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Temporada

Tiempo de pimiento en Puente la Reina

Como todos los años por estas fechas, la campa de la Fundación Mena de Puente la Reina desprende un olor inconfundible. Es temporada de pimiento y el tradicional mercado no es ajeno a la situación actual y se ha adaptado a la pandemia

Foto de los pimientos en la Fundación Mena en Puente la Reina.
El rojo del pimiento de Puente la Reina es el color predominante estos días en la Fundación Mena.
Fotos del asado de pimientos en Puente la Reina 17 Fotos
Fotos del asado de pimientos en Puente la Reina
Como todos los años, la campa de la Fundación Mena de Puente la Reina desprende un olor inconfundible. Es temporada de pimiento y el tradicional mercado se ha adaptado a la pandemia
Alberto Galdona
Actualizada 24/09/2020 a las 06:00

Por la cantidad de gente que caminaba el pasado martes entre los puestos de pimiento diseminados a lo ancho de la campa de la Fundación Mena podría parecer que se tratase de un día festivo. El gancho que supone el pimiento de Puente la Reina se erige por encima de la pandemia y se cuentan por cientos las personas que, a diario, recalan en el municipio en busca del denominado por muchos como ‘oro rojo’. No obstante, el mercado del pimiento no es ajeno a la situación actual y como todos los ámbitos ha tenido que adaptarse a las medidas de higiene y seguridad exigidas por las autoridades sanitarias.

Las mascarillas han pasado a formar parte del paisaje habitual en el mercado. Un complemento algo incómodo para quienes pasan las prácticamente doce horas que permanecen abiertos los puestos junto al horno asando pimientos. “Es duro, para que nos vamos a engañar pero se han adoptado todas las medidas de seguridad”, reconocía Fernando Latasa, propietario de Pimientos Latasa. El proceso de producción del pimiento, contaba, es laborioso pero se lleva a cabo con “mimo” lo que, indicaba, tenía como resultado un producto de calidad que el cliente sabe valorar. “De momento la temporada está yendo bien. Llevamos pocos días pero la sensación, por ahora es buena, hay un producto de mucha calidad”, decía señalando los mostradores.

Unos expositores en los que lucían las diferentes variedades que quienes se acerquen estos días hasta Puente la Reina podrán adquirir. Piquillo, najerano, calpisa, pico, cristal, morrón y bola. “Todos están excepcionales pero este año el najerano está de impresión”, remarcaba Latasa, quien se refería al del piquillo como el favorito entre los compradores. Fieles a su cita en el mercado, los puestos permanecerán en la Fundación Mena hasta pasado el ecuador del mes de noviembre, aunque este año la temporada ha empezado con un ligero restraso.

Un pequeño retraso provocado, tal y como explicaba Marisol Eyaralar, debido al tiempo de este verano. “Las noches han sido algo más frías en el mes de agosto aunque durante el día ha hecho más calor”, apuntaba mientras no paraba de atender tras el mostrador de su puesto. “Hoy estamos desbordados”, se disculpaba. Es el clima el que, añadía, marca los tiempos en el cultivo de un producto cuya temporada suele arrancar a principios de septiembre y se prolonga hasta casi finales de noviembre, más o menos, cuando empiezan a hacer presencia las primeras heladas. Estos últimos meses es cuando puede apreciarse un trabajo que comienza en primavera, cuando se planta el producto, allá por el mes de mayo. Se cuida durante el verano para a finales de la época estival comenzar la recogida.

Un proceso que se repite año tras año y que culmina en un mercado que en esta ocasión tampoco ha escapado a las normas dictadas en tiempos de pandemia. Al multicolor abanico de tonos rojizos que forman los pimientos se suman este año en los puestos los correspondientes productos de desinfección que se utilizan para limpiar las sillas y utensilios que los clientes utilizan para pelar y descorazonar sus pimientos, una vez comprados. Como manda la normativa, no pueden juntarse más de seis personas a trabajar el pimiento.

“Se han adoptado todas las medidas exigidas, tanto en lo referente a sillas que usa la gente como dentro del propio puesto. Todo se limpia a conciencia y los trabajadores vamos con mascarilla y eso que con el calor de los hornos se suda todavía más”, apuntaba Latasa. La pandemia sanitaria ha obligado también a introducir un cambio en la venta de pimiento pelado. Este año no se les puede dar salida en el propio puesto y en el caso de Pimientos Latasa se hace desde la conservera que la empresa puso en marcha hace tres años. Lo mismo apuntaba Marisol Eyaralar. En su caso, los pimientos pelados se podían recoger en un comercio de Puente la Reina.

La distancia de seguridad es otra de las máximas que se cumple a rajatabla en el mercado. Los clientes guardan fila respetando el metro y medio de seguridad y unas cintas marcan la distancia que se debe mantener respecto a los productos colocados en el mostrador. “Las sillas se limpian después de cada uso y los utensilios no se pueden compartir”, remarcaron. Unas medidas que, coincidieron, de momento, todos los asistentes han cumplido a rajatabla.

Uno de estos clientes era Antonio Fernández quien, guardando las distancias, esperaba su turno. “Está todo muy bien organizado. Al final es adaptarse a unas medidas de higiene que, por otro lado, son las que tenemos que practicar a diario”, concluyó.

“Por ahora no se ha notado que venga menos gente”

 

 

El año más atípico de los últimos que se recuerdan hacía sembrar cierta incertidumbre entre los vendedores de pimientos de cara a cómo sería la respuesta de los clientes en esta ocasión. Sin embargo, al menos de momento, los productores aseguran que no han notado menos afluencia al mercado con respecto a otros años. Marisol Eyaralar refería que muchos clientes, sobre todo aquellos que se desplazan desde más lejos, llaman antes por teléfono para preguntar para, de esta forma, asegurar el desplazamiento. “Por ahora, no se ha notado menos gente. El fin de semana sigue viniendo más gente de fuera y entre semana de la localidad o de municipios de Navarra. Hoy por ejemplo estoy desbordada”, apuntaba.

No obstante, el pasado martes a por pimientos se desplazaron varias personas desde fuera de la Comunidad foral. Era el caso de Antonio Azpeitia y Mariví Etxabarri, procedentes de Guipúzcoa. Habituales al mercado desde hace años, se juntaron en Puente la Reina con otro matrimonio amigo de Vitoria. “Aprovechamos el viaje, cada uno nos llevamos 20 kilos y, de paso, nos quedamos a comer”, decían.

Treinta kilos del piquillo se llevaron dos hermanas de Pamplona, Charo y Mariaje Antón. “Nos gusta llevárnoslos asados. Venimos a Puente la Reina desde hace más de diez años. No sabíamos si esta ocasión se podría pero afortunadamente no hemos fallado a la cita. Hoy en día la gente joven suele ir a lo fácil porque tienen menos tiempo pero es una pena que se pierdan costumbres como ésta de descorazonar los pimientos y ver cómo se asan aquí, en directo”, contaban.


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