Música

El estudio de grabación de Berbinzana donde Iñaki produce, graba y mezcla

La afición que desde niño tuvo Iñaki Markotegi por la música se ha acabado convirtiendo en su profesión. Una actividad que desarrolla desde su pueblo, Berbinzana. "Poder trabajar desde aquí es todo un lujo", asegura

Iñaki Markotegi Díez
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Iñaki Markotegi Díez, en su estudio de BerbinzanaDIARIO DE NAVARRA
Iñaki Markotegi Díez

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Sheyla Muñoz

Actualizado el 13/12/2025 a las 10:58

Desde que tiene uso de razón la mayor afición de Iñaki Markotegi Díez ha sido la música. “Cuando era pequeño estaba siempre con tambores y baquetas y si nos las tenía me las hacía con palos”, cuenta entre risas. Comenzó a formarse musicalmente en la escuela de música de Tafalla, donde estuvo unos siete años antes de pasar al Conservatorio Pablo Sarasate de Pamplona. Aquí estudió percusión, decantándose por la batería. Este joven de 32 años y natural de Berbinzana, completó su formación con cursos de sonido, grabación y tecnología musical además de con profesores particulares de batería, primero con uno de Vitoria y después, con el que todavía sigue hoy, con otro de Madrid.

De forma paralela actuó en charangas, con los gaiteros y diferentes grupos de rock y orquestas. “Durante este tiempo la gente ya requería mis servicios para de grabación y sonido que prestaba con el material que poco a poco iba adquiriendo”, relata. Fue así como decidió dar un paso más y ‘profesionalizar’ ese estudio que iba tomando forma en su casa de Berbinzana. Una decisión que, cuenta, le ayudó a tomar de forma definitiva la pandemia. “Trajo muchas cosas malas pero en este caso a mi me sirvió para poder seguir trabajando con la música porque lo que era actuar y tocar en directo hubo un par de años que se perdió prácticamente por completo”, indica.

Desde Berbinzana recibe encargos de artistas y grupos. El suyo, puntualiza, no es un estudio de grabación al uso. Según cuenta, es habitual recibir la llamada de algún productor que le solicita el sonido de baterías para una determinada canción de un determinado cantante o grupo. “Yo grabo la canción con las indicaciones que me dan. A veces planteo sugerencias o propuestas y otras me ciño a lo que me han pedido”, sostiene.

Y todo esto desde Berbinzana, una localidad de menos de 700 habitantes. “Todo un lujo”, insiste. Las nuevas tecnologías, añade, le permiten hacer su trabajo desde su casa igual que si estuviera en el corazón de una gran ciudad y desde ahí puede cumplir con todos los encargos. “También tengo que viajar mucho, lo asumo, pero el poder trabajar desde casa para mi es súper importante. La tranquilidad que da el pueblo no se encuentra en otro lugar”, afirma.

Una sensación que, asegura, en su caso es vital para los procesos de creación y ensayo. Iñaki Markotegi decidió emprender y darse de alta como autónomo para, explica, poner en valor su trabajo y la respuesta que está obteniendo por ahora es positiva ya que, agradece, hay productores y grupos que repiten con él. Asegura que sigue tocando en directo en orquestas o haciendo alguna sustitución cuando se lo piden. Aquel niño que jugaba entre tambores en Berbinzana ha conseguido vivir dedicándose a la música desde su casa, desde su pueblo.

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