Activar Notificaciones

×

Su navegador tiene las notificaciones bloqueadas. Para obtener mas informacion sobre como desbloquear las notificaciones pulse sobre el enlace de mas abajo.

Como desbloquear las notificaciones.

Iturrama

Cierra, tras 40 años vendiendo diarios, la librería Gonzalo, en Pedro I

“Cuando murió Paquirri hubo colas en la librería”, cuenta Gonzalo Olaortua

Cierra, tras 40 años vendiendo diarios, la librería de la calle Pedro I
Pilar de Vicente y Gonzalo Olaortua, en la librería de la calle Pedro I, que cierra el día 30.
  • Pedro Gómez
Actualizada 25/09/2020 a las 06:00

El barrio de Iturrama pierde a finales de mes un pequeño trozo de su historia. La librería papelería Gonzalo, en la calle Pedro I, echa el cierre después de 40 años de servicio. Gonzalo Olaortua Sagaseta de Ilurdoz se jubila. “Con pena porque por aquí han pasado hasta cuatro generaciones de una misma familia para comprar el periódico todos los días”, explica con profundo agradecimiento a la fidelidad de sus clientes.

Gonzalo Olaortua abrió la librería en diciembre de 1980 cuando tenía 25 años y el barrio de Iturrama no había completado su desarrollo hacia la variante. Desde entonces sólo ha cerrado tres días al año, los tres que no hay periódico, Navidad, Año Nuevo y Sábado Santo. “Para poder disfrutar de unos días de vacaciones cogíamos a una persona”, comenta junto a su mujer, Pilar de Vicente.

Durante cuatro décadas han sido testigos de la evolución del barrio y de la transformación de la prensa. Las décadas de los ochenta y los noventa fueron los de mayor esplendor. “En muchos hogares se compraban dos periódicos, uno local y otro nacional. Llegamos a vender 140-150 ejemplares del Diario de Navarra y medio centenar de El País. Y muchas revistas”, explica Gonzalo. Precisamente, tiene marcado el impacto que causó la muerte de Paquirri el 26 de septiembre de 1984. “No he conocido nada parecido. Había colas a la tarde de gente esperando a que llegaran las revistas del corazón”, recuerda. En sus comienzos, la prensa nacional llegaba a partir de las doce. “A veces recibíamos el Marca a la una y media y teníamos que cerrar más tarde”.

También sufrió el furor de la venta por fascículos. “Tenía una lista de 130 clientes a los que había que ir guardando la colección. Había de todo. De coches, de la Segunda Guerra Mundial, de moda...”. Y también recuerda cuando los periódicos pesaban más de un kilo a causa de variopintas promociones. Con cariño también relata la gran acogida que tenían los fascículos que repartía el Diario de Navarra, de historia, geografía, de arte, y sus desvelos para que a ningún cliente le faltara algún capítulo.

Libros universitarios

El negocio ha ido evolucionando al compás de la transformación de Iturrama. “En los primeros años la mitad de la tienda tenía juguetes y chuches. Era un barrio joven y había muchos niños”. Después fueron llegando los universitarios. Desaparecieron los juguetes y las chuches y las estanterías se llenaron de libros, ordenados por facultades. Hace una década implantó un negocio de compraventa de materiales usados, que ha funcionado hasta ahora.

Gonzalo y Pili han visto pasar por el negocio familiar tres generaciones de familias “y hasta cuatro”. “Esto no es como una tienda de ropa que visitas dos o tres veces al año. Aquí el trato es diario con los clientes, te cuentan lo bueno y lo malo y se crea un ambiente familiar de confianza y de respeto. A mí se me está haciendo duro lo de las despedidas”, comenta Gonzalo, que escribió una carta al director agradeciendo la “fidelidad y las muestras de cariño”.

En tandem con la cercana bodega Erribera, este comerciante ha sido un destacado dinamizador del barrio. Fue uno de los promotores del grupo de auroros, del torneo local de fútbol, de la Cofradía de las Cañadas Reales de Navarra y de una revista del barrio que iba contando los “chascarrillos de los vecinos más populares”. Pero sin duda la iniciativa que más éxito tuvo fue el cohete alternativo sanferminero. Nació de forma espontánea el 6 de julio de 1979 cuando varios amigos se juntaron a tomar unos vinos y decidieron tirar un cohete. Dado que año a año atraía a más público, en 1988 se institucionalizó y en 1990 se nombró por primera vez una “corporación municipal imaginaria”, compuesta por seis concejales autoelectos y vitalicios y un alcalde, todos ellos vecinos de la calle. “Se montaba un gran ambiente, con muchas familias con niños. Montábamos aperitivo y lanzamiento de caramelos y balones”, explica.

Gonzalo y Pili van a seguir muy vinculados al barrio debido a la gran cantidad de amistades que han forjado. También espera poder pasar temporadas en Navascués, su pueblo.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba
Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE