Ecología
Lupa sobre el río Onsella en Sangüesa
Un estudio analiza los últimos 4 km de este río para conocer su estado ecológico previo a la implantación de la mina de potasa en la zona. Certifica que su conservación es buena a nivel global, con ciertas carencias, y propone acciones de mejora.


Publicado el 16/03/2022 a las 06:00
Todo lo que ocurre en la cuenca de un río acaba afectando al río. Desde la pérdida de arbolado y vegetación por usos agrícolas, a la mala depuración de las aguas que se vierten desde las casas o por las alcantarillas, pasando por el aumento de gente en los pueblos en verano cuando los caudales son además más bajos”. Así lo asegura Antonio Vilches Morales, biólogo de la asociación ambiental Ardaska de Sangüesa, que recientemente participaba en la presentación de los resultados del ‘Estudio de evaluación del estado de conservación del río Onsella’. Una acción promovida desde Ecologistas en Acción de la Comarca de Sangüesa ‘Ongaiz’, de la mano de Ardaska, con un objetivo claro: “Disponer de una foto fija de este río antes de la implantación en la zona de la Mina Muga para poder conocer a futuro, a través de otros estudios, si se producen afecciones de algún tipo”.
El río Onsella, de unos 45 km de longitud, nace en la sierra aragonesa de Santo Domingo y desemboca en el río Aragón aguas abajo de la ciudad de Sangüesa. Uno de sus afluentes es el barranco Salmacio, que “tiene agua todo el año y queda dentro de la cuenca de drenaje de la zona de la futura mina de potasa”. Esta se construirá en plena muga, entre los términos municipales de Sangüesa y Undués de Lerda (Aragón).
El estudio, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y con el que colabora el consistorio sangüesino, lo ha ejecutado la asesoría ambiental Summit. Se centra en los últimos 4 km del río, ya en suelo navarro, donde en el verano de 2021 se realizaron muestreos de fauna y flora, hidromorfológicos y de calidad del agua en 3 puntos distintos (2 en el Onsella y 1 en el Salmacio). También, y hasta fin de año, se realizaron acciones de fototrampeo para detectar fauna específica como el visón europeo.
ESTADO GLOBAL: BUENO
“Este río se enmarca en la Zona de Especial Conservación (ZEC) Tramo medio del río Aragón, pero no se le ha prestado mucha atención. Ahora, y aplicando en este trabajo los protocolos estandarizados que fija el Ministerio, los datos nos dicen que su estado ecológico global es bueno, pero también hay que remarcar que está rozando el límite inferior”, expone Vilches.
Añade que “hay diferencias significativas” entre las partes más altas y más bajas de los 4 km de río analizados. “En las altas hay mayor representatividad de especies de fauna. Y en las bajas, cerca de Sangüesa, los valores de nitratos y sales en el agua son superiores”, asegura, achacándolo a una mayor afección humana.
En el análisis de fauna, apunta a que “los macroinvertebrados (insectos) no aparecen en la abundancia que se debería, algo debido a que hay mucho sedimento o carga orgánica en el fondo del río, ocultando las piedras donde estos tienden a desarrollarse”. También considera “llamativo” que “no han aparecido en los muestreos las náyades (almejas o mejillones de agua dulce), especies longevas que permiten evaluar la vida de un río de los últimos 30-50 años”.
Por eso, más allá de la atención que se prestará a la mina, el estudio lanza algunas propuestas más inmediatas como la necesidad de recuperar zonas arbustivas entre campos de cultivo del entorno que ayuden a “retener sedimentos finos y que no acaben en el río”.
