Tafalla
Adiós a más de 80 años de historia textil
Confecciones Arbona, negocio con más de ocho décadas de actividad en Tafalla, cerrará el próximo año sus puertas. Jesús Arbona siguió con una tienda en la que antes que él se desempeñaron su padre y su abuelo. Le ha llegado la jubilación


Actualizado el 04/12/2025 a las 11:39
"Hasta aquí hemos llegado". Así de tajante se muestra Jesús Arbona Arzoz, propietario de Confecciones Arbona, una de las tiendas con más historia de Tafalla y que el próximo año echará definitivamente el cierre. Desde el local, ubicado en el corazón de la ciudad del Cidacos, en la calle Escuelas Pías, Jesús hace un ejercicio de memoria para situar los orígenes del negocio, hace más de ocho décadas. “No puedo decir fecha exacta pero fue después de la guerra cuando se abrió la tienda. Pasado un tiempo el dueño quiso dejar el negocio y fue mi abuelo, Antonio Arbona Dean, quien cogió las riendas”.
Tras la muerte de Antonio Arbona, su mujer, Juana Irigaray, continuó con el negocio que pasó después a regentar su hijo, José Arbona Irigaray, a quien después ya relevó el actual propietario. Tres generaciones de Arbona han ido escribiendo la historia tras el mostrador de una tienda por la que, cuenta, han pasado también clientes de diferentes generaciones de una misma familia. “Al principio se dedicaba únicamente a la confección, pero cuando entró mi padre ya fue introduciendo otro tipo de artículos para el hogar así como prendas para caballero, señora y también ropa de trabajo, uniformes para lo laboral”, relata.
En todo este tiempo, el negocio, añade, ha sabido o ha intentado adaptarse a los cambios que se iban produciendo, sobre todo en los hábitos de consumo. Por la puerta de esta céntrica tienda ha entrado mucha clientela de la ciudad del Cidacos pero también de pueblos de la comarca. “El comercio de Tafalla ha dependido mucho de la comarca. Siempre ha sido así. Muchos pueblos de alrededor no tenían tiendas y como cabecera de comarca Tafalla siempre ha dado, o al menos ha intentado, brindar ese servicio”, subraya. Una clientela a la que, añade, se han esforzado siempre por atender de una manera cercana y personalizada.
“Eso es al final lo que nos diferencia a los pequeños comercios de las grandes superficies, el trato cercano y personalizado”, apunta. Tras la puerta de Confecciones Arbona, con los letreros que anuncian la liquidación del género por el futuro cierre, atiende también la mujer Jesús, Yolanda Larrauri. Ambos han formado un buen tándem profesional y los dos miran ya con ganas el tiempo de ocio que les regalará la nueva etapa de la jubilación. Unos días sin las dificultades que para hacer cualquier plan ha acarreado el horario comercial y partido de la tienda.
Desde que se anunció el cese de la actividad, para el que todavía no han puesto una fecha, ya que vendrá marcado por lo que cueste ir liquidando el stock, han sido muchos los clientes que han entrado a la tienda apenados por el cierre de otro histórico comercio de Tafalla. “La gente entra y nos cuenta sus recuerdos de la juventud o la infancia en la tienda. Nos comentan que les da pena que se cierre pero también lo entienden”, desliza.
Un sentimiento que él comparte, ya que aún recuerda las visitas diarias a su padre en la tienda tras salir del colegio. “Son muchos años, no solamente los que he estado atendiendo sino los anteriores porque mis recuerdos de la infancia van ligados a la tienda”, dice.
Ante la ausencia de relevo generacional, Arbona no descarta que en un futuro haya alguien interesado en reabrir el local y dotarlo de otra actividad. Se muestra consciente de la dificultad que atraviesa el pequeño comercio y la desventaja de la que parte respecto a grandes superficies. De momento, Jesús y Yolanda seguirán tras el mostrador mientras dan salida al stock de la ropa de invierno.