Bares de Pamplona
Generaciones alimentadas con las gambas del Itziar
Pedro Monente comenzó a trabajar como camarero con 16 años en el Bar Katiuska y, gracias a su trabajo y dedicación, ahora es el dueño del Bar Itziar desde 2006


Publicado el 04/07/2021 a las 06:00
El nombre del Bar Itziar surge porque así se llamaba una de las hijas de los primeros propietarios del establecimiento. Hoy en día, el bar se encuentra en las manos de Pedro Monente Sáenz, que empezó su andadura en la hostelería como camarero en el Bar Katiuska con sólo 16 años. Fue a una entrevista para el puesto con un amigo y acabaron escogiéndoles a los dos. Él desembarcó en el Bar Itziar en 1986, y fue ascendido a encargado en junio de 1987.
En el Bar Itziar nunca ha existido el debate: la mejor tortilla lleva cebolla. Eso sí, también tienen otras variedades para satisfacer todos los gustos y preferencias.
El producto fresco es la piedra angular de la cocina del Bar Itziar. Desde las gambas hasta el huevo del rebozado. Pedro no se aventura a decir el número de gambas que puede cocinar al día por miedo a las represalias que los mariscos puedan tomar contra él por haber frito a sus camaradas. La receta original del frito de gamba desciende del Bar Adiskide, con cuyos dueños Pedro mantiene una buena relación.
Con lo que más disfruta Pedro es con el trato diario con la gente. Al llevar trabajando tanto tiempo, ha atendido a distintas generaciones de pamploneses: “He visto a padres viniendo al bar con sus hijos en su primer día de clase y, unas décadas antes, eran ellos mismos los que entraban en el local acompañados de sus padres. Es una bonita manera de ver cómo la gente va creciendo”, describe Pedro.
Durante el día hay distintas oleadas de clientes que acuden con ganas de comer, beber y descansar al Bar Itziar, y todas tienen algo especial para Pedro: los padres que paran a tomar un café después de dejar a los hijos en el colegio, los profesores que llegan a tomar algo en el descanso, o la hora del vermut los fines de semana después de la misa en San Miguel.
Dentro de unos años, serán los chavales que ahora pasan por el Bar Itziar a recoger el bocadillo de la merienda después de clase los que vengan con sus hijos.