Comercio
Los dos negocios en un mismo local que madre e hijas regentan en Tafalla
Isabel Iriso atiende tras el mostrador de Mercería Isabel mientras que sus hijas Natalia y Ana Álvarez están al frente de Zapatos Ópalo


Publicado el 24/01/2026 a las 05:00
Fue en los años cincuenta cuando Adela San Martín Jurío e Isabel Martinena San Martín, madre e hija, abrieron una mercería en la calle Mayor de Tafalla. Mercería Isabel, un comercio de los de toda la vida que hoy, siete décadas después, sigue recibiendo a clientela de la ciudad del Cidacos y los pueblos de alrededor.
Quien atiende en la actualidad tras el mostrador es Isabel Iriso Martinena, nieta e hija de las fundadoras. “Durante mucho tiempo la tienda de mi madre se conoció como la tienda de la Isabelita”, recuerda Iriso que se incorporó al negocio en la década de los setenta. Y allí, en la calle Mayor, estuvo hasta septiembre de 2023, momento en que se trasladó a un nuevo local, en la plaza Cortés.
En este nuevo emplazamiento no está sola, comparte espacio con sus hijas, Natalia y Ana Álvarez Iriso, dos emprendedoras que en el año 2010 abrieron otro comercio en Tafalla, Zapatos Ópalo. Un negocio que comenzó a escribir su historia en la plaza Cortés pero que a finales de septiembre de 2023 se trasladó al mismo local en el que la madre de ambas se instaló con Mercería Isabel.
“Compartimos local pero somos dos negocios distintos, uno de lencería y mercería y otro de zapatos, ropa y complementos. Tercera y cuarta generación”, explica Iriso, quien a sus 65 años lleva toda una vida dedicada al comercio local. En todo este tiempo, cuenta, y como antes que ella hicieron su madre y su abuela, ha abogado por el pequeño comercio como forma de dar vida a la localidad.
“Buscamos diferenciarnos de las grandes superficies con un trato cercano, personalizado y un producto de calidad”, subraya a la par que, remarca, se trabaja para adaptarse a los nuevos tiempos incorporando las nuevas tecnologías a la actividad del negocio como la venta on line.
Unos valores que también comparten y aplican sus dos hijas, la cuarta generación de una familia dedicada al comercio local. Por eso, por la implicación familiar tan arraigada al sector, Iriso se muestra muy consciente de la delicada situación que se atraviesa hoy en día.
“Yo tengo 65 años y he tenido un trabajo que me ha apasionado, sobre todo por el trato con la gente. Pero el momento actual es complicado, hay mucho comercio sin relevo, puerta que se cierra apenas se abre”, lamenta.
En este contexto, aboga por una implicación conjunta de todos los agentes favoreciendo y facilitando las compras en la localidad. “Hay que propiciar canales y medios de comunicación, facilitar aparcamientos próximos… Que se promueva que la gente venga a los comercios porque sino cada día iremos perdiendo posibles clientes”, remarca haciendo referencia a las dificultades que habitualmente le trasladan en torno a la dificultad de encontrar muchas veces aparcamientos en la ciudad del Cidacos.