Incendios forestales
Desalojan a los vecinos de Petilla ante la cercanía de los incendios de Aragón
El fuego, que se encuentra a unos diez kilómetros al sur de la localidad, ha obligado a evacuar a una treintena de residentes en un operativo en el que han participado efectivos de Protección Civil, patrullas de la Policía Foral y el alcalde del municipio. La evacuación se ha llevado a cabo hacia las 19 horas y ha reavivado el recuerdo del gran incendio de 1994


Actualizado el 16/07/2026 a las 23:18
"Justo hace 32 años, tal día como hoy, ardió todo esto. Entonces tuvimos que salir de aquí. El fuego llegó hasta allí abajo. Evacuamos el pueblo con nuestros hijos". Vicente Espinosa, teniente de alcalde de Petilla, no apartaba la mirada de la enorme columna de humo que se levantaba este jueves 16 de julio detrás de la Sierra Selva. Eran las cinco de la tarde y el color del humo, unas veces gris, otras blanquecino y por momentos de un intenso tono ocre, se había convertido en el principal indicador de la amenaza.
"Creo que no va a ser necesario evacuar. Está aún lejos", intentaba tranquilizar. "Y a partir de las siete de la tarde cambiará el viento...", confiaba.
Mientras los vecinos observaban el incendio desde el mirador del pueblo, una bulldozer del Gobierno de Navarra comenzaba a abrir un perímetro de defensa en la ladera sur de la localidad. Al frente de la operación estaba el guarda forestal Fernando Mendía.
"Quitamos todo lo que es combustible por si, en el peor de los casos, el fuego llegara hasta aquí", explicaba mientras la máquina avanzaba levantando polvo y piedras para dejar una franja de seguridad alrededor del casco urbano.

A esa hora apenas una treintena de residentes permanecía en Petilla. Algunos seguían la evolución del incendio con un café en la mano. Otros repasaban los recuerdos del gran incendio de 1994, cuando también tuvieron que abandonar el pueblo.
"De momento, tranquilidad", coincidían Pilar Sánchez y Maribel, aunque sin ocultar la preocupación. "Estamos pendientes de lo que nos dicen, por si hay que evacuar". Maribel confesaba que ya había preparado una bolsa con lo imprescindible. "Por si acaso".
Muy cerca, Patricia Sarasua no quitaba ojo de la sierra. "¡El fuego está ahí! Lleva cayendo ceniza desde esta mañana", decía mientras pequeñas partículas seguían depositándose sobre los coches y las calles.
El rugido de la bulldozer atrajo a más vecinos hasta el improvisado punto de observación. Mendía continuaba dirigiendo los trabajos mientras el humo seguía cambiando de color. Dos agentes de la Policía Foral permanecían en el pueblo siguiendo la evolución del incendio.
Algunos vecinos decidieron subir en todoterreno hasta la zona de los molinos para comprobar la situación desde la sierra y limpiar los caminos. Otros consultaban continuamente el teléfono móvil buscando novedades.
"¿Dónde están los helicópteros?", preguntó alguien. "No se han escuchado en toda la mañana".
José Antonio Pérez acababa de regresar de Uncastillo, una de las localidades que horas más tarde también sería evacuada. "He ido a comprar fruta y todo parecía normal. Si se acerca habrá que marchar. Yo nací aquí...", decía antes de expresar otra preocupación compartida entre los vecinos. "Hay muchas pistas alrededor, pero ninguna sirve para salir con los turismos. Esta es la única carretera. Así que, si viene el fuego, ¿por dónde saldremos?".
Las campanas de la iglesia sonaban sobre el silencio del pueblo. En la calle Mayor, una placa recuerda que allí nació Santiago Ramón y Cajal. La escena tenía algo de irreal: un pueblo casi inmóvil, pendiente de una columna de humo que crecía a pocos kilómetros.
Mientras tanto, el incendio declarado el miércoles en Orés seguía fuera de control. Según las últimas estimaciones del Gobierno de Aragón, el fuego afectaba ya a unas 6.000 hectáreas y mantenía evacuados a cerca de 700 vecinos de Orés, Asín, Luesia, Malpica de Arba y Uncastillo.
Te puede interesar


El consejero de Medio Ambiente advertía de que el incendio era de "una magnitud muy grande". El frente más complicado avanzaba precisamente por el sector que apuntaba hacia Uncastillo, donde trabajaban dos brigadas de la Unidad Militar de Emergencias (UME), con una tercera en camino, además de bomberos de la Diputación Provincial de Zaragoza. En total intervenían 19 medios aéreos y unos 400 efectivos terrestres.
Aunque no se habían registrado daños personales, el fuego había afectado a una decena de viviendas en Asín, una de ellas con daños especialmente importantes. Además, permanecían cortadas las carreteras A-1204, CV-813 y A-1212, así como una línea eléctrica de media tensión.
En Petilla la tarde avanzaba lentamente. Seguía cayendo ceniza. Seguía creciendo la inquietud. Y seguía presente el recuerdo de aquel verano de 1994. Y a las nueve de la noche, los peores presagios se confirmaron.
La Policía Foral ordenó evacuar el pueblo. Dos patrullas de Medio Ambiente y otras dos de Seguridad Ciudadana coordinaron el desalojo de los vecinos, que se trasladaron a viviendas de familiares o a segundas residencias en otras localidades.
Mientras la bulldozer terminaba de cerrar el perímetro de protección alrededor del casco urbano, el alcalde, junto a agentes de la Policía Foral, recorrió casa por casa para comprobar que nadie permanecía en el interior. Una patrulla custodia los accesos así como el núcleo urbano. Se han movilizado también efectivos de los parques de Peralta, Estella y Tudela.