La 'Escalera' brinda por los bares y hoteles
La misa en la capilla de San Fermín en el cuarto peldaño se dedicó al gremio de la hostelería. Javier Leoz: “Escucho que la vacunación va a velocidad crucero. Tiene que ir a velocidad del encierro, del Chupinazo”


Actualizado el 05/04/2021 a las 06:00
Ayer, 4 de abril de 2021. El segundo 4 de abril en pandemia mundial y, en esencia, un cuarto peldaño impregnado de añoranza por subir la ‘escalera’ despojados de esta pesadilla. Ayer, cuando el año va restando tiempo para alcanzar un 7 de julio que, por desgracia, de nuevo se adivina desdibujado, o tal vez cancelado, en la capilla de San Fermín se volvió a escuchar el grito de “¡Ya falta menos!” cargado del ánimo y esperanza de la voz de su párroco, Javier Leoz. En esta ocasión, el ruego de la celebración religiosa se tornó en un brindis por la hostelería, por el particular viacrucis que, desde hace trece meses, sufren los propietarios y trabajadores de cientos y cientos de bares, restaurantes y hoteles. En Domingo de Pascua, Domingo de Resurrección, pidieron a San Fermín -copatrono de Navarra junto a San Francisco Javier- que les eche su ‘capotico’ para superar la dura embestida de los cierres.
La limitación de aforo al 30% dejó a medio centenar de personas en la calle. La capilla de San Fermín sólo puede albergar 80 fieles y San Lorenzo, 150, aunque el canal de youtube que retransmite las ceremonias registró más de 3.000 conexiones.
EL SANTO, CON MANTO NUEVO
Ayer, el Santo morenico, además, lució de blanco, del color de la alegría de la Pascua, con un manto recién estrenado que han confeccionado de forma altruista por las hermanas pamplonesas Beatriz e Isabel Azcárate García, con tela proporcionada por la parroquia (brocado con hilos metalizados en oro y plata sobre seda blanca). “Es un privilegio poder aportar”, decía Beatriz, que después de un año de trabajo artesanal, aunque pisando el acelerador en el último mes y medio, prefiere la discreción. Las hermanas, que ya regalaron el año pasado un manto morado para Semana Santa, siguieron emocionadas la misa desde su casa.
A las 7 de la tarde comenzó la ceremonia. “Hoy recibimos a todo el sector de la hostelería. En torno a una mesa compartimos muchos momentos de amistad, alegría y fiesta en San Fermín (..) Hoy nos toca rezar para que la responsabilidad esté por encima de todo, pero también por aquellos que tienen en sus manos la decisiones, que sepan acertar en las medidas sin causar más incertidumbre ni estigmatizar a nadie”, se leyó en la monición de entrada.
SOLIDARIDAD Y RUEGOS
El párroco de San Lorenzo, en la homilía, lamentó que no podamos reunirnos con los nuestros en torno a una mesa como hizo Jesús con sus discípulos; que los hoteles estén “más cerrados que abiertos” cuando el buen samaritano pudo dejar en una hospedería a un lacerado por la vida o que no podamos compartir amistad como en el relato de los peces y el vino multiplicados.
Leoz invitó a todos, a los hosteleros y a los profesionales de otros sectores castigados por la pandemia, a no caer en el pesimismo y rogó porque “todo este descarrilamiento de nuestra felicidad que se está produciendo vuelva a encauzarse” porque, según subrayó, “necesitamos relacionarnos y palpar la cercanía de los unos con los otros”.
Para el párroco, los cristianos nos tenemos que venir arriba. “Esto es la misa de la Escalera” y apeló a los gobernantes. “Hay cosas que pueden esperar. Lo primero es el interés del pueblo. Es cucho que la vacuna va a velocidad de crucero. La vacuna tiene que ir a velocidad del encierro, del Chupinazo, de la comparsa de gigantes.... A la velocidad de los fuegos artificiales , a la velocidad del cariño y del fervor a San Fermín”, apuntó el sacerdote, quien pidió porque los responsables políticos “encuentren justas soluciones”.
OFRENDAS Y PAÑUELOS
En la misa, dos representantes de la hostelería (Ana Beriain y Carlos Rodríguez) hicieron la ofrenda del cuarto pañuelo del año. “¡Cuándo llegará ese día que nos lo anudemos al cuello!”, exclamó Leoz. A continuación, Mariángeles Rodríguez y Juan María Idoate entregaron cuatro rosas (una por cada peldaño subido). “Las rosas son el amor de Navarra”, apuntó.
Al finalizar la ceremonia, Leoz llamó a ocho representantes de la hostelería de Navarra para concederles un pañuelico rojo con la imagen de San Fermín bordada. Además de los cuatro mencionados se sumaron Juan Carlos Oroz, Natalia Ecay, Javier Asiron y Juanchi Patús.
En nombre de todos, Ana Beriain, pronunció unas palabras de agradecimiento. Con la voz quebrada por la emoción dijo: “Después de tanta lucha, de tanto sacrificio, de trabajar contra viento y marea, vuestras palabras con tanto cariño, de acompañamiento, nos llegan al corazón”, expuso. También recordó a todos los enfermos. “Vamos a volver a dar nuestro buen servicio. Entre todos lo vamos a superar”.
El broche lo puso la parte musical. A los auroros de Santa María, de Pamplona, se sumaron los joteros Iñaki Reta y Marta Peruga. En el silencio de la capilla, sacaron más de una lágrima con la jota ‘Que hizo a San Fermín llorar” y con el ‘Himno al Santo’.
