Hemos sabido adaptarnos a las necesidades del mercado en cada momento sin perder nuestra esencia artesanal”.

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