Centenaria
Paulina, la querida churrera de la Mañueta, cumple 104 años
Paulina Fernández cumple años este sábado y este domingo, último de octubre, será también el último de churros hasta Sanfermines, en el local que fundó su abuelo y continúa ya la sexta generación


Publicado el 23/10/2026 a las 19:00
Paulina Fernández Martínez, la churrera de la Mañueta, cumple 104 años este 24 de octubre. Sigue sonriendo, con esa lucidez que regresa a ratos, en lo alto de la Torre Basoko, como si desde allí abrazara a una ciudad en la que ha hecho historia a base de harina, agua, aceite, sal, una mirada inmensa, la más dulce en la paleta de azules, y una personalidad que ha enamorado a varias generaciones de pamploneses. Si con unos prismáticos pudiera alcanzar el Casco Viejo, enfocaría a la calle Mañueta, empinada y caprichosa, donde la familia Elizalde Fernández despedirá este domingo 25 de octubre las mañanas de churros. Volverán, dentro de ocho meses, allá por finales de junio, en la víspera de los Sanfermines de 2027.
Paulina fue la tercera generación en la churrería; la quinta está ya bregada en el fuego de madera de haya y en el mostrador del número 7 de la calle Mañueta, donde la sexta asoma dispuesta a tomar el relevo. Una familia que aparca todos los Sanfermines y cada domingo de octubre sus profesiones, ocio, planes y quehaceres del mundano siglo XXI para dedicarse al oficio de hacer churros o más bien al de perpetuar uno de los comercios decanos de Pamplona, de esos que ponen de acuerdo a personas dispares en cualquier tertulia. Los churros son supremos, pero hacer cola durante horas en las mañanas abrigadas de octubre o en las madrugadas soñadoras de Sanfermines, va más allá de dar un gusto al paladar.
Paulina Fernández nació en 1922, quinta de la plaza de Toros a la que fue asidua. Pero la historia que ha trazado su biografía churrera comenzó en 1872, cuando su abuelo Juan Fernández Calero, abrió una churrería en la calle Curia. Dieciocho años después, en 1890 la trasladó a la Mañueta. Allí se crió Paulina, hija de Elías y de Fausta, estudió Magisterio. Su primer destino fue Azanza, en el valle de Goñi y después el colegio Ezquerro, en la calle Estafeta. Dejó la docencia para casarse con Josecho Elizalde, pero nunca descuidó su inquietud intelectual: cursos de orientación familiar, euskera... Madre de siete hijos, de los que viven cuatro, abuela de nueve nietos y con varios biznietos, es mamá y es amatxo.
Paulina recibió el Bombo de la Jarana y recibía en la churrería a su querida banda de música municipal La Pamplonesa, en las dianas de los Sanfermines, con churros y patxaka. Y a la comparsa de Gigantes y Cabezudos que no hacían sombra a los de la churrería. Es también Pañuelo de Oro de Pamplona, lo recibió en la primera edición, en 2016. Este 13 de diciembre la churrería cumplirá 154 años. En 2027 les espera otro aniversario redondo: los 155 y 105 que cumplirá Paulina. “Lo que hacemos es tan emocionante...”, fue una de sus frases en una entrevista en este periódico.