Camino de Santiago

El calor pasa factura a los peregrinos

Solo la Catedral de Pamplona recibió a lo largo de 2025 a 8.994 peregrinos. En los siete meses de este año, las cifras bajan. Van 3.956, 505 este último mes de julio. Un descenso que han detectado algunos albergues y que achacan a las altas temperaturas

Tras su llegada, los peregrinos aguardan a ser inscritos por la hospitalaria Melania Bruno, en la sala común del Albergue Betania
AmpliarAmpliar
Tras su llegada, los peregrinos aguardan a ser inscritos por la hospitalera Melania Bruno, en la sala común del Albergue BetaniaMiguel Osés
Tras su llegada, los peregrinos aguardan a ser inscritos por la hospitalaria Melania Bruno, en la sala común del Albergue Betania

CerrarCerrar

Irune Abadía Esain

Publicado el 12/08/2026 a las 18:00

Unos vasos de agua con limón son lo primero que reciben los peregrinos que llegan al Albergue Betania, espacio con 20 plazas cedido dentro del convento de las Recoletas desde hace cuatro años. “¡Bienvenidos!”. La voz es de Melania Bruno, estadounidense de 70 años, una de las hospitaleras. Personas con una sonrisa que reciben a todos los caminantes que se atreven a afrontar estas semanas las etapas del Camino de Santiago, en su mayoría, a no menos de 35 grados.

“Bueno, yo no he visto a un peregrino que no venga sofocado”, alegaba Melania riéndose. “Después de beber agua, dejan aquí las mochilas, las botas, se sientan, se relajan y esperan a que les inscribamos”, añadía. Un ventilador en el espacio común ayuda a rebajar la temperatura.

Gonzalo García Escobar, de 75 años y gestor general del Museo Catedral de Pamplona desde hace 16, ha notado la diferencia. “Visitas de peregrinos, hasta ahora, vamos un pelín menos que el año pasado. Suele ser por el estilo, pero yo creo que los calores hacen frenar bastante a la gente”, afirmaba. En 2025, fueron 8.994 los que acudieron a la Catedral. En los siete meses que llevamos de este año, van 3.956, 505 este último mes de julio.

En la misma zona, se encuentra el Albergue Plaza Catedral, abierto desde 2014. “Normalmente nosotros vamos más o menos parecido. Es cierto que otros albergues y algunas empresas de mochilas nos han dicho que igual ha habido menos gente. Aunque en Julio tampoco hay mucha masificación. Ahora, agosto y septiembre son los meses más potentes”, comentaba Ibai Resano Araníbar, de 42 años, uno de los tres socios del establecimiento. Ofrecen 45 plazas.

La sensación es que está habiendo menos peregrinos. Nosotros tenemos 112 plazas y, sobre todo en verano, han bajado los números en comparación con el año pasado. Por ejemplo, en mayo ha habido unas 200 personas menos y en junio, 100”, alegaba Mari Carmen Urtea Labari, responsable del Albergue Jesús y María, gestionado por Aspace Navarra desde 2010.

En el caso de Resano, más que sobre el aforo, el calor lo ha notado en los horarios de sus huéspedes. “Igual antes, en verano, los que salían temprano lo hacían hacia las 7.00 u 8.00 horas para evitar el calor. Imagínate, estas semanas han tenido que salir ya a las 5.00 o a las 6.00 horas. Entonces, claro, aquí llegan antes”, aseguraba.

Todos los nombrados coincidían en que este verano los países de origen predominantes entre los viajeros del Camino están siendo Corea, Italia, Francia y Estados Unidos. “Se ve mucho perfil joven y, mayoritariamente, solitario o en pareja”, detallaba Gonzalo García.

HERMANOS EN CAMINO

Entre los huéspedes del Albergue Jesús y María estaban los hermanos Francesc Sanahuja y Alfred López, de 65 y 60 años, llegados desde Barcelona. Comenzaron el 29 de julio en Roncesvalles y tenían pensado seguir hasta Logroño. Francesc lleva haciendo etapas del Camino desde 2017, y hacía tres años había convencido a su hermano ―al principio, con alguna que otra reticencia― de que le acompañase. Desde entonces, se ha convertido en su tradición cada verano.

Los hermanos de Barcelona, Alfred López (izda.) y Francesc Sanahuja, en el Albergue Jesús y María.
AmpliarAmpliar
Los hermanos de Barcelona, Alfred López (izda.) y Francesc Sanahuja, en el Albergue Jesús y MaríaMiguel Osés
Los hermanos de Barcelona, Alfred López (izda.) y Francesc Sanahuja, en el Albergue Jesús y María.

CerrarCerrar

“Ha habido años de pasar mucho calor. Ayer, por ejemplo, fue horrible y, el día que llegamos, nos pilló la ola de calor cuando fuimos de la estación de tren a la de autobuses para ir a Roncesvalles. Estábamos por encima de los 40 grados”, contaba Francesc. Reconocían como alivio saber que una de las primeras cosas que les espera en cada destino es una “buena ducha”. “Ahí ya somos otras personas”, bromeaban.

Para ellos, merece la pena. Con ropa muy ligera, un chubasquero, por si acaso, y tres mudas en la mochila, estos días se han convertido casi en los más ansiados de su año, aseguraba Alfred: “Yo me dejé contagiar, no sé por qué. Necesito este rollito de estar con la gente, el compartir, el hablar, el hacer las comidas o cenas comunitarias… No es que seamos religiosos, ni tampoco es por deporte, es más el compañerismo que hay. Da igual del país que sean, que te encuentras con gente maravillosa. Eso es sin duda lo que nos llena”.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora