Suceso
Así fue el hallazgo de los restos humanos en Belagua: "Vimos una mochila, un forro polar y una lona de plástico"
Relato del vecino de Pamplona que paseaba con una amiga por el llano de Eskilzarra y que alertó a SOS Navarra tras el hallazgo


Publicado el 09/06/2026 a las 05:00
“Estaba con una amiga y decidimos dar un paseo por los alrededores del refugio de Belagua. Serían sobre las ocho y media de la tarde, al atardecer. Pensamos en hacer una ruta corta antes de que anocheciera. Salimos del refugio y descendimos por una pista señalizada como GR hasta una zona llana. Como el recorrido se nos hizo corto, continuamos hasta el límite de la explanada, donde comienza el bosque. Allí vimos una mochila abandonada. Estaba sucia, rota y parecía llevar mucho tiempo en el mismo lugar”, relata este joven vecino de Pamplona.
“La mochila nos llamó la atención. Pensamos que quizá contuviera alguna documentación para identificar a su propietario o que podríamos llevarla al refugio, pero no encontramos nada y la dejamos donde estaba. Al mirar alrededor vimos también varias prendas de ropa dispersas. Seguimos inspeccionando la zona y localizamos más ropa y una bota. Dentro de una de las prendas encontramos los restos: era una caja torácica. Estaba envuelta en una camiseta y un forro polar. En ese momento nos llevamos un gran susto. Decidimos no tocar nada más y regresar al refugio para avisar”.
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Una vez allí, llamaron a SOS Navarra para comunicar el hallazgo. “Desde SOS contactaron con la Policía Foral, que nos pidió que permaneciéramos en el refugio porque la zona está bastante aislada y tardarían un tiempo en llegar. Mi amiga y yo queríamos explicar exactamente qué habíamos visto y qué habíamos tocado para evitar cualquier confusión”. Cuando los agentes llegaron al lugar, ambos les acompañaron, junto a efectivos de Bomberos de Navascués, hasta el punto donde habían aparecido los restos.
“Ya era de noche y los bomberos acudieron con iluminación. Una vez allí, la Policía Foral acordonó la zona”. Los dos jóvenes permanecieron en el lugar hasta las dos de la madrugada, mientras varios agentes quedaron custodiando el área a la espera de reanudar la investigación con luz natural. “Fue una situación muy impactante y surrealista. Ver a la policía trabajando de noche en medio del bosque parecía una escena de película”. Junto a la ropa y la mochila también hallaron una lona de plástico. “Nos pareció algo parecido a una tienda de campaña, aunque sin estructura. Era evidente que llevaba mucho tiempo allí. El forro polar, por ejemplo, tenía musgo. Por los comentarios de los agentes, daba la impresión de que los restos podían llevar años en la zona”.
Lo que más les sorprendió fue el lugar donde aparecieron. “Aunque nos desviamos ligeramente del sendero, en el refugio nos explicaron que es una zona relativamente frecuentada por personas que buscan setas o realizan otras actividades. Nadie había visto nada hasta ahora. Los huesos estaban más ocultos entre los arbustos que la mochila. Por lo que nos comentaron, era posible que los animales hubieran dispersado parte de los restos”. Días después regresaron al lugar. “Todo ocurrió el miércoles y volvimos el domingo. Nos habíamos quedado muy intrigados y queríamos saber si se conocía algo más sobre lo sucedido. Parecía que podía tratarse de un accidente, pero siempre queda la duda”.

