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Oskoz

La cooperativa de Oskotz cumple 50 años

150 personas celebraron ayer el aniversario de la cooperativa agropecuaria, pionera en su tiempo en producción.

Foto de familia de la Cooperativa San Miguel de Aralar, en su 50 aniversario, con el consejero José Javier Esparza

Foto de familia de la Cooperativa San Miguel de Aralar, en su 50 aniversario, con el consejero José Javier Esparz

j.c. cordovilla
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29/09/2014 a las 06:00
  • pilar fdez. larrea. Pamplona
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Veinticinco familias sumaba Oskotz en abril de 1964. Dieciocho de ellas constituyeron aquel año en la Cooperativa Agropecuaria San Miguel de Aralar, una de las pioneras de la época en producción ganadera.

Contaban entonces con 36 vacas adultas y de reposición,  400 ovejas latxas, 110 hectáreas de terreno, unas instalaciones precarias y muchas dosis de ilusión en un proyecto que ayer celebró su medio siglo de andadura. Socios, familiares y otros invitados se reunieron en un hotel de Berrioplano para recordar 50 años de actividad en el campo. Les acompañó José Javier Esparza, consejero de Desarrollo Rural.

Jesús Azpíroz Garzaron trabajó durante 49 años en la cooperativa, 42 de ellos como gerente. Se jubiló hace apenas año y medio y ayer recibió una placa de manos de sus antiguos compañeros, en reconocimiento a su trayectoria. Su padre, Cristóbal Azpíroz, ya fallecido, fue uno de los fundadores. “La cooperativa va ya por la tercera generación.

De los socios fundadores, como mi padre, apenas quedan con vida”, apunta Jesús Azpíroz y recuerda que él comenzó a trabajar en los inicios, en 1964. Contaba entonces 15 años y era el más joven en las cuadras. “Doce de las 18 familias eran ganaderas, pero se apuntaron también la maestra, el cura, y otros que vivían en el pueblo como inquilinos”, resume la historia de la cooperativa. En 1965, Jesús Azpíroz se formó en Capacitación Agraria y después se trasladó a Valladolid para estudiar Ingeniería Agrónoma. A la vuelta, cumplió con el preceptivo Servicio Militar y ya después se incorporó a la cooperativa como gerente. Corría 1971 y permaneció en el puesto hasta abril de 2013. “En esos años la evolución del sector ha sido evidente en muchos ámbitos...., pero siempre hemos recibido el asesoramiento de los servicios públicos con los que contaba el Gobierno de Navarra, en los últimos años el ITG e INTIA. Hemos estado en todas las instituciones”, añade.
El censo de reses se ha incrementado en estos años de manera notable, pero también la propia configuración de la cooperativa. Actualmente cuenta con once socios, todos ellos trabajadores, y buena parte hijos o familiares de los titulares que se jubilan. Tienen contratados trece empleados, de modo que 24 personas en total  mantienen 650 vacas adultas y 500 de reposición, además de 1.200 ovejas de raza latxa. En todos los casos, tanto las cabezas de vacuno, como las de ovino, se crían para producción láctea.
También se ha ampliado el terreno disponible. Suman ahora 450 hectáreas de superficie agrícola útil en el valle de Imotz, municipio donde se encuentra el concejo de Oskotz.

El relevo generacional funciona en una actividad que mantiene viva la tradición agrícola y ganadera del entorno, incluso en tiempos de crisis. De esta forma, la tercera generación toma ahora las riendas de la cooperativa. La preside Ismael Lorente, uno de los nuevos socios. El primero es ostentar el cargo fue Martín Zarranz Yaben, fallecido, otra de las personas reconocidas ayer. Le sucedieron en años posteriores Cándido Ciganda Rienda y José Ignacio Goldáraz Urrutia. También se quiso agradecer la labor de los trabajadores, con otra mención en el acto oficial de aniversario que reunió en una comida a unas 150 personas.

De Copeleche a Lacturale

En este medio siglo la cooperativa ha vendido su leche a varias empresas. “Por ejemplo a Copeleche durante muchos años. Ahora a Lacturale, donde estamos 25 explotaciones en producción integrada de Navarra”, explica Jesús Azpíroz. Y  Pascual recoge el otro porcentaje.

Eso con la leche que dan las vacas. La de las ovejas se lleva a la quesería Dorrea, situada a pocos kilómetros, en Udabe, valle de Basaburua.
Jesús Azpíroz, ya desde la distancia que le otorga el retiro laboral, subraya que el camino no fue fácil, que fueron “poco a poco”, siempre con el convencimiento de mantener un oficio ligado a la tierra en la que nacieron.

Unas 15 familias residen ahora en Oskotz y una docena está ligada de alguna forma a la cooperativa.
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