CRIMINOLOGIA
Aitor Ibáñez: “El comercio ilegal de la angula es equiparable al de la cocaína”
El abogado adrianés Aitor Ibáñez Alonso, de 28 años, está investigando el tráfico ilegal de angulas desde el Golfo de Vizcaya hacia países como China. El estudio forma parte de un máster en Criminología que cursa en Utrecht (Holanda)


Actualizado el 28/04/2020 a las 06:00
El mercado ilegal de angulas desde países como España, Francia o Reino Unido genera unos beneficios de unos 100 millones de euros al año, una cantidad que se equipara a las ganancias del tráfico de cocaína y que casi iguala al precio del oro. El abogado adrianés Aitor Ibáñez Alonso, de 28 años, licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza, ha centrado el máster en Criminología Global que está cursando en la Universidad de Utrecht (Holanda) en este comercio ilegal que, asegura, pone el mundo al revés. El estado de alarma, decretado el pasado 14 de marzo ante la pandemia de Covid-19, ha paralizado sus investigaciones, aunque no la redacción de su tesis. En su casa de San Adrián, Aitor Ibáñez pone durante estas semanas en orden sus notas a la espera de que se levante el confinamiento y pueda viajar a Francia y al sur de España para concluir así su estudio.
¿En qué consiste el tráfico ilegal de las angulas?
Se origina en países ricos, europeos, como España, Francia y Gran Bretaña y se dirige hacia Asia, donde el consumo de la angula es un sinónimo de status social y cultural.
¿Qué le empujó a elegir ese tema para su tesis?
Planteé el estudio a mis tutores porque tiene una gran impotencia social. Hasta ahora todo lo relacionado con el tráfico de especies tenía su origen en África, como el caso de los cuernos de rinocerontes o con el marfil. El sistema establecido consistía en que los países ricos creaban la demanda y los pobres atendían la oferta. Hasta ahora, el papel de Europa ha sido el de un territorio de tránsito, desde África hacía el consumidor de esas sustancias, en otros continentes. En el caso de la angula el fenómeno se invierte. Europa es la que genera la oferta. Produce una especie para una demanda que se origina en Asia, más en concreto en China.
¿Qué países europeos están implicados en ese tráfico?
Francia, España, Portugal y Reino Unido, por ese orden.
¿Cual es el modus operandi?
El tráfico comienza con mafias que realizan compras directas a pescadores autorizados o ilegales. He centrado mi trabajo en el Golfo de Vizcaya, pero no puedo aportar más datos, por mi propia seguridad y por los colaboradores que trabajan conmigo.
¿Qué precio puede alcanzar un kilo de angula en el mercado negro?
El precio actual en el mercado legal, en España, está sobre los 500 y 600 euros el kilo, incluso puede alcanzar los 1.000 euros. Pero en China, donde el consumo es mayor y están dispuestos a pagar más, el kilo puede llegar a cifras muy superiores.
¿De cuánto dinero podemos hablar?
El comercio ilegal mueve unas 100 toneladas de angulas. En China, el precio de la angula local del Pacífico ha alcanzado los 32.000 euros el kilo. En el mercado negro, el tráfico de angulas europeas tiene una rentabilidad similar al de la cocaína y casi supera el precio del oro, que se sitúa en unos 50.000 euros el kilo.
¿Cómo se consumen?
Las angulas llegan a China y se llevan a granjas de engorde. Cuando alcanzan un kilo, se venden fileteadas. El sushi es la forma más habitual de comerlas.
¿Qué tienen las angulas para que la demanda sea tal alta y provoque un comercio ilegal?
En Asia, el consumo de la angula, como el de otros alimentos o especies, otorga al consumidor un elevado status económico y cultural. Además, se cree que tiene propiedades afrodisíacas.
¿El confinamiento puede perjudicar el desarrollo de su tesis?
Espero que no. Tengo más o menos la mitad del trabajo de campo hecho. Y espero que el estado de alarma se levante en cosa de un mes y que pueda concluir mis investigaciones. Hay compañeros que están en una situación mucho peor que la mía porque el confinamiento les pilló en Holanda y todavía no han podido comenzar sus estudios. Con todo, esperamos que la universidad abra la mano y nos permita presentar las tesis más tarde. En Utrecht hay 1.500 estudiantes extranjeros en una situación muy parecida.
¿Por qué se decantó por estudiar Criminología?
Hice un año de Erasmus en la Universidad de Groningen, en Holanda. Después de acabar la carrera, trabajé cuatro años como comercial en Talleres Ezquerra Seamers, de San Adrián. Me he especializado en Derecho Penal e Internacional y en la UNED realicé un curso de postgrado en Criminología. El Derecho constituye un instrumento, una estructura. Es, por decirlo de alguna manera, la letra. Pero esta letra, la ley, no cuestiona que es lo que hay detrás. Sin embargo en Criminología, en la rama de Derecho Penal, lo que se estudia es lo que hay detrás del delito. El cómo se constituye socialmente ese delito.
Algo que no concuerda mucho con la imagen del investigador que nos hemos acostumbrado a ver en series como CSI.
No. Es que eso es algo completamente diferente. Es Criminalística. El investigador en la escena del crimen estudia aspectos como el ángulo y la trayectoria del proyectil. Pero la Criminología estudia los fenómenos sociológicos relacionados con ese crimen. Hay una rama de la Criminología normal, es la que hace referencia a los ciudadanos y a su seguridad, a los robos y al porqué de los delitos contra la propiedad. La otra rama es la Criminología Verde, que tiene que ver con delitos medioambientales, unas infracciones que van en aumento y contra las que, tanto Europol como la Interpol están creando oficinas.