Proyecto
Patrimonio con mecenas en Aoiz
Aportaciones vecinales a través del programa Mecna han permitido restaurar la portada de la iglesia, que presentaba un deteriorado aspecto


Actualizado el 21/10/2020 a las 06:00
Muchos pocos hacen un mucho. Así lo dice el refranero popular, y así lo han demostrados los vecinos de Aoiz. Conscientes del mal estado que presentaba la portada de la iglesia San Miguel de la villa, no dudaron en colaborar con un proyecto impulsado desde la parroquia para restaurarla, entregando aportaciones a través del programa Mecna de mecenazgo. Así, la entrada al templo luce ya renovada y ha sido protegida de las futuras inclemencias con la colocación de una ‘visera’ superior. Recientemente se ha cerrado el expediente de la obra y el medio centenar de aportaciones ha permitido cubrir el total del coste de la obra, de 79.600 euros.
“Les estaremos siempre agradecidos. Sin ellos no hubiéramos podido afrontar la intervención”, asegura el párroco agoizko, Antonio Pérez-Mosso, quien repasa que el estado de la portada “preocupaba desde hacía tiempo”. El proyecto lo redactó la arquitecta Amaia Prat y su ejecución se adjudicó a Construcciones Leache, que cuenta en su plantilla con restauradoras tituladas para actuar sobre esculturas y acometer tratamientos de la piedra.
Según el proyecto, la “piedra arenisca” que conforma la portada presentaba “serias patologías debidas especialmente a la acción de los agentes atmosféricos y al paso del tiempo”. “Los daños principales son la erosión y las desplacaciones (rotura en placas) que están produciendo desprendimientos”, añadía.
Así, y una vez se obtuvo la calificación de Proyecto de Interés Cultural y Social por parte del programa Mecna de mecenazgo, que permite que las aportaciones vecinales cuenten con deducciones fiscales, las obras arrancaron el pasado mes de marzo.
COMPARATIVA
La iglesia parroquial de Aoiz se construyó, principalmente, en el siglo XVI. El archivo de la Institución Príncipe de Viana, que ha supervisado la obra, conserva varias fotografías de la portada tomadas en el tercer cuarto del siglo XX que, como señala el proyecto, “evidencian que el estado de conservación de algunos elementos ha empeorado notablemente”. Por ejemplo, la escultura de San Miguel ubicada en el centro del segundo cuerpo de la portada había sufrido una gran erosión en el rostro, y perdido su pierna izquierda.
Una de las principales razones del mal estado de la portada estaba, sobre todo, en el “mal estado de los elementos de protección, las cornisas”, que no eran capaces de “evacuar el agua y proteger los elementos ubicados bajo ellas”.
Así, la intervención ha conllevado trabajos de sustitución de cornisas, reintegraciones de volumen de piezas pétreas, tratamientos de restauración de la piedra (adhesión de fragmentos, sellado de grietas, rejuntado...), etc.
“Colocar una nueva ‘visera’ horizontal sobre la portada ha sido un acierto muy grande de cara a ayudar a conservar la fachada artística, que cuenta con figuras preciosas del siglo XVI”, afirma el párroco. “Llevábamos tiempo valorando este proyecto y por fin se ha podido hacer”, añade. Una vez terminó la obra y culminó el confinamiento de la primavera por el coronavirus, se pudo bendecir tras una de las primeras misas. “Es una hermosura ver cómo ha quedado”, indica.
Completada esta necesaria restauración, Antonio Pérez-Mosso fija ahora su mirada en la cara norte del templo, la que da al aparcamiento. “Cuando llueve y el viento azota los muros, se llega a filtrar agua. Es un tema que estamos mirando”, dice.