La última misa de la escalera sacó del baúl el rojo y blanco
El acto religioso se dedicó a los niños, a cuya cita acudieron 111 vestidos con el atuendo sanferminero


Actualizado el 07/06/2021 a las 07:42
Última misa de la escalera hasta la festividad de San Fermín del 7 de julio, cuando de nuevo la capilla de la parroquia de San Lorenzo que alberga su figura se vestirá de gala para agasajar al copatrón de Navarra junto con San Francisco Javier y al que, por segundo año consecutivo, el coronavirus ha dejado sin procesión y las fiestas. Pero al menos, desde ayer, uno de esos paréntesis se ha borrado: la vestimenta sanferminera. Y es que el párroco de San Lorenzo, Javier Leoz, pidió que los protagonistas del acto religioso acudieran de rojo y blanco. ¿Y quienes eran ellos? Los niños, 111 pequeños de toda Navarra que respondieron a la convocatoria de este domingo a las seis de la tarde lanzada desde la parroquia para esta misa en la capilla de San Fermín. ¿Y por qué ellos? “Porque vosotros sois también protagonistas, de los gigantes, de los fuegos artificiales, de la ofrenda floral, de las barracas y de las calles de Pamplona. Sin vosotros, San Fermín no sería lo mismo”, dijo Javier Leoz durante la homilía.
A los niños se les acomodó en la capilla de San Fermín, mientras que sus familiares y acompañantes de quedaron en la nave central de la iglesia siguiendo el acto religioso a través de varias pantallas gigantes. Los pequeños, a la entrada, recibían una cartulina en forma de corazón con la leyenda “San Fermín, te queremos, bendícenos”. Un corazón que, además, al lo largo de la misma se pidió que lo enarbolaran en varias ocasiones.
Fue Jesús Ayala Osácar el encargado de recibir a los protagonistas, a la par que pidió a San Fermín que contagiara a los presentes con lo que se supone es ser niño: “alegría, ilusión, esperanza, futuro y seguir con la cadena de la transmisión de la fe”.
Los pequeños también estuvieron arropados por voluntarios de la parroquia, como catequistas o de la corte de San Fermín, algunos de ellos además con un papel destacado en la misa ya que Fernando Munárriz se encargó de la primera lectura y la catequista Celia Arriaga, de la segunda. Y también contaron con el arropamiento musical del Grupo de Guitarras de la Misa Familiar de San Lorenzo y la Cofradía San Saturnino, encargados de cerrar el acto religioso con la Jota a San Fermín. Y entre los bancos, se encontraba el alcalde de Pamplona, Enrique Maya (NA+), junto a la concejal de su grupo María Echávarri.
El protagonismo de los niños no fue sólo la dedicatoria de la misa y su presencia en un lugar privilegiado. También asumieron los principales rituales, como la entrega de las flores y el pañuelo al santo, de lo que se encargaron los hermanos Fermín y Ángela Sánchez Martínez, de 8 y 11 años y del colegio Liceo de Monjardín, y Constanza y Andrés Leboso Moriano, de 9 y 7 años, del colegio Izaga.
Y para las preces se contó con Nerea Lacruz Navarro, de 9 años y del colegio Liceo Monjardín; con Maider Muguiro Navarro, de 7 años y de Liceo Monjardín; con Javier Fernández García, de 7 años y de Carmelitas Verduna; con Alejandra de la Vega Carvajal, de 10 años y de Miravalles-Redín y Valentina Martínez Miramón, de 7 años y del colegio de Cascante.
Al término de la misa, que acabó con un viva y un gora a San Fermín coreado por todos, la capilla se preparó para la segunda celebración, la de adultos, que comenzó a las 19.30 horas.
