Comercio
Relevo en una carnicería del Casco Antiguo de Pamplona: "Soy La Vélez y me enamoré de este oficio"
Ana María Vélez, colombiana de 36 años, ha aceptado el traspaso de la carnicería Azcona en la cuesta de Santo Domingo, que ahora se llama La Vélez: “He apostado por el producto navarro y las elaboraciones propias”


Publicado el 08/10/2026 a las 05:00
Lo que empezó como una idea cuando aún vivía en Colombia se ha convertido en una realidad en Pamplona. Ana María Vélez, de 36 años y residente en la capital navarra desde hace más de siete años, ha dado el paso de convertirse en autónoma y tomar el relevo de una conocida carnicería del Casco Antiguo. Carnicería Azcona ha traspasado uno de sus tres puntos de venta, el situado en la cuesta de Santo Domingo a la altura de la Casa Consistorial. “Yo trabajaba aquí y mi jefe me planteó la posibilidad del traspaso. Y me animé”, explica. Ahora la carnicería se llama La Vélez. “Yo soy La Vélez, es mi apellido, mi identidad, mi personalidad. Yo me enamoré de este oficio y la carnicería refleja lo que soy. Me gusta tenerlo todo bonito, bien colocado y bien presentado”, expresa.
Carnicería La Vélez trabaja principalmente con proveedores navarros. Ternera, embutidos, lácteos y buena parte de los productos que ofrece proceden de empresas de la Comunidad foral. Consciente de la importancia que tiene el turismo, también mantiene referencias típicas de la tierra como la chistorra, morcilla y los quesos.
Pero donde La Vélez busca diferenciarse es en las elaboraciones propias. Cachopos, empanados y hamburguesas especiales forman parte de una oferta pensada para responder a las nuevas costumbres de consumo. "La gente cada vez tiene más prisa y quiere hacer algo sencillo, rápido y rico", afirma. Entre sus clientes está el bar restaurante del Palacete de Burlada, donde trabaja su pareja.
"Desde Colombia ya venía pensando que iba a hacer el curso de carnicera", recuerda. Tras llegar a Navarra y regularizar su situación, se formó en el sector a través de diferentes cursos y comenzó a trabajar en un supermercado. Más adelante dio el salto a una carnicería tradicional, donde descubrió una profesión que hoy siente como propia. "Ahí fue cuando aprendí más", afirma.
En junio cumplió tres años ejerciendo como carnicera y la oportunidad de ponerse al frente de su propio negocio llegó de la mano de quien hasta entonces había sido su jefe. Conociendo su interés por emprender, le ofreció hacerse cargo del establecimiento. "Sabía que yo estaba buscando una oportunidad y entonces me lo ofreció", explica. Ha contado también con el apoyo del Gremio de Carniceros.
Aunque actualmente trabaja sola y las jornadas son largas, Vélez asegura que no vive el esfuerzo como un sacrificio. "Todo tiene un precio. Yo sabía que todo mi tiempo lo iba a destinar aquí", explica. Hay días, reconoce, en los que permanece en el local desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche, preparando elaborados, atendiendo a la clientela y organizando el negocio. Sin embargo, insiste en que lo hace con ilusión. "Lo hago con mucho amor y dedicación. Es lo que me gusta", asegura.