Incendio
Viajeros de trenes: largas horas de espera e incertidumbre a 35º
A las 17.00 horas se cortó la circulación de trenes entre Biurrun y Noáin, lo que afectó a centenares de pasajeros, y a las 21.30 horas se logró reanudar


Actualizado el 05/07/2026 a las 23:17
Unos venían a Pamplona a pasar las fiestas. Otros escapaban de la vorágine. El incendio torció los planes de centenares de usuarios del ferrocarril a su paso por Navarra. Algunos se encontraban en pleno viaje cuando su tren se detuvo y los demás esperaban en estaciones como las de Pamplona, Tafalla o Marcilla. Las noticias eran confusas, el calor sofocante y la angustia por perder enlaces con otros trenes desató en algunos casos los nervios.
El fuego de Imárcoain había invadido las vías y los bomberos habían reclamado a las autoridades ferroviarias que interrumpieran el tráfico en el tramo de Noáin a Biurrun “con corte de tensión en catenaria”. La circulación en ambos sentidos quedó interrumpida en esos kilómetros durante toda la tarde y se reanudó a las 21.30 horas.
La gran mayoría de los viajeros que venían del sur quedaron retenidos en Tafalla. No todos. Uno de los convoyes, el intercity Zaragoza-Salamanca tuvo que echar el freno en la antigua parada de El Carrascal hacia las 17.30 horas, y un Alvia procedente de Barcelona y con destino a San Sebastián, con alrededor de un centenar de pasajeros, fue detenido en Castejón hacia las 18.00 horas.
El incendio puso a prueba la capacidad de improvisación de Renfe. La empresa tuvo que activar un plan de contingencia y estableció un servicio alternativo por carretera mediante autobuses. Así, poco antes de las ocho de la tarde, unos 150 pasajeros que esperaban en Tafalla fueron embarcados en cuatro autobuses hasta Pamplona. Para algunos era su destino, pero otros tuvieron que ser reubicados en otros trenes para continuar viaje. Esos mismos autobuses sirvieron para trasladar hasta Tafalla a los viajeros que estaban en Pamplona y que tenían billetes en dirección a Zaragoza.
El resto de trenes de larga distancia programados para pasar por Pamplona fueron desviados hacia Logroño. Para los regionales, se cubrió el servicio con autobuses que hicieron de puente entre Tafalla y Pamplona.
“Queremos llegar a nuestra casa”
Entre los pasajeros de uno de los intercity que había sido desalojado en El Carrascal estaba un grupo de 22 vecinos de Vitoria con hijos pequeños que regresaban de Barcelona, donde habían asistido a una fiesta organizada por la empresa Coatresa. “Nos han dicho que había un incendio, que no sabían cuándo se va a poder pasar, que se han avivado las llamas... Lo que queremos es llegar a casa”, contaba Mikel Martínez de Treviño, de 41 años y que formaba parte del grupo, junto a su hija de dos años, Naia, que iba en un carrito.
La información a cuentagotas que, según ellos, les proporcionaba el personal de Renfe no aliviaba la incertidumbre. Algunos viajeros contaban que les habían proporcionado botellas de agua, mientras otros se quejaban de que no les habían ofrecido nada. Entre estos últimos estaban los mexicanos Ruffo Rodríguez y Adrián Navarro, de 31 y 28 años, que habían comprado sendos helados. Ambos se dirigían a la capital navarra para correr el encierro. “Nos conocimos en Pamplona. Los dos somos mexicanos, pero de localidades distintas”, comentaba Adrián, trabajador de un parque de atracciones y residente en Aguascalientes, que no había perdido sus ganas de disfrutar de sus quintos Sanfermines. Ruffo, comerciante de Tlaxcala, indicaba que era el tercer año que venía a los encierros.
Hasta la parada de El Carrascal también había llegado Jesús Goñi, que había recibido una llamada de auxilio de un amigo al que iba a recoger en Pamplona: “Estaba esperando en la estación y me ha llamado para decirme que les habían parado por el incendio, así que me he venido a recogerle”. Agentes de Policía Foral se encargaron de organizar el tránsito de vehículos particulares y taxis en el angosto espacio de tierra junto al viejo edificio de la parada, a cuya sombra esperaba una parte del pasaje.