Suceso

El atropello con fuga que no era un accidente: "El coche no tenía un rasguño"

El Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) de la Guardia Civil concluyó que un supuesto atropello denunciado nunca se había producido y el alertante, posteriormente detenido, se había abalanzando voluntariamente sobre el vehículo

El detenido, junto a dos agentes de la Guardia Civil
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El detenido, junto a dos agentes de la Guardia CivilDDN
El detenido, junto a dos agentes de la Guardia Civil

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Carmen Remírez

Publicado el 08/10/2026 a las 19:00

La madrugada del 1 de septiembre, un hombre de 26 años alertó al teléfono de Emergencias del 112 de que acababa de sufrir un atropello por parte de un vehículo que no se había parado a auxiliarle. Acababa de ocurrir, en plena noche, en el casco urbano de un municipio de la Zona Media. Ante un siniestro de estas características, que requiere una investigación técnica y más minuciosa de lo ocurrido, este cuerpo policial solicita la intervención del Grupo de Investigación y Análisis, el GIAT, con un brigada al frente. No les llevó demasiado tiempo comprobar que los indicios sobre el terreno no encajaban con un accidente al uso. “El testigo facilita una marca y un modelo del vehículo implicados en el supuesto accidente y empieza una labor de realizar peticiones para identificarlo y verificar el itinerario seguido tras el suceso”. Tras recabar esos primeros datos, ni las heridas de la supuesta víctima, ni las imágenes de las cámaras de seguridad, ni los vestigios recogidos en el lugar ni la ausencia de daños en el coche, “no tenía un rasguño” apuntaban en la misma dirección del testimonio del alertante del 112. 

Las averiguaciones, de hecho, condujeron hasta una explicación muy diferente. La noche del supuesto atropello el hombre había acudido a la vivienda en la que reside su expareja, con la que mantuvo una fuerte discusión y a la que agredió. Ella abandonó el lugar en su vehículo, momento en el que la Guardia Civil determinó que “se abalanzó sobre el mismo, cayendo al suelo y provocándose abrasiones en las extremidades”. ¿Por qué? Como medida de presión, concluyó el GIAT. “Él nos dijo que no había logrado identificar al conductor, pero no le creemos. Todo era parte de una estratagema. Si tú no me denuncias por la agresión yo tampoco por el atropello”, explica este brigada. Finalmente, el giro en la investigación condujo a su arresto por haber simulado ser víctima de un atropello (simulación de delito), malos tratos en el ámbito familiar y allanamiento de morada. Fue puesto a disposición de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia nº 1 de Tafalla.

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