Ayuntamiento
El Ayuntamiento de Pamplona iniciará este año la restauración del Baluarte de Parma
El Gobierno central financiará el 65% de las obras y el Ayuntamiento, el 35%


Publicado el 01/02/2021 a las 12:01
El Ayuntamiento de Pamplona comenzará este año la restauración del Baluarte de Parma y la zona de Corralillos (baluarte bajo), gracias a la financiación obtenida del Ministerio de Transportes Movilidad y Agenda Urbana a través del programa de ayudas '1,5% Cultural'. Este lunes el alcalde de Pamplona, Enrique Maya, y el concejal delegado de Proyectos Estratégicos, Movilidad y Sostenibilidad, Fermín Alonso, han explicado que el Consistorio ya ha recibido la notificación provisional según la cual los trabajos de rehabilitación de este elemento patrimonial serán financiados en colaboración por ambas instituciones, a razón de un 65% el Estado y un 35% el Consistorio.
De esta forma, del presupuesto inicial 1.021.723 euros, el Estado aportará un máximo de 664.120 euros y al Ayuntamiento de Pamplona le corresponderá la cantidad restante, 357.603 euros. Desde el punto de vista de la distribución del importe por anualidades, las obras se realizarán a lo largo de 2021 y 2022 con inversiones de 408.689 y 613.034 euros, respectivamente. Para incorporar esta financiación externa se requerirá modificar el presupuesto municipal aprobado para 2021. Cuando se concluya esta intervención, en 2022, la ciudad cerrará un ciclo de varias décadas de recuperación patrimonial de un recurso emblemático Pamplona.
El Baluarte de Parma es el único tramo de la muralla que falta para terminar la rehabilitación de los 5 kilómetros de perímetro fortificado de la ciudad. Construido en el siglo XVI, hoy se encuentra ubicado entre el Archivo Real y General de Navarra y el final del Paseo de Ronda, frente el edificio de Educación de Gobierno de Navarra. Es una terraza sobre el río que mira a Rochapea y su rehabilitación se persigue desde hace años. Con esta obra, además de completar la restauración del perímetro amurallado de la ciudad, se da el primer paso hacia una intervención global en el solar de las Huertas de Santo Domingo.
Entre los argumentos valorados por el Ministerio está el impacto de esta obra en la mejora del paisaje urbano y, más concretamente, del Casco Antiguo y del Parque Fluvial. También su potencial como generador de empleo y para la mejora del posicionamiento turístico de Pamplona. La restauración de esa zona concreta, además, contribuirá a la desestacionalización de las fiestas de San Fermín y seguirá impulsando la imagen de Pamplona como ciudad cultural dotada de un importante patrimonio. El Casco Antiguo y el recinto amurallado de la ciudad están calificadas como “Conjunto histórico-artístico” desde abril de 1968, y concretamente las murallas, son bien patrimonial del Consistorio con categoría de Bien de Interés Cultural (BIC) según el Plan Municipal.
Los trabajos a acometer en general son similares a los que se han venido realizando en la restauración de la Ciudadela, sus baluartes, revellines y en el conjunto del perímetro amurallado. Como primer paso habrá que realizar un leve rebaje del talud en la base de la muralla, eliminando las tierras y vertidos acumulados de instalaciones viejas, especialmente en la zona de la batería baja, para crear una meseta que permita la colocación del andamiaje necesario para la intervención. Además, se realizará una tala y desbroce selectivos de la vegetación y arbolado próximo a la muralla.
A partir de ahí, tras colocar los andamios, se retirará toda la vegetación que cubre el lienzo y se realizará la limpieza de la piedra de forma manual, respetando la pátina de la vejez natural. Se repondrán los sillares de piedra, una operación cuyo alcance se no podrá precisar hasta el desbroce, y se reconstruirán las zonas dañadas. En la parte exterior de la batería baja se aprecia una zona más deteriorada por raíces y arbustos que han provocado abombamientos. En ese punto se realizará una reconstrucción parcial, incluida la esquina, donde se deberá hacer un pequeño movimiento de tierra para llegar a la cimentación original.
Las actuales protecciones metálicas de tubo doblado en los huecos de las troneras serán sustituidas por barandillas de acero similares a las existentes en otras cañoneras de Pamplona, en color gris. Tras la intervención se realizará un nuevo relleno con una capa drenante de grava, lámina geotextil y tierra vegetal y se sembrará pradera de bajo mantenimiento. Después de la limpieza y repicado de restos de morteros antiguos en mal estado, se rejuntará la fábrica de piedra con la misma mezcla que se ha empleado en todo el conjunto fortificado: agua, cal, arena negra lavada de río procedente de Puente la Reina de Jaca y arena ocre de Andosilla.
Además del Baluarte de Parma y su baluarte bajo, dentro del entorno del proyecto existen otros lienzos de piedra que configuran el espacio público, Es el caso de la muralla sobre la que se asienta el Museo de Navarra a lo largo de la calle Santo Domingo, el muro del jardín bajo del Archivo General o el propio muro con contrafuertes de la muralla del edifico. Estos lienzos solo requieren limpieza –para armonizar todo el espacio- y, ocasionalmente, rejuntado.