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Pamplona

El restaurante El Embrujo de Pamplona cierra debido a las últimas restricciones

El local, para 200 comensales, lo abrió Pablo Cadena en 2005 tras estar en Casa Luis

Foto de Pablo Cadena, Ascen Aríztegui y Fabio Cadena, en la inauguración de El Embrujo, en 2005.
Pablo Cadena, Ascen Aríztegui y Fabio Cadena, en la inauguración de El Embrujo, en 2005.
Actualizada 26/04/2021 a las 15:35

El restaurante El Embrujo, en la calle Padre Calatayud número 16, afrontaba la Semana Santa y la primavera con cierto optimismo. Tenía un buen puñado de reservas, incluidos varios eventos familiares, para su comedor de 200 comensales -60 personas con las limitaciones de aforo-. Así que la decisión del Gobierno de Navarra de cerrar los interiores supuso un “mazazo” que le llevó a Pablo Cadena y su esposa, Ascen Aríztegui, a tomar la decisión de cese de negocio. El establecimiento tenía siete trabajadores, más un equipo de varias personas de refuerzo para el fin de semana.

Sin oportunidad de despedirse de los clientes, El Embrujo, de tres tenedores, ha puesto fin a 17 años de andadura. “Ha sido un proyecto que levantamos con mucho esfuerzo y cariño”, explica Pablo Cadena, hostelero oriundo de Ecuador que inició su trayectoria hace tres décadas en Casa Luis, en la misma calle. A pesar de su origen inmigrante, Pablo Cadena se ha sentido siempre plenamente integrado “sin olvidar sus raíces”. Se ha dedicado a la comida tradicional local. “Es una cocina actual, moderna, pero no de manera exagerada. Lo que buscamos es conservar los sabores y trabajar con los productos de temporada”, explicaba Ascen Aríztegui en la inauguración de El Embrujo en mayo de 2005. En estos años ha recibido varios galardones en la Semana del Pintxo. Con sus 700 metros cuadrados, ha acogido bodas, bautizos, comuniones, comidas de empresa y todo tipo de eventos. Posee también un comedor privado y una gran bodega con miles de botellas. Tras el cierre, el mobiliario, las maquinarias y los utensilios se han sacado del local.

“Al poco de abrir, los dos pasamos la primera crisis, de la que pudimos salir con mucho esfuerzo y sacrificio. Pero esta segunda, ya no hemos podido. Han sido doce meses sin apenas facturar. Desde el estado de alarma hemos tenido que cancelar varias bodas y comuniones, nos quedamos sin Sanfermines, la Navidad al 30% ha sido una ruina. Y sin ayudas. Es una situación inaguantable. El Gobierno no es consciente de todo esto”, expresa Pablo Cadena, que agradece las muestras de apoyo y cariño de los clientes: “Algunos hasta han llorado con nosotros”.


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