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Fiestas

Brava novillada de Baltasar Ibán en Peralta

El novillero hidrocálido Alejandro Adame triunfó con capote y muleta, pero se atascó en la suerte de matar

Ampliar Alejandro Adame, vistoso con el capote, remata un quite por gaoneras en el primer novillo.
Alejandro Adame, vistoso con el capote, remata un quite por gaoneras en el primer novillo.PASCAL
  • Pascal Lizarraga
Publicado el 09/09/2022 a las 06:00
Para un ganadero, criar toros debe ser algo así como diseñar aviones de papel. Por mucho que el diseñador se afane en las mejores artes de la papiroflexia, que el avión vuele dependerá de las manos por las que pase, de quién lo lance y de las condiciones meteorológicas.
Los novillos de Baltasar Ibán salían a la plaza con porte de bravos y sin estridencias en su presentación, pero a continuación pasaban por el fielato de la suerte de varas donde recibieron fuertes puyazos con tal alevosía que hasta un Supermán hubiera perdido el vuelo.
Y ahí seguían, comenzando el galope en banderillas a partir del segundo par y mejorando el tranco para el tercero. En la muleta, los toros del lote de Adame tuvieron suerte en el sorteo y pudieron verse de principio a fin. Los restantes no tuvieron esa fortuna y tuvieron que ser interpretados por la afición peraltesa.
Alejandro Adame, que había entrado en el cartel sustituyendo al herido Víctor Hernández, cuajó vistoso con el capote al primero, le hizo un quite y lo brindó al respetable. Supo medir la altura del animal y lo cuajó con tres tandas de derechazos que conectaron con el público. Le cortó una oreja tras pincharlo.
Al cuarto, que recibió un fuerte puyazo metiendo los riñones, lo brindó a Javier Munárriz, el empresario de la plaza.
No se dejó desbordar por la casta del animal y brilló especialmente toreando al natural. Estuvo hecho un pinchaúvas y el vuelo de la función se vino abajo.
Carlos Domínguez toreó apresurado y fuera de cacho al segundo novillo, pero lo mató con facilidad. Tuvo petición mayoritaria de oreja que el palco le sisó. En el quinto, naufragó como un barco de papel en medio de una galerna.
En tercer lugar compareció y se esfumó el novillero de Sanse Diego García. Nada dejó para el recuerdo en el tercero y le llovieron cuatro aviones de papel en el sexto. Los habían lanzado algunos muetes del tendido aburridos con tanto pegapasismo. Les faltó escribir en las alas “Dios te libre de un toro bravo”.
ANADO
Seis novillos de Baltasar Ibán con presentación acorde a la plaza. Bravos en todos los tercios fueron ovacionados al arrastre 1º, 3º, 4º y 5º. El 6º se fue a tablas.

TOREROS

Alejandro Adame, oreja tras aviso y ovación con saludos tras dos avisos.
Carlos Domínguez, vuelta tras petición y silencio.
Diego García, silencio y silencio.

PRESIDENCIA

A cargo de Mikel de la Cruz Osés, asesorado por Santiago Campo en materia artística e Isaías Bautista en la veterinaria.
Se comportaron de forma arbitraria.

INCIDENCIAS

Más de media entrada en tarde soleada. El subalterno de la cuadrilla de Diego García Juan José Rueda ‘El Ruso’ fue atendido en la enfermería tras sufrir una voltereta pareando el tercer toro, con politraumatismos en la región torácica dorsal, pabellón auricular y cara externa de la articulación peroneo femoral.
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