Memoria histórica
Izaga, romerías penitenciales a buen recaudo
Vecinos y ayuntamientos colaboran con un libro que recoge la memoria de estas históricas peregrinaciones a la ermita de San Miguel


Publicado el 08/01/2022 a las 06:00
No existen documentos que ayuden a fechar el origen de las romerías a la ermita de San Miguel de la peña Izaga, pero este podría situarse “en torno a la Baja Edad Media, momento fuerte de epidemias, una de las cuales provocó de hecho que el valle de Lónguida iniciase esta tradición”. Así lo asegura el escritor e investigador Fernando Hualde, que lleva años estudiando y recabando testimonios en torno a estas marchas religiosas y que ahora, de la mano del fotógrafo y editor Joseba Urretavizcaya, publica el libro ‘Romerías a San Miguel de Izaga’. Una obra que viene a salvaguardar la memoria de estas históricas romerías “antes de que su aspecto penitencial se extinga”.
“Las romerías que anualmente ascienden a San Miguel de Izaga es muy probable que tengan continuidad en el tiempo, pero también es probable que se resienta su aspecto penitencial, esa parte en la que la fe popular se expresa adornada con negras túnicas, capuchas que garantizan el anonimato, pesadas cruces, pies descalzos, letanías en latín y largas caminatas de ida y vuelta”, explica Hualde. Y confirma que “en algunas localidades se han visto indicios de que, después de muchos siglos, esto desaparece ya”.
Así las cosas, y a través de la especial contribución de vecinos de la zona, el libro recrea las romerías a través de fotografías artísticas. Concretamente, han colaborado en esta parte vecinos de Ardanaz (Izagaondoa), Alzórriz (Unciti), Aós (Lónguida), Idocin (Ibargoiti) e Iriso (Izagaondoa).


En la parte escrita, se repasa la historia y vivencias de estas romerías, fruto en parte de recuerdos de vecinos, algunos octogenarios y nonagenarios, un “trabajo de campo realizado durante años”. Además, se refleja con detalle cómo es su desarrollo “para que quien venga atrás no tenga excusa a la hora de mantener las romerías si esa es su voluntad”.
“Fue el valle de Lónguida el primero en peregrinar a la ermita en acción de gracias por haberse librado de la peste. Una manifestación religiosa impactante a la que después se sumaron los valles de Izagaondoa, Unciti e Ibargoiti, así como la localidad de Urroz-Villa, e incluso el pueblo de Grez de Urraúl Bajo. Todos acuden puntualmente en mayo hasta este santuario de Izaga cuyo tamaño sorprende al visitante”, asegura Fernando Hualde.
El libro cuenta con el respaldo económico de los ayuntamientos de Ibargoiti, Izagaondoa, Lónguida, Unciti y Urroz-Villa. Editado por Xibarit en un formato “de lujo”, suma 140 páginas, se vende a 38 euros en librerías de Pamplona y se presentará el 14 de enero en Urroz-Villa. Completa la colección ‘Navarra’ sobre patrimonio cultural e inmaterial tras los tomos editados sobre ‘Alpargateras roncalesas’, ‘Manos alfareras en Lumbier’ y ‘Rey de la Faba’.