Javier Poley, novillero a la antigua usanza
El novillero de Utebo, único superviviente en el naufragio general de la novillada del Conde de la Corte


Publicado el 11/09/2022 a las 06:00
GANADO
Seis novillos de la ganadería del Conde de la Corte, bien presentados, varios con cuajo de toros. De lidia muy complicada en los primeros tercios y con fuerza pero poca clase en el último. Embistieron en varas aunque en general su condición fue mansa.
Ovacionado el 6º en el arrastre.
TOREROS
Joselete, silencio y silencio.
Clemente Jaume ovación con saludos y silencio tras un aviso.
Javier Poley vuelta y vuelta.
PRESIDENCIA
A cargo de Nieves Monroy asesorada por Miguel Monroy y Raquel Munárriz. Superaron la prueba de una tarde complicada, aunque sí hubiese estado justificado acortar los tercios de banderillas.
INCIDENCIAS
Peralta, 4º festejo de lidia de la feria. Clemente Jaume hizo el paseíllo sustituyendo a García Corbacho que presentó parte facultativo. Fue atendido en la enfermería el subalterno José Casanova, uno de los seis banderilleros que hicieron el paseíllo, aquejado de un golpe de calor. Saludó “Venturita” tras parear el 2º novillo.
Javier Poley nació en el año 1999, justo en el momento en que el hierro del Conde de la Corte, ganadería nodriza del campo bravo español, entraba en la crisis en que ha estado sumida todo el siglo XXI.
Poley, novillero zaragozano hecho en Huesca, se presentó este sábado en Peralta con la cuadrilla completa y un vestido modesto de segunda mano que se ceñía a su espigado cuerpo, dándole estampa de torero de posguerra.
Miguel, que debutó con caballos hace pocas semanas, fue el único en no arrugarse frente a unos novillos con estampa de toro y comportamiento desconcertante desde que salían por chiqueros. Porque en el ruedo la determinación y el valor de un joven vestido de rosa palo y oro, pueden hacer cambiar el sino de una tarde y hasta el prisma con el que se observa a un toro.
Salían los novillos condesos por chiqueros y algunos no se dejaban pegar un sólo capotazo. Cundía el pánico en novilleros, cuadrillas y se agigantaba la figura de ‘Venturita’ con capote y banderillas.
Luego ya llegaba el tercio de muerte y ahí se encogían del todo novilleros como Joselete, pasaban el trago como Clemente Jaume o emergían como Poley tan nuevo como valeroso, quedándose quieto con la ingenuidad de sujetar una muletita y la determinación de honrar su condición de torero tirándose con arrestos tras la espada .
Lástima que tras esas actuaciones llenas de coraje Poley suspendiera con el descabello. Hubiera merecido cortar orejas.