Comercio

La pescatera que desde Obanos y Mendigorría atiende a Valdizarbe

Dice que llegó al oficio “casi de rebote” pero Alicia Hernández lleva ya dieciséis años atendiendo dos días en cada pueblo contribuyendo así a mantener el comercio local

Alicia Hernández, en la pescadería de Mendigorría, donde atiende martes y jueves -los miércoles y viernes está en Obanos-
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Alicia Hernández, en la pescadería de Mendigorría, donde atiende martes y jueves -los miércoles y viernes está en Obanos-S.M.
Alicia Hernández, en la pescadería de Mendigorría, donde atiende martes y jueves -los miércoles y viernes está en Obanos-

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Sheyla Muñoz

Publicado el 14/02/2026 a las 05:00

Alicia Hernández Orzaiz tiene 43 años y es “muy de Mendigorría” como ella misma se encarga de subrayar. En su pueblo vive y allí, “casi de rebote” acabó tomando las riendas de una pescadería. Gran parte de su vida laboral la había dedicado hasta entonces a la hostelería pero se dio la circunstancia de que la pescadería del pueblo iba a cerrar por jubilación y decidió lanzarse. Fue así cómo hace ya dieciséis años comenzó la historia de la pescadería La Riada. “Se llama así como la churrería que tuvo mi abuelo. Hace muchos años, hubo una riada grande y con las tablas que recogió de aquella gran avenida del agua se montó una churrería a la que llamó La Riada. Así, en homenaje a mi abuelo, decidí poner el mismo nombre a la pescadería”, explica.

Tras el mostrador de su establecimiento en Mendigorría está los martes y jueves ya que los miércoles y viernes hace lo propio en Obanos, donde está alquilada en un establecimiento de propiedad municipal que en su día el ayuntamiento acondicionó y puso en alquiler con el objetivo de poder seguir ofreciendo un servicio que en el pueblo ya no había. “El pescado es un producto que no se consume tanto como la carne y veía que para subsistir solamente en Mendigorría era complicado. Surgió la posibilidad de Obanos y allí sigo”, indica. En Mendigorría, añade, la clientela es más local, del pueblo, aunque en la pescadería de Obanos sí que es frecuente ver a vecinos y vecinas de Muruzábal, Añorbe, Adiós o Mañeru, entre otras localidades del valle de Valdizarbe.

Todos ellos, agradece, la tratan “con mucho cariño”. “Sobre todo en Obanos, que últimamente han visto como se iban cerrando negocios, me dicen que por favor no me vaya”, cuenta. En ambas localidades atiende de 9 a 13 horas aunque, relata entre risas, muchos días a antes de las ocho y media ya tiene alguna clienta esperando. Su jornada laboral, no obstante, empieza mucho antes subiendo de madrugada a Pamplona a por el pescado. Y desde que nació su segunda hija -tiene dos, Larrahi y Laida- decidió cerrar los sábados buscando una mayor conciliación laboral.

“Yo tenía muy claro que quería trabajar en el pueblo, hago aquí toda mi vida y me parece muy importante contribuir todo lo que se pueda a la actividad diaria. Al ser madre buscas seguir trabajando pero conciliar es primordial y este trabajo me lo ha permitido. Personalmente, estoy muy contenta y creo que los vecinos y vecinas también”, sostiene al referirse a una clientela a la que ya conoce muy bien y que sabe qué le van a pedir casi sin necesidad de decirlo. Productos estrella, concluye, hay muchos pero las anchoas es algo que vende prácticamente a diario. Entre la juventud, la lubina y el salmón son los pescados favoritos mientras que los mayores son más fieles al chicharro o la merluza.

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