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Pamplona

Sin rastro de la muralla de San Nicolás

Los restos cerámicos hallados en el Primer Ensanche hacen pensar que la ciudad romana se extendía hasta esta zona

El muro del siglo XVI, de un metro de grosor, situado frente a la iglesia de San Nicolás.
El muro del siglo XVI, de un metro de grosor, situado frente a la iglesia de San Nicolás.Cedida
  • Pedro Gómez. Pamplona
Actualizado el 23/07/2021 a las 10:15
Ni rastro de la muralla medieval. Las once catas arqueológicas realizadas en el paseo Sarasate y calles aledañas no han ofrecido ninguna pista de por dónde discurría el muro defensivo del Burgo de San Nicolás. Por prospecciones arqueológicas previas se sabe que no se encuentra bajo los edificios de los números pares del paseo. Se esperaba encontrar bajo la acera, a dos o tres metros de las fachadas, pero no ha sido así.
Los restos más interesantes se han encontrado frente a la iglesia de San Nicolás. Se trata de un muro de sillares de un metro de ancho bien conservado, pero no pertenece a la muralla medieval sino a una defensa construida extramuros en el siglo XVI. También se han encontrado dos esqueletos y restos óseos del camposanto, tal como estaba previsto. Por otra parte, al otro lado del paseo, en la calle del Vínculo y en Fernández Arenas, sí que se han hallado restos cerámicos de la época romana, lo que lleva a pensar que Pompaelo llegaba hasta esta zona del primer Ensanche durante la época altoimperial (siglos I al III después de Cristo).
El equipo de arqueólogos del gabinete Trama, con la asistencia de Osés Construcción, llevaron a cabo once sondeos después de analizar prospecciones previas. No ha sido un trabajo fácil por la presencia de mobiliario y por las instalaciones soterradas. El informe se remitirá a los técnicos de Príncipe de Viana (Gobierno de Navarra), con carácter previo a la licitación de la reurbanización del paseo. Durante las obras está previsto cambiar colectores de evacuación de aguas residuales, conductos de agua de boca, de pluviales y también instalaciones de electricidad, alumbrado urbano y telecomunicaciones.
La muralla del siglo XVI
Las catas más cercanas al Casco Antiguo tenían como objetivo seccionar el frente sur del Burgo de San Nicolás, y los refuerzos que se construyeron tras el Privilegio de la Unión (1423), especialmente tras el periodo bélico con las tropas castellanas, en la primera mitad del siglo XVI. “No se ha localizado tramo, ni indicio, de la muralla medieval”, señala el informe.
Diversas fuentes escritas señalan que la muralla tenía dos portales, a la altura de la iglesia y cerca de la calle Comedias, y cuatro torres. Las excavaciones realizadas en los últimos años en tres solares de los números pares tampoco encontraron restos de la muralla. También se ha descartado que el muro se asiente en la línea de fachadas.
De las once catas, las más fructíferas han sido las dos frente a la iglesia de San Nicolás. A dos metros de profundidad se ha encontrado un lienzo de sillería de un metro de anchura que presenta un alzado característico de las estructuras preparadas para artillería propias de época moderna (siglos XVI-XVIII). Por este motivo se concluye que se trata de los refuerzos que se hicieron a partir de la visita de Benedetto de Rávena en 1538, que planteó levantar un muro “por fuera de la vieja muralla”.
El equipo arqueológico ha excavado hasta los 3,3 metros de profundidad. Se logró ver así siete hiladas del muro, un desarrollo de 1,20 metros.
El camposanto y el foso
Entre este lienzo y la iglesia se han encontrado dos esqueletos y otros restos óseos que corresponderían al camposanto. Era algo esperado ya que en excavaciones anteriores en la plaza del San Nicolás aparecieron más cuerpos. Sin embargo, en esta cata más cercana a la entrada de la iglesia no hay restos ni de la vieja muralla ni de la torre de San Nicolás ni del portal.
En estas catas sí que se ha encontrado bastante material de relleno de lo que podría haber sido el foso medieval, pero tampoco está muy claro el trazado, especialmente en la zona más cercana al Parlamento. Podría interpretarse que el foso estaba más retranqueado hacia la ciudad y que por tanto el burgo fuera más pequeño de lo que se piensa, pero es una hipótesis muy aventurada, apunta el informe.
El estrato romano
Otros restos de cierto interés han aparecido en las catas en la calle del Vínculo y de Trinidad Fernández Arenas, ya en el primer Ensanche, que conservan estratos romanos y medievales. Así, han aparecido restos cerámicos de la época altoimperial (siglos I al III después de Cristo) así como otras cerámicas de la época medieval y un tramo de suelo empedrado. “Nos permite afirmar que la ciudad romana de época altoimperial se extendía algo más al sureste de lo que hasta el momento se pensaba”, apuntan los arqueólogos.
La tubería de una fuente
De la parte central del paseo, lo que más ha sorprendido al equipo de Trama es la cantidad de material de relleno vertido y que elevaron la cota del suelo entre 1,3 y 1,9 metros. Una de las hipótesis es que se llevara tierra y otros materiales durante la construcción de la Ciudadela.
Junto a los baños soterrados, al pie de la estatua de los Fueros, han aparecido dos minetas de las que se desconocía su existencia. Técnicos de la Mancomunidad acudieron a comprobar su estado y función. Parecen ser antiguos pluviales ya en desuso. También apareció una tubería de hierro colado. Podría ser de la fuente ornamental que existía antes de la estatua de los Fueros.
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