La oposición acusa a Bildu de 'mercadear' el patrimonio municipal

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M. Munarriz

Actualizado el 27/11/2018 a las 06:00

Al principio, en la comisión de Presidencia de ayer, todos fueron buenas palabras. La portavoz socialista Maite Esporrín, que había pedido la comparencia del alcalde Joseba Asiron (Bildu) para explicar las negociaciones con los okupas del Palacio de Rozalejo, sólo criticó que éstas hubieran sido comandadas por Bildu y sin comunicar nada al resto. “Nos hemos enterado por los medios de comunicación o por terceros”. Y el primer edil hasta agradeció que se le hubiera llamado para poder exponer los hechos y dejar claro que no había participado en las conversaciones. Y hasta ahí. Porque la información de la alcaldía no gustó nada ni a socialistas ni a UPN que acusaron a Asiron de dejar que Bildu “mercadeara” con el patrimonio municipal. UPN lo dijo de forma textual, y PSN con otras palabras: “gestión de personas ajenas”

Y es que en estos encuentros entre la formación abertzale y los okupas se puso sobre la mesa salir del palacio de Rozalejo -propiedad del Gobierno de Navarra- para establecerse en el antiguo comedor social municipal de Oscus, en el mismo barrio de Navarrería. “Y no nos parece de recibo que personas ajenas al equipo de gobierno gestionen el patrimonio municipal”, criticó Maite Esporrín, endureciendo ya su discurso en el segundo turno de intervenciones.


La portavoz socialista reseñó que las negociaciones habían sido a cargo de una persona de Bildu y otra de Sortu. “Y con okupas ilegales, con actividades ilegales y cartelería ligada a la izquierda abertzale y encima les responden que no quieren porque se niegan a seguir la burocracia y que tampoco quieren licencias. ¿Se les trata igual a toda la juventud? A ellos sí se lo permiten porque son de su cuerda. Sólo le preocupa el ocio de los suyos”.


Esporrín dijo que tampoco Bildu estaba legitimada para hablar en nombre de todo el barrio. “Por fortuna, es más plural”. Y criticó que sólo se abogara por la autogestión con movimientos ligados a Bildu. “¿Cuál se dejó a los vecinos de Pío XII?”, preguntó ante las críticas de residentes y comerciantes por los cambios de circulación en la calle. “Y ya vemos como funciona la autogestión de Antzara (el edificio social de Mendillorri), con actividades ilegales y sólo para ellos”, añadió la socialista, redundando en la crítica de que el edificio de Mendillorri está también ligado a colectivos de la izquierda abertzale.


El grupo regionalista puso la réplica en boca de su concejal Fermín Alonso, que fue el que calificó de “mercadeo” el papel del patrimonio municipal en las conversaciones. “Y encima personas ajenas a esta administración”. El edil dejó en el aire varias preguntas: si el alcalde sabía de estas negociaciones o si los okupas de Rozalejo son los mismos a los que se les cedió el chalé de Caparroso. “Que incumplieron el acuerdo con este Ayuntamiento una y otra vez hasta que hubo que echarlos”. Alonso también se interesó por si además de Oscus se les ofreció otro edificio municipal. “¿No se dijo que Oscus iba a ser una plaza interior para desahogar Navarrería?”, insistió. Otras preguntas fueron por qué era el único lugar que había podido abrir un bar y una terraza en todo el Casco Antiguo y sin licencias de Sanidad.

“Usted, señora Gómez (a Itziar Gómez, edil de Geroa Bai al frente de Seguridad Ciudadana) mintió cuando dijo que no había bar mientras que los informes de Policía Municipal decían lo contrario. Y además, el 20 de marzo, en la única inspección que se intentó hacer, se les negó la entrada. ¿Se ha tomado alguna medida?”, continuó preguntando, para finalizar su primera con otro interrogante: “¿Por qué se les permite pancartas de apoyo a presos de ETA?”. Aunque esta vez sí hubo respuesta, la de él mismo: “Porque son sus amigos de Bildu”.


“Petición vecinal”


Además de la intervención de Joseba Asiron, Bildu también pudo replicar con su concejal Aritz Romeo cuando llegó el turno de los grupos. “Nadie de este Ayuntamiento ha negociado con nadie. Ni nadie de este Ayuntamiento ha hecho disposiciones sobre el patrimonio municipal”.

Romeo indicó que fueron los vecinos los que reclamaron que hubiera conversaciones con los okupas del gaztetxe. “Y si hubiera dado sus frutos, se hubiera presentado primero al barrio para que este a su vez elevara la propuesta al Ayuntamiento, que lo hubiera aceptado o no”. El concejal añadió que Bildu aceptó el encargo de los vecinos porque los jóvenes necesitan locales. “Y cuando llegamos al equipo de gobierno nos encontramos que no había nada para ellos en el patrimonio municipal”. Finalmente Romeo insistió en que su partido apoya y cree en la autogestión. “Es buena para los jóvenes y también para que los vecinos hagan su función comunitaria”.


Los ahora también grupos de la oposición, Aranzadi e I-E, tras la ruptura del cuatripartito, apenas entraron en el debate. Únicamente Laura Berro (Aranzadi) pidió el turno de la palabra cuando, según dijo, creyó entender al alcalde que sólo Bildu se había hecho eco de la petición vecinal de entablar conversaciones con los okupas. “No es verdad”. Romeo le replicó que Asiron lo que hizo fue asumir la petición de los vecinos y buscar soluciones. “El resto no se sabe lo que ha hecho”.

“No negociaron en mi nombre, sino a petición de los vecinos”

 

 

Joseba Asiron dijo que los residentes de la zona pidieron a todos los grupos que entablaran conversaciones con los okupas

“Este alcalde no ha conversado con la asamblea del gaztetxe, sino Bildu como partido”. Y en torno a esa afirmación giró todo el discurso del alcalde. Asiron dijo que sí habló con las asociaciones del Casco Antiguo sobre edificios autogestionados que tuvieran detrás un proyecto importante. “Y en este caso, el gaztetxe no ofrecía garantías de seguridad y accesibilidad”. Y por eso, añadió, emplazó a todos los partidos a negociar. “Y Bildu está legitimado a hacerlo como agente de la ciudad. Si se hubiera llegado a un acuerdo, lo tendría que haber aceptado el barrio y luego el Ayuntamiento”.


El primer edil también dijo que el gaztetxe en el Casco Viejo lo entendían como una dotación del barrio. “Y por eso me reuní con los vecinos, no con los jóvenes de Rozalejo”, insistió. Según Asiron el problema es que UPN y PSN tienen una visión paternalista y derechista de la gestión. “Ustedes quieren a los jóvenes en la calle, jugando al golf el que se lo pueda permitir o con el cura del barrio”.


“Pavor a la autogestión”

El alcalde añadió que la petición de los vecinos para hablar con los okupas también se había hecho al resto de grupos políticos. “Pero les causa pavor que haya jóvenes que apuesten por la autogestión porque les parece que todo el mundo que esté ahí se hará de Bildu. Y ellos les están pidiendo que se sienten a negociar y no quieren”.


Asiron aprovechó su comparecencia para criticar la política sobre el patrimonio municipal y cesión a colectivos. “Cuando accedimos a la alcaldía había cero de cesiones a jóvenes. Y PSN apoyó por acción o por omisión. Y como creemos en la autogestión pusimos en uso edificios que nos encontramos en ruinas como Redín y Cruzat, en el que se han invertido 800.000 euros, o el antiguo conservatorio en la calle Aoiz, también abandonado que con un gasto de 158.000 euros se convertirá en la casa de las mujeres. Además, de la antigua estación de autobuses para el proyecto Geltoki, los dos millones para que las Salesianas pasen a ser unidad de barrio o los 500.000 de Antzara”.


 

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