Un trabajo de 'pico y pala' hasta la entrega del hombre que supuestamente estaba atrincherado en Mercaderes
El hombre que provocó el amplio despliegue en Mercaderes el martes al mediodía se acabó entregando de madrugada tras la labor de los negociadores de la Policía Foral


Publicado el 01/10/2026 a las 05:00
Lo que no se consigue en tres horas se consigue en quince. No tiene por qué ser una máxima siempre válida, pero sí lo fue el martes para los negociadores de la Policía Foral. Tras un trabajo a fuego lento, lograron que un hombre de 72 años se entregara de madrugada después de una búsqueda que se había prolongado desde las 10.00 horas.
Los nueve especialistas del cuerpo autonómico se encontraban reunidos cuando recibieron un aviso procedente de Mercaderes. Una mujer había huido y buscado refugio en la Escuela de Idiomas de la calle Compañía después de que su pareja la amenazara en un inmueble. La alerta advertía de que el hombre podía haberse atrincherado en el piso y disponer de armas de fuego.
Ante esta situación, fueron movilizados agentes del Grupo de Intervenciones Especiales (GIE). Los negociadores también se desplazaron hasta el lugar ante la posibilidad de que el hombre permaneciera en el interior del domicilio y de que su integridad pudiera correr peligro. Después de tres horas sobre el terreno, se constató que el piso estaba vacío. Las cámaras permitieron comprobar que el hombre había abandonado el lugar en coche.
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Pero el trabajo de los negociadores no había terminado allí. De hecho, había comenzado mucho antes de su llegada al Casco Antiguo. Para entonces, mientras unos recababan información sobre el hombre y estudiado qué asuntos podían abordar en una conversación para tratar de ventilar emociones y dar paso a la razón, otros pensaban sobre cómo hablarle.
Pasado el mediodía se comprobó que el dispositivo del hombre al que buscaban daba señal. Se abrió entonces la vía telefónica para tratar de establecer contacto con él y llegar a buen puerto. Como si se tratara de una escalera, peldaño a peldaño, los especialistas fueron encauzando al hombre. El primero de ellos fue conseguir el contacto directo, luego la conexión, la comprensión... y así hasta que poco a poco el subconsciente guio a la persona hacia la entrega. Y así fue, cerca de las dos de la madrugada se pactó un sitio de quedada y se le detuvo.