TIERRA ESTELLA
Un Ramadán en confinamiento para 150 familias de San Adrián
El cierre de la mezquita obliga a los fieles a seguir los rezos desde sus propios hogares


Actualizado el 26/04/2020 a las 09:05
El Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes, el noveno de su calendario lunar, empezó el pasado jueves, día 23 y se prolongará hasta el próximo 23 de mayo. Treinta días de ayuno y de purificación de cuerpo y mente, de oración y de reflexión. En el Ramadán, uno de los cinco pilares del Islam, el ayuno debe mantenerse desde la salida a la puesta de sol. Pero la abstinencia no solo afecta a la comida, sino también, a las relaciones sexuales, a ingerir bebidas, incluida el agua, al consumo de tabaco y a evitar cualquier pensamiento o acto pecaminoso.
En Navarra residen más de 26.000 musulmanes repartidos en 39 comunidades. La de San Adrián reúne a unas 150 familias que se enfrentan, desde el jueves, a su primer Ramadán en confinamiento, una situación que comparten con el resto de la población.
Belhaj precisó que durante este mes los musulmanes realizan dos comidas al día. La principal, el iftar, que rompe el ayuno y se inicia a la puesta de sol, un momento que el viernes se produjo a las 21 horas. Tras injerir unos dátiles, el marroquí oró unos minutos. Después, la familia se dispuso a tomar los alimentos preparados por Zahira Benhar, entre los que no faltaron la harira (sopa), el tajin, las empanadas de hojaldre, el briwat, la ensalada, los dulces y el té con hierbabuena.La segunda comida, el sahur, se toma poco antes de amanecer. “El ayuno ayuda a purificar el cuerpo y la mente”, afirmó Zahira Benhar.
Elías El Amrani, un joven de 17 años y estudiante del grado medio de Gestión Administrativa en el IES Ega de San Adrián, añadió que el ayuno hace más liviano el cuerpo. “En el mes de Ramadán el rezo es muy importante y más los grupales, pero con el confinamiento cada persona tendrá que rezar en casa con normalidad, como si estuviera en la mezquita ¿Qué si va a ser más complicado en esta ocasión? No lo se. Es el primer Ramadán que voy a pasar en casa, pero creo que será más complicado porque no te relacionas con otras personas. Estás todo el día agobiado y no hay nada que hacer”.
Como el resto de sus compañeros de instituto, Elías El Amrami, que vive con sus padres y sus dos hermanas, mantiene las clases on line, de lunes a viernes, de 9 a 13 horas. “Se echa de menos a los amigos, pero estamos todos igual”, indicó el joven que añadió que, una semana antes de que empiece el Ramadán “preparamos algunos dulces para comerlos después de romper el ayuno “. Del mes de ayuno, El Amrami destacó que uno de los objetivos que se persigue es el de “ponernos en la piel de las personas que no tiene nuestros mismos recursos”.