Comercio
El Moreno dice adiós tras 69 años en Peralta
La jubilación de su propietaria y la falta de relevo generacional pone el punto final a la historia de esta mercería, un comercio “de los de toda la vida”


Publicado el 20/12/2025 a las 05:00
“Cuesta decir adiós a un lugar que ha sido mucho más que un trabajo. Ha sido mi vida, la de mi familia y la de las muchas personas que han pasado por aquí día tras día”. Con estas palabras intenta Elena Pérez definir los sentimientos que le invaden en estos días ante el cierre de El Moreno, un comercio de Peralta “de los de toda la vida” con sesenta y nueve años de historia. Abrieron el negocio, ubicada en la travesía de Peralta, cerca del ayuntamiento, Felisa Amatriain y Vitoriano Cazador, los suegros de Elena. Ellos comenzaron a escribir la historia de El Moreno hace casi siete décadas. A ellos les relevó su hijo Fernando, marido de Elena, que se quedó al frente del negocio tras su fallecimiento hace ya veintiséis años.
“Desde entonces he estado aquí, siempre acompañada por los míos y por Laura Balduz, amiga y compañera durante 23 años. Una de esas personas que hacen más llevadero cualquier día”, remarca. Allí, en la mercería, entre hilos, jabones y calcetines, fueron creciendo los hijos del matrimonio, Rubén y Miriam. “En este tipo de comercios pequeños es difícil separar el trabajo de la vida. También mis hermanos, cuñados, sobrinos y hasta los abuelos han echado siempre una mano. Somos muchos los que, de una forma u otra, hemos formado parte de El Moreno”, reitera.
El negocio, subraya, se ha caracterizado por la atención cercana y personalizada y por el respeto a quien siempre ha entrado por la puerta. “Siempre tuve una idea muy clara. El cliente es quien paga tu sueldo y merece que se le atienda con cariño y gratitud”, sostiene Elena. Al hablar de su clientela se acuerda de las madres que han pasado buscando algo para el bebé, las chicas que iban a por medias, los hombres en busca de un regalo para su pareja o los pañuelo de fiestas. “Y no solamente gente de Peralta sino de Falces, Funes, Marcilla, Cadreita y Milagro. A todas estas personas gracias de corazón”, incide. Así, agradecida, ha pasado Elena todo el tiempo tras el mostrador de una tienda que ahora cerrará por su jubilación.
La falta de relevo generacional en sus hijos, trabajando ambos en diferentes sectores, le llevan con “pena y emoción” a cerrar el negocio. “Mis hijos no continúan y eso me duele, no por ellos, sino por lo que significa, que se cierra un trocito de pueblo, un servicio que aún tenía vida. Porque de este trabajo se puede vivir con dignidad, sin pasar frío ni calor, rodeada de gente y de recuerdos”, reflexiona. Pero, antes de cerrar definitivamente, Elena aclara que el género de la tienda se traspasa, no el local pero sí todo el stock: ropa interior, perfumería, mercería, artículos de bebé y muchos más productos. “Por si alguien del pueblo quiere darle continuidad a esta historia y mantener viva una parte del pueblo”, dice.
No oculta Elena su deseo de que El Moreno pudiera seguir, de alguna forma, en otras manos con la misma ilusión que sus suegros la impulsaron hace 69 años. “Cierro con lágrimas en los ojos pero con el orgullo de haber formado parte de algo bonito, de algo que solamente se construye con amor, esfuerzo y calor del pueblo”, concluye a la par que agradece todas las llamadas, mensajes, saludos por la calle, abrazos y gestos de cariño recibidos en los últimos meses, desde que se anunció el cierre. “No tengo palabras suficientes. Gracias por tanto”, se despide.