Comercio
El sueño de Aitor por una tienda de bicicletas que lleva ya más de 15 años en Tafalla
Aitor Martinena está al frente de Txirrinta Bikes, un negocio de venta y reparación de bicicletas que le permitió unir su afición a su profesión


Publicado el 31/01/2026 a las 05:00
De la pasión que Aitor Martinena Jiménez tiene por el ciclismo nació en Tafalla Txirrinta Bikes, un negocio especializado en la venta y reparación de bicicletas hoy ya muy afianzado en la ciudad del Cidacos. “La tienda nació en el año 2010 de la pasión que yo tengo por este deporte. Me animé a dar el paso a raíz de la crisis de 2008. Yo era mecánico de profesión y la empresa en la que estaba trabajando entonces hizo una reestructuración. Un hecho éste que hizo que aprovechase el paro para comenzar lo que era mi sueño”, relata este tafallés que se define como un mecánico de bicicletas autodidacta, que ha ido complementando los conocimientos que ya tenía de mecánica industrial. “He completado numerosos cursos y formaciones para estar al día de toda la tecnología que ha invadido el ciclismo y las bicicletas”, confiesa.
Y es que la afición de Martinena por las bicicletas se respira por cada rincón de la tienda-taller que este tafallés regenta en la calle Olleta. Entre las marcas que se pueden encontrar en el establecimiento, expone, están las premium como Orbea, Scott Bianchi y Conor. “Tenemos todo lo necesario para la práctica del ciclismo -además de bicicletas, componentes y accesorios-. Intentamos dar un servicio cercano y personalizado, sin olvidar la profesionalidad pero con las limitaciones que tiene el estar solo en la tienda para todo”, refiere haciendo referencia a la imposibilidad de “tener todo controlado” en momentos de mucho trabajo.
Esta atención personalizada y cercanía, además de su buen hacer e implicación, le ha propiciado tener una clientela fija en un momento en el que la afición por el ciclismo está en su máximo apogeo. Pese a su dedicación e implicación en el negocio, Martinena no se muestra demasiado optimista con la inercia que, dice, están llevando los pequeños negocios. “Aun así, creo sinceramente que mi negocio es necesario y un servicio público que de ninguna manera debería desaparecer”, defiende con la misma pasión que hace más de quince años le llevó a cumplir su sueño, tener su propia tienda y taller de bicicletas donde afición y profesión van de la mano.