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Marcilla

Relatos en torno a un castillo con 600 años y mucha vida

El castillo de Marcilla, epicentro hoy de la actividad diaria de la ciudadanía local, conmemora este año su VI centenario

El castillo de Marcilla, epicentro hoy de la actividad diaria de la ciudadanía local, conmemora este año su VI centenario.
El castillo de Marcilla, epicentro hoy de la actividad diaria de la ciudadanía local, conmemora este año su VI centenario.
Publicado el 07/03/2021 a las 06:00
En pleno corazón de Marcilla, el castillo se convirtió desde su rehabilitación en 2012 en un edificio que alberga gran parte de la actividad que a diario se desarrolla en la localidad. Su historia comenzó a escribirse hace seiscientos años, la fecha que ahora se conmemora, pero a la parte histórica de la que fueron testigo sus muros se une ahora la vertiente funcional de un edificio que fue rehabilitado precisamente con el objetivo de que la ciudadanía pudiera aprovecharlo propiciando así que un edificio envuelto con el encanto del siglo XV esté adaptado al siglo XXI.
Hoy, su interior alberga el ayuntamiento, la escuela de música, los servicios sociales, la biblioteca y el auditorio de la localidad permitiendo así un trasiego constante de gente que lo hace estar más vivo que nunca. Ocho de estas personas, relacionadas estrechamente con la fortaleza, explican con sus testimonios que supone para ellos y para la localidad el castillo. Mientras, los ciudadanos esperan que la pandemia permita unas celebraciones que, de momento, se han retrasado hasta mayo.
Javier Imaz Navarro, historiador: “Es el valor más grande que tiene Marcilla”
“Es un elemento catalizador del pueblo. Pueden existir distintos tipos de orientaciones, pensamientos y formas de ser de cada uno pero todos los marcilleses y marcillesas están unidos por un denominador común que es el castillo”, relata el historiador marcillés Javier Imaz Navarro. Conocedor en profundidad de la historia y entresijos de esta fortaleza, no duda a la hora de referirse a él como el valor más grande de Marcilla pero, también, de sus alrededores.
La importancia de este edificio, insiste, trasciende más allá de haber albergado la espada Tizona del Cid. “Por supuesto que es un hito muy importante y que se ha confirmado que así fue pues existe documentación que lo atestigua y según la cual fue trasladada a la corte de los marqueses de Falces en Madrid en el año 1829 desde Marcilla. Sin embargo, la trascendencia política, económica y social que tuvo el castillo de Marcilla va mucho más allá y, en mi opinión, hay mucha gente que todavía no es conocedora de esto”, relata.
A modo de ejemplo, recuerda que el fundador de la Real Academia Española (RAE), Juan Manuel Fernández Pacheco, nació en el castillo de Marcilla. “También fue alojamiento de reyes como Isabel II o Alfonso XII. Es muy conocido el hecho de que Ana de Velasco impidió su demolición, a lo que no hay que quitar su importancia, pero personalmente pienso que hay otros aspectos de gran relevancia y que trascienden más allá de esa otra parte que tiene mucho de leyenda”, añade.
Al conmemorarse su VI centenario, Imaz recuerda toda la historia que guardan los muros de un castillo que se cerró definitivamente entre las décadas de los 60 y 70 y que cuando volvió a abrir sus puertas lo hizo para albergar buena parte de la actividad diaria contribuyendo así a seguir escribiendo su historial.
Mª Carmen Basarte, residió en el castillo: “Cuando vivía allí no había agua corriente”
Nada más atravesar el acceso que da al patio, la vista de Mª Carmen Basarte Garde se desvía hacia la parte derecha del castillo. En esta zona, ocupada hoy por la escuela de música, vivió ella durante casi tres décadas. Allí nació en 1934, justo en la estancia que hoy alberga el despacho del director de la escuela. “Este castillo no es el que fue mi casa, el sitio donde viví casi treinta años. Es otro completamente diferente. Pero ojo, eso no quiere decir que esté diciendo que no me guste”, aclara.
Cuenta Mª Carmen que su familia vivía en el castillo porque su padre, Matías Basarte, trabajaba de mulero para uno de los dos primos carnales del entonces administrador del castillo, el que se encargaba de todo lo relacionado con la labranza. “La cuadra estaba llena de animales y nosotros vivíamos encima y los vigilábamos y cuidábamos”, recuerda. En el tiempo que vivió en el castillo, prosigue, residían en la fortaleza al menos otras dos familias más. Su casa, rememora, tenía cuatro habitaciones, una cocina y el cuarto del balcón. “No había baño y tampoco teníamos agua corriente. Lo habitual en esa época”, dice. Parte de su vivienda formaban también la capilla y la sacristía. Un espacio éste que, explica, lo usaban para secar los chorizos.
Al hacerse su madre mayor, la familia se trasladó a otra vivienda más accesible. Su marido, Manuel Cambra, aunque no vivió en el castillo también tenía vinculación con él pues sus abuelos, Francisco Pérez y Benita Atienza, ocupaban otra de las viviendas. Pese al paso del tiempo, Mª Carmen recuerda con lucidez los años vividos en el castillo. Su conocimiento del lugar propició que mantuviera varios encuentros con responsables de Príncipe de Viana, quienes le preguntaban mientras elaboraban el proyecto de rehabilitación. “Me alegra mucho que lo arreglaran y que todo el pueblo lo pueda disfrutar”, concluye.
Mario Fabo, alcalde de Marcilla: “Hay un tránsito continuo”
Desde un amplio despacho, ubicado en la primera planta del castillo, el alcalde de Marcilla relata que la rehabilitación de la fortaleza como un espacio funcional ha revitalizado mucho la vida social del pueblo. “Ubicando todas las instalaciones en el interior del edificio se ha generado un tránsito continuo lo que a su vez ha supuesto un importante impulso en torno a la plaza”, relata.
Para Mario Fabo esta vertiente funcional del edificio complementa “a la perfección” su lado histórico y de claro interés cultural que atrae a muchos visitantes. En un año especial para la localidad por lo que supone la conmemoración de una fecha tan señalada como es el VI centenario, el alcalde lamenta que la pandemia va a obligar a celebrarlo de forma “más deslucida”. No obstante, el ayuntamiento ya trabaja en un programación que, previsiblemente, tendría en el día 22 de mayo el acto más institucional y que se complementaria con otros actos compatibles con la situación sanitaria.
Emilio Garrido, psicólogo clínico: “El castillo tiene alma y vida”
A Emilio Garrido Landívar la vida profesional le llevó por derroteros sanitarios aunque, de joven, también cursó estudios de Historia en la Universidad de Navarra, una pasión que le ha llevado a escribir hasta diez opúsculos -pequeñas historias- relacionadas de una forma u otra con su pueblo y, también, con el castillo. Este psicólogo clínico, ya jubilado, no esconde su pasión a la hora de referirse a la importancia que, en su día, tuvo la fortaleza, tanto a nivel de Navarra como de todo el Estado. “Fue el núcleo desde donde la saga de los Peralta creó un imperio económico y geográfico, expone.
Rememora Garrido al hablar del castillo su infancia, unida directamente a un edificio que veía cada día ya que la casa familiar estaba enfrente. Recuerda también el declive de la fortaleza que comenzó a partir de 1975, cuando dejó de estar habitado. “Se empezó a deteriorar de una manera imperiosa. Me alegró mucho que lo rehabilitaran de forma tan funcional. Ahora tiene alma y vida”.
Domingo Aguerri, organizador de la feria: “Es el corazón de Marcilla”
Domingo Aguerri Garcia, más conocido como Txomin, es parte fundamental de la feria del caballo, cita que todos los años atrae a cientos de personas y que se congregan, precisamente, en torno al castillo, cuyos fosos albergan al ganado que los caballos conducen previamente por las calles. “El castillo es el corazón de Marcilla, todo gira alrededor de él”, refiere.
La rehabilitación del edificio permitió dotar de un valor añadido a la cita caballar que el pasado año no pudo celebrarse debido a la pandemia pero en la que los organizadores no dejan de trabajar para cuando pueda retomarse. “Queremos potenciarla más y yo he contactado con Cría Caballar de Zaragoza y estarían interesados en venir, adelantó. Pese al gancho que supone el castillo, Aguerri se muestra partidario de repartir la feria por más puntos del pueblo. “El castillo es el enclave principal pero estaría bien desahogarlo ese día un poco de gente” apuntó.
Merche Boneta, técnica de cultura: “Sigue vivo seis siglos después”
Por su trabajo como coordinadora cultural muchas veces le ha tocado encargarse de cerrar el auditorio y también el castillo a altas horas de la noche. El hecho de encontrarse sola en un espacio tan amplio confiesa que no le impresiona. Al contrario, se siente afortunada por poder desarrollar su labor en un lugar “con tanto encanto”. Desde su restauración, relata, el castillo se ha convertido en un lugar donde dar gusto al pueblo. “Haciendo un símil con la cocina podríamos decir que es la cocina perfecta para preparar un plato maravilloso”, refiere.
“Me gustaría destacar lo vivo que está después de seis siglos de historia y la capacidad que tiene para desarrollar actividades de todo tipo. Me explico. Realmente, el castillo no se rehabilitó con fines culturales propiamente dichos. Sí que tenía un fin funcional, albergar servicios municipales, pero no exactamente un espacio en el que desarrollar actividades y justo es eso lo que hacemos y lo utilizamos todo”, remarca.
José Javier Malo, director de la Escuela de Música: “Todo el mundo participa de él”
José Javier Malo Amadoz pasa más tiempo en el interior del castillo que en su propia casa. Director de la escuela de música, incluida desde la reforma en el interior de la fortaleza, así como de la banda municipal y de la banda joven, de lunes a viernes dedica las mañanas a la actividad de oficina mientras que las clases le ocupan las tardes. “Y los ensayos con las agrupaciones suelen ser en fin de semana y también ensayamos aquí por lo que estoy más en el castillo que en mi casa. Que se lo pregunten a mi mujer”, bromea.
Opina Malo que fue una buena idea aglutinar en el interior de un edificio con tanta historia gran parte de los servicios de Marcilla. “De esta forma todo el mundo participa del castillo”, indica. Añade además que la atmósfera histórica y cultural que envuelve a este edificio se convierte en un aliciente más. De cara al sexto centenario, las agrupaciones que dirige ofrecerán seguro algún concierto aunque la situación pandemia ha impedido aún comenzar con los preparativos.
José Mª Cambra, pte. asociación Amigos del Castillo: “Debe ser motor de la economía”
El presidente de la Asociación de Amigos del Castillo de Marcilla explica que el proyecto de rehabilitación que se acometió en el edificio no era por el que ellos abogaban pero también reconoce que el resultado final ha sido positivo sobre todo, dice, por lo que ha supuesto para el pueblo de Marcilla. “Además de ser epicentro de la vida diaria debía ser un motor económico que desarrollase los servicios y, aunque poco a poco, se va consiguiendo”, apunta José Mª Cambra.
La rehabilitación ha propiciado que se hayan ido poniendo en marcha determinados servicios con capacidad para albergar a un determinado volumen de clientela que, hace dos décadas, no existían en la localidad. Tras unos años de intensa actividad, antes de aprobarse el proyecto de rehabilitación, el colectivo lleva un tiempo “más tranquilo” aunque se ha puesto a disposición del consistorio para ayudar de cara a la conmemoración del VI centenario.
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