Tráfico

25 años del túnel que unió dos barrios de Pamplona

El paso subterráneo de Erletokieta hacia la avenida de Zaragoza conecta Iturrama con la Milagrosa

El falso túnel, en una imagen tomada este miércoles 26 de agosto desde la calle Erletokieta y Abejeras, con la avenida de Zaragoza, al otro lado.
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El falso túnel, en una imagen tomada este miércoles 26 de agosto desde la calle Erletokieta y Abejeras, con la avenida de Zaragoza, al otro ladoMIGUEL OSéS
El falso túnel, en una imagen tomada este miércoles 26 de agosto desde la calle Erletokieta y Abejeras, con la avenida de Zaragoza, al otro lado.

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Pilar Fernández Larrea

Actualizado el 27/08/2026 a las 07:18

Hace 25 años, en agosto de 2001, comenzaron las obras del falso túnel que separa los barrios de Iturrama y Azpilagaña y la Milagrosa, las calles Abejeras y Erletokieta, con la avenida de Zaragoza. No fue el primer paso inferior de Pamplona, pero sí el primero que se construía en el corazón urbanístico de una ciudad ya consolidada. Un gran marco de hormigón armado que fue, en fin, una obra singular y técnicamente un proyecto complicado, tal y como explicaban los técnicos que trabajaron en ella.

La calle Erletokieta, que hasta entonces moría en su confluencia con Abejeras, se convirtió en subterránea tras tomar la pendiente y transcurrir por debajo de la calle Abejeras y salir nuevamente a la luz poco antes de integrarse en la avenida de Zaragoza.

Comerciantes y vecinos convivieron durante meses con unas obras que destriparon el centro de la ciudad y una de las arterias con mayor aforo de tráfico, la avenida de Zaragoza. Calles cortadas, ruido, excavadoras y mucha paciencia. En la primavera siguiente, la de 2002 se pudo inaugurar el vial, presupuestado en casi 398 millones de pesetas.

El túnel tiene 80 metros de longitud, aunque la superficie lineal que abarcaba el proyecto supera los 230 metros que discurren desde el punto donde se inicia la pendiente en la calle Erletokieta hasta la confluencia con la rotonda en la avenida de Zaragoza. De cinco metros de alto, tiene ocho de ancho con sus dos carriles de circulación.

Inicialmente la pendiente que toma desde Erletokieta es de un 8%, pero en el momento de entrar en el falso túnel se rebaja hasta situarse en un 3,5%.

El ingeniero Antonio Suescun fue el autor del proyecto, junto a los arquitectos Maite Mariezcurrena y Óscar Mongay. Aclaraba ya durante las obras el primero que en realidad se trata de un falso túnel o un paso subterráneo porque un túnel se perfora sobre el terreno y lo que se hizo en Erletokieta fue excavar y luego construir.

En todo caso, quedó en evidencia la dificultad y la magnitud del del proyecto. El vecindario quedaba sorprendido con el boquete abierto en la calle Erletokieta y con los siete metros de altura que ganaron los edificios con la excavación.

Para poder llevar adelante el proyecto, que entraba dentro del Plan Especial de Reforma Interior de la Milagrosa, parte del patio del colegio de las Catalinas pasó a ser propiedad del Ayuntamiento de Pamplona. Debajo del muro que perimetra el patio había un solar que se utilizaba como aparcamiento. Esa imagen fue la que desapareció tras la construcción del paso subterráneo. El muro y el solar que dejaron vía libre hasta la rotonda de la avenida de Zaragoza.

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