Infraestructuras

Esquíroz, atrapada entre el tren y el polígono, reclama sus variantes

Ayuntamiento de la cendea de Galar y concejo vuelven a alertar del efecto barrera del ferrocarril y los incumplimientos en infraestructuras

Mari Carmen Tirapu, Óscar Amóztegui e Iñaki Martínez posan junto al paso a nivel mientras circula un tren de pasajeros por Esquíroz.
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Mari Carmen Tirapu, Óscar Amóztegui e Iñaki Martínez posan junto al paso a nivel mientras circula un tren de pasajeros por Esquíroz.c.a..m.
Mari Carmen Tirapu, Óscar Amóztegui e Iñaki Martínez posan junto al paso a nivel mientras circula un tren de pasajeros por Esquíroz.

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Cristina Aguinaga

Publicado el 18/08/2026 a las 05:00

Trenes circulando a diario en pleno casco urbano, tráfico de camiones con mercancías y de vehículos de entrada y salida al polígono Comarca II que lo envuelve. Incumplimientos y falta de respuestas. Vivir en Esquíroz, uno de los concejos que siguen formando la cendea de Galar, va sumando condicionantes y hándicaps. El del tren lo sufren generación tras generación y los que generan las infraestructuras viarias o la falta de ellas ya acumulan décadas de retraso. El cambio en los hábitos, el impulso a otras formas de movilidad y la pasividad de otras administraciones para dar solución han llevado al concejo, que ronda los 380 habitantes, y al Ayuntamiento de la cendea de Galar a alzar la voz y volver a reclamarlas en público.

Alertan desde el pueblo por un lado de los efectos de la ampliación de la terminal de mercancías con entrada en Noáin pero en terreno de Salinas y con operativas en la vía que atraviesa Esquíroz, que esperan que crezcan conforme logre “despegar” y aumente el tráfico de trenes. Ahora es de cinco semanales que conectan con el puerto de Barcelona, más los que transportan electrodomésticos que BSH hace ahora en Turquía y vende en la Península Ibérica.

También recuerdan la deuda histórica con la variante de Esquíroz, comprometida por el Gobierno foral a través de Nasuvinsa hace 23 años y cofinanciada parcialmente por los empresarios del polígono. Adelantaron parte de la inversión, pero sigue sin trazado definitivo, últimamente pendiente de que se conociera el del tren de alta velocidad.

Apuntan por último al efecto barrera del ferrocarril y a la mala conectividad del polígono Comarca II y de las antiguas instalaciones de BSH. El polígono Comarca II, en plena ampliación para nuevas firmas, y la nave de BSH, ahora en desuso y en trámites para modificar su licencia para fabricar electrodomésticos. Por ella se ha interesado la empresa china que promueve la instalación de una fábrica de baterías de almacenamiento de energía renovable en Navarra y en algunos círculos ya se da por hecha la compra para transformarla y ampliarla.

Óscar Amóztegui y Mari Carmen Tirapu, alcalde y concejal del Ayuntamiento de Galar por la Agrupación Independiente, e Iñaki Martínez, presidente del concejo de Esquíroz en representación de una agrupación, cuentan, como vecinos, la situación que padecen. Y reflejan el sentir de las dos administraciones. Martínez incluso avanza la disposición del vecindario a dar un paso más y a “cortar un día la carretera o la vía”, refleja el hartazgo.

SIN PLAZO

La solución a estos problemas ya está más o menos diseñada. Décadas atrás. Pero sin plazo para llevarlas a cabo. Respecto a las vías del tren, una de las alternativas barajadas para el trazado de alta velocidad de la comarca “las sacaba” del casco urbano. Bordeando la zona del cementerio y paralela a la AP-15 en su camino hacia la futura estación de Echavacoiz. Fue descartada, según se confirmó esta primavera al darse a conocer que la alternativa elegida para el tren de alta velocidad de pasajeros se aleja de Salinas y Esquíroz y pasa cerca de Barbatáin, pero mantiene la vía para las mercancías y la conexión con la estación intermodal y con Landaben. Con trenes cargados de materiales que seguirán circulando por el que será, cuando se elimine el bucle de Pamplona y con él el paso de Berriozar, el único paso a nivel en Navarra.

El Ayuntamiento de Galar ya alegó en su día para evitar que la situación se perpetuara para Esquíroz, pero no ha tenido respuesta a su reclamación y tampoco cuando han pedido reunirse con responsables de Transportes una vez hecho público cómo será el futuro paso del tren en el entorno de Pamplona.

En julio pasado se inauguró oficialmente la ampliación de la estación de mercancías terminada ya para febrero. Una obra que permitirá que circulen, por sus condiciones, hasta ocho trenes diarios y que las unidades de transporte puedan pasar de las 13.710 de 2025 a 60.000 anuales.

Sin llegar a esos números, ni acercarse estos primeros meses, la barrera en el paso a nivel baja ahora con más frecuencia. Cuando algunos trenes inicia maniobras para poder descargar en TIN. “Pasa minutos cerrada al tráfico sin que circulen trenes, con lo que supone”, remarcan en Esquíroz una tarde de agosto de juegos y ensayos en el frontón pero en el que los trenes no paran de circular.

En el caso de la variante recuerdan cómo sigue posponiéndose y alegando diferentes condicionantes. El último fue el trazado del tren. Definido ya y encargado el proyecto, no tienen más noticias. “Se requiere una visión integral y medidas compensatorias suficientes. La desconexión entre la planificación ferroviaria, la viaria y la industrial genera un riesgo acumulado que afecta a la seguridad, a la competitividad y la calidad de vida”, recuerdan en Galar al reclamar la variante para evitar esos accidentes frecuentes y esos nervios con los atascos de horas punta. “No puede haber muertos para que se haga algo”.

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Iñaki Martínez, presidente del concejo de Esquíroz: "Las vías tienen que salir del pueblo"

Las casas más próximas a la vía en Esquíroz saben bien lo que es vivir con trenes circulando y anunciando su presencia. Grietas en muros, temblores, ruido especialmente cuando los cristales de las ventanas no aislaban como en la actualidad. Generación tras generación han puesto en duda que los planes para la alta velocidad se materialicen y con ellos el tren se aleje del pueblo, condicionado también por la cercanía al aeropuerto o por el río Elorz para poder crecer. “Hace cuarenta años se hablaba ya de una variante y de mover las vías. En casa ya decíamos que no lo veríamos. Mis padres ya no están y nosotras no se sí lo vamos a ver”, dice una vecina de una de las casas separadas por la vía del casco urbano que acoge iglesia, concejo, frontón y las piscinas municipales.

El presidente del concejo, Iñaki Martínez, expone que la primera reivindicación es que salgan del pueblo y lamenta la oportunidad perdida con la ampliación de la estación intermodal. “Se ha hecho para poder ampliar la operativa y que circulen más trenes de ida y vuelta y eso supone seguir con el pueblo dividido. Unido al tráfico de camiones que transportan esas cargas y el que va al polígono y a la falta de variante multiplica los problemas”, se lamenta el edil, representante de una agrupación independiente.

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