Residuos
Capas para sellar los primeros residuos de Góngora
La zona donde se vertieron los primeros residuos hace 34 años ya está protegida con tierras y geocompuestos drenantes de agua y gas. Siete hectáreas con una inversión de 2,6 millones


Publicado el 13/06/2026 a las 19:00
Aseguran los expertos que los residuos con componentes orgánicos que depositamos en contenedores y se entierran en los vertederos junto a lo que se califica como ‘resto’ no recuperable permanece durante tres décadas emitiendo gases y contaminando. Una huella que van dejando las más de 300 toneladas de basura que a diario llegan, aún sin tratar, al centro de residuos urbanos de Góngora, a un paraje del Valle de Aranguren que hace 35 años, en medio de la polémica vecinal, se eligió para enterrar los desechos de la ciudad y su entorno. 50 municipios en la actualidad. Treinta años en los que el gas que la basura produce al fermentar se ha ido extrayendo y aprovechando y los lixiviados, el líquido en que degenera la materia orgánica y el agua que se iba filtrando, se han conducido hacia la red que lleva a la depuradora de Arazuri.
Pasado el tiempo de “desgasificación”, con el terreno donde se dejaron ya asentado y sin esos restos de biogas, es cuando puede producirse el sellado de las zonas ya estabilizadas. Una operación que se inició el año pasado en el vertedero más grande de Navarra. La instalación se acordó cerrar inicialmente para 2023, pero por ahora solo tiene fecha de caducidad para acoger esos residuos sin tratar. La que marca la puesta en marcha, el próximo otoño, del centro “ambiental” que se construye en el Valle de Elorz.
Esta primavera, con algún retraso por las lluvias que impidieron avanzar en los movimientos de tierra, ha concluido prácticamente esta fase de sellado. Apenas faltan remates, como la revegetación.


Lo que se ha llenado de diferentes capas y materiales es la zona que empezó a usarse como terreno de vertido en 1992 entre protestas en Aranguren al recibir “la basura de más de media Navarra”. Calculan que es el 20% del total de la instalación. Una intervención en la que se han invertido 2,6 millones de euros y que se adjudicó a la firma navarra Obenasa a finales de 2024.
El sellado se aprecia superficialmente al visitar la planta que recoge los residuos de domicilios y los restos hospitalarios “buenos”. Son 77 hectáreas de terreno que se eligieron por su forma de valle y las características que ofrecía, además de su situación y el hecho de que casi todas pertenecieran a un único propietario. La recuperada es la franja más próxima a los edificios que acogen oficinas y otras instalaciones, el aula medioambiental y la planta de selección de envases que se dejan en el contenedor amarillo.
Las separa el vial por el que se conducen los camiones con el ‘resto’ de los miles de contenedores repartidos por todo el ámbito de la Mancomunidad. Despojada de las tuberías aéreas para conducir gases que se ven en otros puntos todavía sin estabilizar. Alejada de las aves que sobrevuelan entre bolsas y restos de residuos. Con tubos enterrados, registros y canalizaciones, se observa una zona compactada que se prepara para acoger tierra vegetal “de aquí y allá” y compost del que se hace en Arazuri, en la Cendea de Olza, con los lodos de la depuradora y el material que llega de contenedores de poda y huertos.
GESTIÓN PÚBLICA
En total se ha trabajado en cinco de las celdas, como se denomina al punto donde se va volcando, por fases, el contenido de los contenedores de resto que llega en camiones hasta Góngora. Hay 21 que se encuentran en diferente situación. Las siguientes se prevé que se puedan ir rellenando a partir de 2027 (con la nueva planta en marcha). Otras algo más alejadas se sellarán a partir de 2029, de acuerdo al calendario elaborado. A continuación siguen las que están en pre sellado, llenas o en explotación. Intercaladas entre sí y con chimeneas visibles.
Lo explican el jefe de vertido del centro, Juan Manuel Irigoyen Sánchez, en el puesto desde 2025 tras varios años “en la casa”, y el gerente de Servicios de la Comarca, Alfonso Amorena Udabe, que inició su andadura en la entidad que gestiona en todo lo relacionado con residuos, el ciclo integral del agua y los parque comarcales precisamente cuando se expropiaba el terreno para acondicionar el vertedero.
La gestión de Góngora es pública, con personal de Servicios de la Comarca de Pamplona. Setenta y cinco trabajadores entre la planta de envases, “que es la que da más empleo, por eso hay que recordar también la importancia de separar en casa”; el vertedero, en el que trabajan dos palistas “con una persona que empuja la basura y otra que la pisa; el punto limpio, la báscula y las oficinas.
IMPERMEABILIZACIÓN
Se han previsto hasta cinco capas para sellar una zona que previamente se había excavado 24 metros hasta encontrar margas y terreno no drenante y que se cubrió con telas para minimizar el impacto de las capas de residuo y tierras que se depositaron durante años. “Es un vertido controlado, que se va compactando y cubriendo con tierra. Se van haciendo toneladas de basura hasta alcanzar cuatro metros y después se tapa con tierra para avanzar los camiones. Luego se colocan sistemas de drenaje, con gravas y tubería porosa en forma radial. Sirve para captar más gas y para que el lixiviado vaya más fácil hacia abajo. Se completan capas y estrellas y se tapa con tierra a menos doce metros. Luego vamos a otra celda y se van conectando chimeneas a la extracción de biogas. Y una vez desgasificado, tras comprobar con testigos que el movimiento se ha ido ralentizando, se empieza a sellar. Aunque se deja previsto para que pueda salir el gas y conducirlo hasta un depósito que tenemos porque la autoridad ambiental integrada del centro ya lo recoge”, indican los técnicos.


Las cinco capas se fueron colocando en un proceso que frenó la lluvia en algunas etapas del último año. A continuación de los residuos, va la capa de tierra que los cubre. Después se añadió un geocompuesto drenante de gases y sobre él la lámina impermeable de polietileno. Sigue un geocompuesto que sirve para drenar el agua de lluvia para que pueda circular hacia las cunetas que también se han preparado a los lados, luego una capa de tierras de protección por la que pueden circular camiones y, por último, la revegetación. La fase en la que se está ahora para convertirlo, a futuro, en zona apta para el pasto. Vida donde quedó la basura.
34 años enterrando restos de la Comarca de Pamplona y su entorno
El Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos está situado a 12 kilómetros al sureste de Pamplona, en el Valle de Aranguren. Se inauguró en 1992, tras un convulso proceso de elección del terreno, entre otros analizados en un radio alrededor de Pamplona, y que se consideró apto por el material de piedra que encierra metros abajo y por su situación y ubicación. Las diferencias continuaron durante su construcción y puesta en marcha, con pleitos iniciados por el municipio que lo acogió. Ocupa en total 77 hectáreas, en las que están las instalaciones de oficinas y servicios (báscula y zona de lavado), además de la planta de separación de envases. La zona de vertido se dividió en celdas que se fueron excavando hasta llegar a los 24 metros y que se han ido alternando estos años. Trata los residuos de los 50 municipios agrupados en la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, un promedio de 365 toneladas al día. Su clausura definitiva sigue sin fecha.