Homenaje
El Pañuelo de Pamplona, para los sanitarios
El médico Vicente Estremera Urabayen y la enfermera Belén Izcue recogerán este martes el Pañuelo de Pamplona concedido al sector sanitario


Actualizado el 06/09/2020 a las 13:31
Llevaba jubilado desde agosto de 2019 cuando en marzo Vicente Estremera Urabayen decidió apuntarse a la lista de médicos voluntarios para cubrir las bajas de compañeros afectados por el coronavirus o derivados a otros servicios. Y de los 65 que se presentaron fue uno de los 8 seleccionados. “Quizá pensaron que al ser reciente mi jubilación no estaba demasiado oxidado”. Y otro por qué, el que le llevó a ponerse en primera línea de fuego en el centro de Salud del II Ensanche. “Porque supongo que esta profesión es muy vocacional y con un sentido del deber de ayuda muy acusado. Y de eso no te jubilas nunca”.
A sus 66 años, este médico natural de Pamplona, casado y con dos hijos, inició su profesión a mediados de los ochenta dentro de la Administración para organizar los incipientes centros de Atención Primaria, un servicio del que fue director y subdirector, hasta que dice regresó a su verdadera vocación, la consulta. Y lo hizo hasta su jubilación en el centro de salud de la Txantrea, una labor que alternó con la investigación y docencia a sus compañeros.
Él ha sido el elegido por el Colegio Oficial de Médicos de Pamplona para que les represente este martes en la imposición del Pañuelo de Pamplona concedido al sector sanitario. El Ayuntamiento impulsa este galardón con motivo del Día del Privilegio de la Unión.
2.- ¿A quién va a recordar?
3.- ¿Cómo están sus compañeros en la lucha contra el coronavirus? ¿Desanimados?
4.- Estamos en niveles similares a días previos al confinamiento... ¿Ya no somos ejemplares?
5.- ¿Algún consejo?
6.- ¿Recuerda a su primer paciente con coronavirus?
7.- ¿Cree que estamos cerca de conseguir una vacuna?
8.- ¿Ve cerca el final de esta pandemia?
2. De mi familia, de los que están y de los que no.
3. Había preocupación porque teníamos un conocimiento escaso, se estudiaba a fondo y cada día surgía algo nuevo... Nadie, ni en sus peores sueños, se esperaba una pandemia así. Pero no vi desánimo, sino a profesionales que han sabido adaptarse a todos los cambios a pesar del estrés que llevaban encima por esos cambios y porque veíamos compañeros contagiados y hasta algunos muertos. Los cambios más llamativos fueron ese 80% de atención por teléfono, cubrir los circuitos del coronavirus... Pero nuestra profesión es cuidar y la gente ha respondido de forma ejemplar.
4. Lo fuimos con el confinamiento, al igual que, como he comentado, el sector sanitario. Y no sólo los profesionales, también sus gestores como la consejería de Salud que han trabajado horas y horas par organizar este caos que llegó sin un guión previo. Pero ahora algo se está haciendo mal. ¿El qué? No sabría decirlo, pero no podemos negar que aquí tenemos el nivel de contagio más alto con respecto a otros países. Dicen que la noche, que los jóvenes... pero tampoco creo que sea una causa sola.
5. Lo que se dice a todas horas, mascarilla, distancia y evitar aglomeraciones. Con el confinamiento casi logramos doblegar a cero la curva, pero es una medida extrema. Aunque sí debemos extremar al máximo nuestra seguridad.
6. No, porque se hacía una atención telefónica y así es muy difícil quedarte con la identidad de los pacientes. Pero sí recuerdo como esta enfermedad no se comportaba de la forma habitual, que presentaba muchos síntomas no previstos... nadie esperaba que llegara a esos índices de mortalidad de casi el 10%. Nos sorprendía todo.
7. Por lo que se le lee y se escucha, la vacuna puede estar pronto, pero no este año. Y habrá que ver qué eficacia tiene
8. No lo sé, a ver si la vacuna es eficaz en el bloqueo del contagio. Pero ahora se sabe muy poco de la inmunidad, cuánto dura y desconocemos si una vacuna lo va a resolver.
Confiesa que se siente un poco abrumada por ser foco de atención tras hacerse público que ella será quién, en nombre de sus compañeras enfermeras, recoja el Pañuelo de la Ciudad concedido por el Ayuntamiento el próximo martes día 8; así lo ha decidido el Colegio Oficial de Enfermería y, por eso, insiste en varias ocasiones que es mera representante de un colectivo sanitario en el que engloba, además de a enfermeros, a médicos y a otra gente con una labor más callada pero, alega, muy valiosa como el personal de limpieza.
De 45 años, casada y con dos hijas, se vio también al otro lado de la barrera, el de enferma de coronavirus que sufrió junto a toda su familia igualmente infectados. Un hecho que cree ha podido pesar en su elección para acudir en representación de todos sus compañeros de profesión, que ella ejerce en la planta de hospitalización de la Clínica Universidad de Navarra. Natural de Pamplona, estudió en la Universidad de Navarra donde se especializó en Cardiología.
2.- ¿A quién va a recordar?
3.- ¿Cómo están sus compañeros en la lucha contra el coronavirus? ¿Desanimados?
4.- Estamos en niveles similares a días previos al confinamiento... ¿Ya no somos ejemplares?
5.- ¿Algún consejo?
6.- ¿Recuerda a su primer paciente con coronavirus?
7.- ¿Cree que estamos cerca de conseguir una vacuna?
8.- ¿Ve cerca el final de esta pandemia?
1. Creo que se ha buscado esta doble faceta de asistencial pero también de paciente tras contagiarme. ¿Qué cómo lo viví? Tranquila y muy apoyada por mis compañeras que se habían contagiado antes y me iban avisando de qué me iba a ocurrir. También ahí estuvo siempre mi familia, que igualmente se contagiaron por lo que no hizo falta confinarme sola en un cuarto, se hizo más llevadero.
3. Al principio fue complicado porque no sabíamos muy bien a qué nos enfrentábamos y con cambios de protocolo a cada instante. En enfermería, además, ha habido la carga de ser ese acompañante del enfermo aislado y sin familia. Pero, al final, todos se han ido adaptando a los cambios y se ha respondido de la mejor manera.
4. El problema es que hay muchas personas asintomáticas que pueden contagiar. Hay que mantener siempre las medidas de seguridad, por muy engorrosas que nos resulten porque, de momento, no conocemos otra manera de frenar el contagio.
5. Mascarilla, mantener las distancias de seguridad, evitar aglomeraciones y aprender a vivir y relacionarse de nuevas maneras... pero tampoco vivir obsesionado. La pandemia silenciosa está haciendo mucho daño; nos aislamos de nuestros mayores que se nos mueren de pena. Hay que acompañarlos, con cuidado y precaución, por supuesto, procurando que no roten muchas personas, pero no dejándolos solos.
6. Sí, porque empeoró estando conmigo. Había ingresado en nuestra planta y en principio no parecía que estuviera afectado por covid. Pero empezó a decaer de forma repentina. Te impresiona ver lo que provoca esta enfermedad. Y que coletea mucho en el tiempo. Los que la hemos sufrido lo entendemos mejor porque aunque los parámetros te salgan bien tú sientes que aún queda un camino por recorrer.
7. Es un tema que no controlo. Pero sí conozco que necesita un tiempo de investigación y de experimentación y por eso no sé hasta qué punto que salga pronto significa que sea segura. Pero, insisto, no soy experta en el tema.
8. No. Entre otras cosas porque empiezan los colegios donde habrá aglomeraciones y aunque se intente hacer muy bien es muy difícil controlar los contagios. Pero quizá un rebrote no sea tan traumático porque sabemos más sobre la enfermedad, sobre cómo tratarla mejor y estamos más preparados.