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Fiestas

Los toreros del futuro brillaron en Sangüesa

‘El Moro’ y un nuevo torero de la dinastía Mariscal, radiantes con la excelente novillada de Gabriel Rojas

Ampliar Nabil ‘El Moro’ (izda.) Mariscal Ruiz (centro) y Javier Illanguas salen por la puerta grande
Nabil ‘El Moro’ (izda.) Mariscal Ruiz (centro) y Javier Illanguas salen por la puerta grandeJESÚS GARZARON
  • Pascal Lizarraga
Publicado el 18/09/2022 a las 06:00
El sábado en el tendido de sombra estaba sentado, tantos años después, Luis Mariscal. El banderillero de Santiponce, que ya vio torear en Sangüesa a sus hijos Luis y Salvador, viajó esta vez para ver el triunfal debut en Navarra de su nieto Alejandro, “Mariscal Ruiz”. Un nuevo torero en la familia y un nuevo Mariscal para las dinastía que tantas cosas ha dejado escrita en nuestras plazas.
El sábado en Sangüesa, la entrada de Alejandro en el cartel vino dada por una bendita sustitución que permitió conocer a un torero de una estatura enorme y una proyección taurina con la que sus rivales tienen difícil competir. Mariscal realizó o intentó realizar más suertes en el ruedo que la totalidad de los matadores de la víspera. Presente en todos los tercios, colocó banderillas de forma ajustada en el último novillo, torando de rodillas y de pie, con la diestra y al natural sabiendo cerrar las suertes con la emoción y la empatía que genera un torero tan nuevo en los tendidos.
Ya es menos nuevo en los ruedos Nabil Essaouari, cuya progresión es notable. “El Moro” supo torear ayer con poso, tranquilidad y quietud las embestidas alegres pero también veloces de los novillos de Gabriel Rojas. Destacó con la mano izquierda, con un toreo al natural que cada tarde va definiendo mejor las cualidades del aspirante pamplonés.
Nabil brilló en su primero y sobre todo supo explotar las virtudes del fantástico novillo que hizo quinto en el orden de lidia. Los naturales con los que abrochó su última faena llamaron la atención. Muchos de los novilleros que han pasado esta semana por Sangüesa hubieran naufragado con un novillo de esa calidad.
Y como con la espada has subido varios escalones, ‘El Moro’ se permitió cortar el sábado cuatro orejas donde hace unos meses hubiera pasado un mal rato.
Javier Illanguas estuvo más discreto y plúmbeo en el primer toro, calentándose y dejando mejor imagen en el cuarto tras el triunfo de sus compañeros. Tuvo momentos con chispa y supo matar bien y por arriba.
La tarde fue de brillo, de ilusión por los diestros del futuro y por la recuperación de la ganadería de Gabriel Rojas que en los 90 copaba muchos premios. Y también un baño de realidad por los aficionados presentes que llenan los tendidos de Sol en Sangüesa: a orillas del Aragón la fiesta de los toros es cosa de los jóvenes.
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