Historia
Al rescate de la toponimia agoizka
Un mapa del Aoiz de principios del siglo XX plagado de nombres. Referencias propias a parajes, campos, regatas, fuentes, peñas o paseos. Más de un centenar de topónimos, 19 de ellos recuperados del olvido. Es el fruto de 3 años de trabajo del grupo Hidea


Publicado el 25/09/2023 a las 20:57
En aquellos tiempos cada vez más lejanos en los que no existían ni la georreferenciación a través de GPS ni el sistema universal UTM (basado en coordenadas X e Y de longitud y latitud cartográficas), todo tenía nombre. Un paraje, un campo, una regata, una peña, una fuente, un paseo... Todo ello poseía una denominación particular que era conocida por todos y servía para ubicar ese lugar. Nombres propios, topónimos en definitiva, que en algunos casos se han ido perdiendo y que iniciativas como la desarrollada por un grupo de vecinos de Aoiz invitan a preservar. Integrantes de Hidea, la Asociación cultural Historia de Aoiz, han elaborado un mapa toponímico en el que se recogen un total de 107 denominaciones, de ellas 19 recuperadas a través de documentación histórica.
“Ha sido muy trabajoso pero lo hemos disfrutado. Ahora esperamos que lo disfrute la gente”, explica Francisca Oroz Rey, de 66 años y miembro de Hidea. En el proyecto, realizado en los últimos 3 años, se han implicado intensamente junto a ella Josetxo Paternáin, Juanjo Corera, Inma Oroz y Aimar Egiluz, siendo diseñado después el mapa por Alfredo León. Han contado con financiación municipal y del comercio Goiburu.


Alduntza, La Cañonera, Gendulain, Auzola... son algunos topónimos muy extendidos en el uso entre los agoizkos. “Quienes mejor los manejan son montañeros y cazadores”, concede Juanjo Corera Oroz, de 66 años, recordando que 88 topónimos estaban ya registrados oficialmente por el Gobierno de Navarra y en libros de Jimeno Jurío. “Ahora hemos recuperado 19, y estamos en conversaciones con el Gobierno para pasarles la documentación por si consideran oportuna su oficialización”, indica.
A RAÍZ DE LOS MOJONES
Todo comenzó con el objetivo de catalogar el estado de los 77 mojones (grandes piedras) que delimitan el término municipal de Aoiz conforme a los datos de un documento de 1927. “Entonces se localizaban con coordenadas más visuales que otra cosa, y se daban muchas referencias a topónimos, algunos de los cuales no habíamos oído nunca, así que fuimos recabando datos”, dice Corera.
De los mojones se acabaron localizando in situ 35, pero topónimos surgieron decenas, y quisieron ahondar en esa línea de trabajo. “Para ser rigurosos, nos marcamos que para confirmar un topónimo debía aparecer al menos en 3 documentos distintos, con referencias a sus lindes. De ahí sale la lista de 19 que recuperamos ahora. Con otros no ha podido ser”, añade Oroz.
Recurrieron sobre todo a documentos de contribuciones rústicas del Archivo Municipal de Aoiz, que daban referencias a propietarios de campos y sus lindes, y también a documentos de deslindes de mugas. Igualmente, al Registro de la Propiedad, al Archivo General de Navarra y al Catastro antiguo de Aoiz. Después, en trabajos de campo, los ubicaron sobre el terreno para “encajar las piezas” y confirmar las referencias escritas.
En el mapa, que se dio a conocer al vecindario en una presentación días atrás, se fijan los 107 topónimos en un término municipal referenciado a principios del siglo XX. Refleja asimismo la Cañada Real Milagro-Aezkoa que lo cruza, la vía del Tren Irati, mojones, fuentes y manantiales, bordas o hasta 4 ermitas: San Salvador de Zalurribar, San Lorenzo, San Román (única que pervive) y San Joaquín.
DESDE EL SIGLO XIII
De los topónimos recuperados, uno llega desde el siglo XIII, Ekia. “Un despoblado que, junto a Guendulain, se incorporó al término de Aoiz en 1391 cuando lo solicitó el concejo”, explican. Otros 5 topónimos provienen del siglo XVI (Gazteluzar, Borondeko Haiza, Zafranea, Aranea, Erlaizea), 10 de los siglos XVII y XVIII (Txurrutagaña, Larrainzokoa, Txaparzabala, Sagarzabala, Lepoko Alorra, Ormaberria, Gurutzealdea, Arringoaga, Bizkarrekoa y Talluntzea), 1 del siglo XIX (Azpea) y 2 del siglo XX (Baberria y Estalpea). “Muchos los encontramos escritos de distintas maneras, la mayoría en euskera, y en esos casos recurrimos a Euskaltzaindia para fijar la grafía correcta”, recalca Corera.
Topónimos rescatados que algún día dejaron de emplearse. “Aoiz es un término municipal muy pequeño, pero estaba plagado de pequeñas parcelitas, principalmente viñas hasta que a finales del siglo XIX llegó la filoxera, y después de cereal. Fueron manteniendo sus nombres hasta que en los años 70 del siglo pasado se hizo la concentración parcelaria, y de 1.500 parcelas pasamos a 180. Ahí se perdieron muchos topónimos”, añade.